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Sal, sol, arena

- 11 agosto, 2018 – 07:37Un comentario
joseRivero2Trilogía del verano. Como antes fuera aceite, vinagre y sal. Trilogía del verano. Pero no sólo de él, sino de la historia misma. La sal como binomio de la conservación  y como agente mismo de la destrucción. salinas-china-Qinghai-NangqianUna conservación como agente activo, obtenida en las salazones alimentarias, como lógica de cierta paralización de los procesos biológicos de descomposición y putrefacción. Unos tratamientos que se anticipan a la conservación en el frío, y que se hermanan y coinciden con los curados por humo y llama. Finalmente, conservar y proteger. Conservar alimentos y proteger sus propiedades. Proteger también el equilibrio salino en los cuerpos, para regular sus funciones bioquímicas. Incluso el cometido de regular el equilibrio mineral de los campos de labor. De aquí la afirmación evangélica sobre la sal de la tierra y su probable pérdida. SOLLa importancia de la sal en el comercio del mundo antiguo, llevó a identificar el pago de un trabajo con su peso en sal. De aquí la derivada de salario, como pago de unos servicios prestados. Pagar en sal, como si fuera un sol. Que no dejaba el sol, de asumir el símbolo del oro como metal preciado y precioso. La dimensión destructiva de la sal, por el contrario y en paralelo, se obtiene tanto de esos mismos campos yermos por salinización y desecación, como en las estatuas de sal de la familia de Lot, huyendo de la destrucción de Sodoma por el fuego purificador. Un castigo la sal y su conformación como estatuas. Un fuego el del castigo de Sodoma y de Gomorra, que en muchas ocasiones tiene un origen solar. El fuego, el sol, la sal. Pero claro que ese mismo fuego vivificador y purificador, ya era con propiedad un agente destructor. Igual que ocurre con el sol, que vivifica y mata. IMG_0549El sol diluyendo y disgregando piedras y rocas junto a la acción erosiva del viento, acaba produciendo ese triturado pétreo que llamamos  arenas, que han fundamentado las civilizaciones del desierto. Arenas que en sus movimientos propios o en los externos y dunares, sepultan y tapan lo vividero. Pero ¿qué es lo vividero? ¿Lo mutable o lo estático? Como si todo ello, sal, sol y arena, sólo ocurrieran en verano. En el vértigo de la simulación y en el apogeo de lo caedizo. Aunque no sea aún otoño. José Rivero Divagario

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