García-Page: “Castilla-La Mancha es el ejemplo más claro de los beneficios de la descentralización de la Constitución Española de 1978”

El presidente del Gobierno regional, Emiliano García-Page, ha valorado los avances sociales cosechados en Castilla-La Mancha desde la creación del Estado de las Autonomías al amparo de la Constitución de 1978, en un artículo de opinión con el que celebra el trigésimo sexto aniversario de la publicación, el 10 de agosto de 1982, del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Según expresa el presidente regional, “desde entonces ha sido la norma bajo cuya protección Castilla-La Mancha se ha desarrollado como Comunidad Autónoma, hasta convertirse en el ejemplo más claro de los beneficios de la descentralización consagrada por la Constitución Española de 1978”; una legislación que, ha hecho hincapié García-Page, “lejos de los egoísmos identitarios, tiene mucho que ver con la universalización real de los servicios públicos esenciales”, así como con “una más profunda redistribución del bienestar, y de una equiparación general en cuanto a derechos esenciales, como la igualdad de oportunidades”.

El presidente de Castilla-La Mancha ha apelado al espíritu con el que fue forjado el Estado de las Autonomías, un sistema democrático que, ha incidido, “asombró al mundo” y gracias al que “los españoles nos dotábamos, mediante el consenso y la reflexión colectiva, de un Estado Autonómico en el que el concepto de autonomía no se afirmaba a costa de la unidad de la nación”, sino como “herramienta para favorecer la cohesión y la igualdad de todos los españoles y españolas, reduciendo las diferencias económicas y sociales” entre territorios “que el franquismo había generado de forma sangrante”.

En este sentido, el jefe del Ejecutivo autonómico se ha referido a las “impensables” mejoras que los castellano-manchegos han experimentado desde la aprobación del Estatuto de Autonomía “en materias tan sensibles como la salud, la educación o los servicios sociales”.

“Gozamos de una sanidad pública que compite en servicios y reconocimiento con las mejores del mundo, a pesar del grave problema de dispersión y baja población que sufrimos”, ha recordado el presidente regional, quien también ha destacado los cambios en positivo que ha cosechado la Educación o la puesta en marcha de la Universidad de Castilla-La Mancha, “una Universidad pública que ha permitido a miles de jóvenes formarse en su tierra, sin tener necesariamente que emigrar para completar sus estudios”.

En este mismo sentido, se ha referido a la gestión de la protección “de nuestros recursos naturales y patrimoniales, la asistencia y protección a los más desfavorecidos” o la defensa “con voz propia de nuestro derecho al agua, a tener voz en la gestión de nuestras cuencas hidrográficas y a exigir otro modelo de gestión que no base el beneficio de unos territorios en el empobrecimiento de otros”.

Contra quienes usan el autonomismo para sembrar “el egoísmo” y “el odio social”

En el mismo artículo, el presidente de Castilla-La Mancha ha asegurado respetar “a quienes ven reflejados sentimientos identitarios en el hecho autonómico”, así como el derecho “a buscar la transformación de la realidad en este o cualquier aspecto mediante las vías que contempla y ampara la Constitución”. Sin embargo, García-Page también ha asegurado combatir “políticamente, a los que se inspiran en el egoísmo y, más aún, en el odio social, para tratar de imponer decisiones o hechos consumados al margen de la Constitución y del espíritu de cohesión e igualdad que inspira la estructura autonómica de España”.

En este sentido, y aclarando que “los estatutos de autonomía no son textos monolíticos pensados para perdurar inmutables” –algo que, reconoce, ha sucedido con “nuestro Estatuto” en diferentes ocasiones mediante la aprobación de “varias modificaciones a lo largo de estos años”-, el presidente castellano-manchego reflexiona sobre el actual debate acerca de la necesidad de reformar la Constitución de 1978 y “algunos Estatutos de Autonomía”.

Un debate que, explica García-Page, se suscita “para dotarnos de un nuevo sistema que, en teoría, pondría fin a las tensiones territoriales que tanto están afectando a nuestro presente y a nuestro futuro como Nación”. En este punto, el presidente regional ha asegurado que “en democracia todo es debatible siempre que se mantenga a salvo el principio de legalidad y de respeto a la Constitución”.

Por último, ha apelado a “la estabilidad que otorgan los textos constitucionales cuando son fruto del consenso y de la voluntad popular”, caso del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, que, ha reiterado, “nos ha permitido transformar” la región “en un territorio con identidad propia, basada en el progreso, en la extensión de los servicios públicos, en la construcción de infraestructuras y en la génesis de un sistema de consensos y participación social que queremos sea también norma de conducta bajo protección normativa”.

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