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Ciudad Real: Los vestigios de la muralla tienen “gran valor documental” pero escasas “posibilidades de musealización”

- 5 diciembre, 2018 – 11:5015 Comentarios
Los vestigios de muralla medieval de Ciudad Real, apenas el hueco donde se ubicaba, encontrados en paralelo a la ronda, muy cerca de la Plaza de Toros, tienen un valor documental “muy alto”, pero sus posibilidades de musealización, de ser expuestos al público, “son muy bajas”. Por tanto, se plantea documentar el hallazgo, protegerlo y marcarlo posteriormente en superficie utilizando un pavimento diferente que indique el trazado de la muralla.
 Inicio de los trabajos en el tercer sondeo

Inicio de los trabajos en el tercer sondeo

Con motivo del proyecto de rehabilitación del entorno de la Plaza de Toros, la dirección de obra encargó estudios arqueológicos, pues se tenía constancia de que la antigua muralla medieval de Ciudad Real discurría próxima al coso ciudadrealeño y paralela a la ronda. El arqueólogo Miguel Ángel Hervás explica que de la muralla de Ciudad Real, aunque desaparecida casi en su totalidad, existe mucha información, tanto en información escrita, planos e incluso fotografías de algunos tramos antes de su demolición. Se plantearon tres sondeos arqueológicos de carácter estratigráfico: uno en el extremo norte del área de estudio, de unos 70 metros, otro en el centro, y un último en el extremo sur, con el objetivo de tener un muestreo lo más completo posible de todo el tramo. vestigios muralla ciudad real zona plaza de toros - 2En el primer sondeo se encontró la fosa de cimentación de la muralla medieval, de unos 2,4 metros de espesor y 1,2 de profundidad, completamente expoliada. Su interior aparece completamente revestido por una costra de mortero de cal, arena y puzolana, residuos del material de trabazón de ese cimiento que estuvo alojado en la fosa. Por otro lado, junto a su parte inferior, se halló un estrato de residuos del expolio; es decir, mortero disgregado y piedras sueltas. El resto de la fosa estaba rellena de una masa de basura industrial, compuesta de cenizas y carbones, fragmentos de botellas de vidrio, aisladores de corriente, chapas oxidadas, etc., que sitúan el expolio en las décadas centrales del siglo XX. Las planimetrías antiguas certifican, asevera Hervás, que la fosa corresponde a la muralla. Entre los documentos sobre la traza de la muralla en este tramo destaca el plano de Francisco de Coello, de 1857; los trabajos topográficos del Instituto Geográfico Estadístico, hoy día Instituto Geográfico Nacional, firmados por el ingeniero topógrafo en 1886; y el plano topográfico y catastral de Martín Sofi, de 1925. vestigios muralla ciudad real zona plaza de toros - 3Para la realización de estos trabajos, comenta, se ha escalado el plano de 1886 y se ha superpuesto al plano parcelario de la zona previo a la demolición, hace pocos años atrás, de las casas de esta zona de la ronda. En los sondeos se ha encontrado el cimiento de la fachada oeste de las casas ya demolidas, el muro que debía dar al patio interior de las viviendas. Además, la fosa de cimentación que coincide exactamente en su traza con el dibujo topográfico de 1886. Una zanja que tiene 2,4 metros de ancho, “perfectamente adecuada para albergar el cimiento de una muralla con una anchura de 2,25 metros”. Las dimensiones, apunta, están en este rango, pues hay que tener en cuenta que necesitaban soportar posibles ataques de artillería mecánica. Por otro lado, las murallas “se defendían desde arriba”, desde el paso de ronda o adarve, protegido por almenas. Los soldados necesitaban un corredor lo suficientemente ancho como para poder circular rápidamente, según las necesidades de defensa o de vigilancia. Es imposible que una muralla medieval tenga 50 centímetros de ancho, afirma en referencia a los cimientos domésticos que han quedado al descubierto tras las excavaciones. La fosa de cimentación vaciada, objeto de expolio en torno a la década de los cuarenta del siglo pasado, tiene un valor documental “muy alto”, asevera, porque es la única evidencia física de la traza que tubo la muralla en este tramo. Es importante, sugiera, documentarla y, dado que las necesidades de la obra lo permiten, conservarla, “aunque no es factible musealizarla, ya que no deja de ser una zanja abierta en sustrato geológico que, expuesta a los agentes atmosféricos, terminaría por erosionarse, sedimentarse sobre sí misma, llenarse de basura y perderse”. A la espera de lo que se acuerde con los servicios técnicos de Patrimonio de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se baraja proteger los restos, cubrirlos con una lámina geotextil, taparlos con rellenos drenantes y posteriormente marcar la traza de la muralla en superficie con alguna diferencia en los pavimentos. Los cristales de exposición, comentaba a preguntas de los periodistas, “no funcionan” en el exterior y menos en terrenos como este: “a los 10 minutos han condensado toda la humedad capital, se han perlado de gotas por abajo, cogen todo el polvo del entorno y terminan siendo una lámina maciza a los pocos días, sin visibilidad”.
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