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Lo viejo de lo nuevo

- 18 mayo, 2018 – 11:166 Comentarios
joseRivero2Hubo un tiempo en el que creía, en el que creímos en conjunto, que el advenimiento de los Nuevos Tiempos políticos traería aparejada la llegada de nuevas sensibilidades y de otras realidades sonoras, visuales y sentimentales. Igual pensábamos de la programación venidera, justa, educativa y democrática de la televisión pública; la privada no había nacido aún en ese régimen de monopolio informativo, recreativo y levemente cultural. La esperanza de la diversidad y el elogio de la pluralidad se fueron tornando en otra suerte de monopolio del unitarismo recreativo al amparo de la libertad de mercado. Y del utilitarismo autista. AGUADO VILLACIS RIVERAPero el tiempo se encargó de desmentir lo esperado, tumbando las previsiones y arruinando las esperanzas. Ni los Nuevos Tiempos trajeron sensatez cívica, madurez democrática ni educación política. Ni tampoco esparcieron las bondades sospechadas antaño de un tiempo civil y primaveral prometedor. imagesY es que hasta ese momento crítico, de 1975 y  años siguientes, la vida política en su conjunto estaba ahormada por un tufo castizo y por un aroma de ‘cerrado y sacristía’ como decía Machado de otras realidades españolas. Estaba presidida por un gris militante de adhesiones fervorosas a los considerados salvadores uniformados de azul. Por eso la reacción y el rechazo antifranquista suscitaban tanta esperanza. Unas esperanzas que se hacían esperar y que comenzaron a corroer las antiguas esperanzas del mar azul y del cielo verde. “No te aceleres. No te preocupes. Todo acabara llegando”, nos decían para apacentar nuestra inquietud acelerada. MARCIALNo critiques que haces el juego a la carcundia”, añadían los líderes revestidos de poderes sagrados. “Hay realidades que no se construyen en un día. Requieren templanza”, insistían nuestros mentores. Hasta que comprendimos que la templanza se convertía en  parálisis. Y la parálisis en paralización. De aquí nació el desencanto de los años ochenta. Y el despeñadero de los años noventa. Todo eso, o parte de todo eso, lo fue contando Antonio Muñoz Molina en su trabajo Todo lo que era sólido. Retomando la afirmación de Carlos Marx: Todo lo que era  sólido se desvanece en el aire. Ahora que celebramos el 200 aniversario de su nacimiento. Y es que Todo lo que era sólido y fue creencia sólida y esperanza vital, fue tornándose en formas acomodaticias, repetitivas, tópicas y banales. Formas acomodaticias, repetitivas, tópicas y banales visibles en tantos enclaves y recintos. Y no sólo hablo de Parlamentos y Asambleas, de Consejerías y Diputaciones, de Concejalías y  Patronatos, de Confederaciones y Ministerios. page-660x375Hablo también  de Universidades y Concursos, de Premios y televisiones. Hablo de la construcción de una imagen congelada que nos devuelve al pasado memorial e  inmemorial. Un pasado visible en Ferias de Turismo, en embajadas exteriores, en programas el Instituto Cervantes, en folletos informativos e recursos culturales y en el otorgamiento de dignidades y distinciones. Desde la recreación del pasado ficticio azarzuelado a las artimañas de unas señas identitarias y exclusivas. Y excluyentes. Desde  el folklore exudado de gestos poco convincentes a raras conmemoraciones en favor de divinidades ancestrales. Desde la fritanga ferial al toro desollado. Desde la maja Reina de belleza, al majo vestido de pastor antiguo. Todo eso lo hemos ido viendo crecer, año tras año, feria tras feria, celebración tras celebración, romería tras romería. san-isidro-01-550x3901Y eso vemos en romerías cuajadas de políticos actuales del Partido Popular que se transmutan en viejos políticos como barandas de toda la vida. O Susana Díaz, vestida de flamenca repetida, en la feria de Abril y en la romería  del Rocío. También García Page atildado de tamborilero en Hellín en la Semana Santa. Como lo hiciera antes, el ayer Consejero Marcial Marín, hoy Secretario de Estado de Educación. montaje-publicado-por-idealista-2015-1526490560501Igual que lo vimos en las distinciones anuales de la asociación cultural Quijote 2000, otorgando petos, adargas y bacías, a parte del elenco político del momento. Igual que lo vemos en políticos del cambio, asumiendo viejos gestos y antiguas poses. Los de Ciudadanos disfrazados en el  San Isidro Madrileño. Begoña Villacis de Mari Pepa, e Ignacio  Aguado de Felipe de mi vida, del ciclo zarzuelero de La Verbena de la paloma. Por no hablar de la súbita ascensión inmobiliaria de los líderes de Podemos, Iglesias y Montero. Convertidos en propietarios con posibles y aasados, con armas y munición, a la casta reaccionaria. Por no hablar de la sardana supremacista catalana de Puigdemont y Torra, con la pubilla de Harvard, Elsa  Artadi, aplaudiendo el regreso a la masía. José Rivero Divagario

6 Comentarios »

  • Ángel Manuel dice:

    Discrepo del autor respecto al origen del desengaño generacional que creo marca en el artículo.

    Viene del 68, lo que pasa es que en España, dado que muy pocos privilegiados pudieron estar en París, se les fueron añadiendo en oleadas más adelante.

    Efectivamente, no hay nada nuevo EN LA CONDICIÓN HUMANA, esa que se ha empeñado en rechazar el materialismo filosófico. Y claro, por ello siempre acaba fracasando.

  • JOSÉ Rivero dice:

    El desengaño es la película de los Panero. Los síntomas de mayo 68 tienen semejanzas con lo expuesto en el texto para el caso español. Pero claramente, M68 formula el final de la utopía. El desencanto español es otra cosa y tiene otras raíces.

    • Ángel Manuel dice:

      Puedo estar equivocado, no estuve en París, ni creo que lo hubiera estado.

      No es un fenómeno de mi generación, pero creo que su impacto fue muy grande. Creo que mi generación es un coletazo final de esa clase media conquistada a base de mucho esfuerzo y trabajo. Después decadencia.

      Begoña Villacís, está guapa por donde se la mire. Qué mujer.

  • Miguel dice:

    Cuando la mierda salpica de lleno también a la Universidad, el desencanto ya se ha convertido en un caramelo chupado. Se ha llegado a un absoluto descrédito de todo lo público. Hasta hace poco, algunos ingenuos pensábamos que los políticos corruptos eran una minoría. Ahora , podemos afirmar que la minoría son los honrados. Pero, sobre todo, dejábamos a salvo a los centros educativos de las corruptelas ,al amparo de una máxima en la que creíamos, y que dice que el que se esfuerza, aprueba, porque la justicia impera entre los profesores cuando ponen exámenes y notas. Creíamos que era el mundo ideal, libre de los enchufes, consolidaciones y funcionarizaciones en masa a la que tan acostumbrados estamos cuando nos enfrentamos al mundo laboral.

    Qué asco dan todos los políticos. Qué asco dan esos rectores y directores de centros universitarios, diciendo una cosa y su contraria.

  • asombrado dice:

    La sultana Susana de flamenca, la Villacís de chulapona , las romeras Romero y Cospemal, el hortera de Page, Iglesias con su chalé. Cuánta vulgaridad, Dios. Sería tan estimulante una instantánea de los susodichos saliendo del Teatro Real, el Museo del Prado o de la Biblioteca Nacional, pero no, que esos lugares le provocan alergia. Seguimos instalados en la banalidad más absoluta. Y así nos va.

  • Charles dice:

    En definitiva, partidos políticos recientes que se arrogan el ser nuevos, pero que tienen en su seno ectoplasmas de lo viejo…..

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