Un equipo de la Universidad de Iowa excavará este verano en Castillejo del Bonete (Terrinches)

Multimedia.- Terrinches (Ciudad Real) ha anunciado hoy en la Feria Internacional del Turismo de Madrid (FITUR) que un equipo de la Universidad de Iowa liderado por la profesora Katina Lillios participará este verano en las excavaciones de Castillejo del Bonete, el yacimiento arqueológico declarado Bien de Interés Cultural (BIC) que los investigadores sitúan como un importante centro ceremonial funerario de la Edad del Bronce vinculado a una religión solar.

El alcalde de Terrinches, Nicasio Peláez, ha explicado que el futuro de este yacimiento, exponente de la Cultura de las Motillas y fuente inagotable de información sobre la vida de los manchegos de la Prehistoria, pasa por continuar impulsando una investigación multidisciplinar que permita ir conformando un relato coherente sobre las prácticas funerarias de los prehistóricos manchegos.

En este sentido, desde la Universidad de Iowa consideran, tal y como ha asegurado Katina Lillios en un vídeo que se ha proyectado, que resulta una oportunidad única para los estudiantes norteamericanos participar en estas excavaciones y conocer más profundamente la etapa del Bronce manchego, así como los rituales funerarios que practicaban los prehistóricos y que están vinculadas al cambio climático que tuvo lugar hace 4.200 años.

El alcalde, que ha estado acompañado por el director de las excavaciones, el profesor Luis Benítez de Lugo, ha explicado que Castillejo del Bonete es uno de los principales pilares del proyecto para fomentar el turismo que desde hace varios años está desarrollando el Ayuntamiento de Terrinches y en el que se están potenciando los recursos patrimoniales y monumentales de esta localidad.

Peláez ha recordado que desde el año pasado el yacimiento es visitable y por ello el Ayuntamiento acondicionó los accesos y una zona de aparcamiento. “Queremos iniciar en breve las obras de un pequeño Centro de Recepción de Visitantes para complementar los elementos arqueológicos que han ido apareciendo en las distintas campañas arqueológicas y que están depositados en el Museo Provincial de Ciudad Real y en la propia Sala Museográfica que el Ayuntamiento construyó en el municipio hace ya algunos años”, ha dicho.

En la presentación, donde también se ha proyectado un vídeo sobre los hallazgos en las distintas campañas arqueológicas, ha tenido especial protagonismo Luciano, “El antepasado de La Mancha”. Los asistentes han podido conocer de cerca cómo era el rostro de este manchego prehistórico gracias a los trabajos dirigidos por la doctora en Antropología Forense de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense, María Benito.

El equipo de la doctora Benito consiguió a finales de 2017, tras dos años de trabajo, reconstruir el esqueleto entero de Luciano, un varón de entre 40 y 50 años, cuyos restos fueron exhumados en la campaña de 2015 en la tumba número 5 del túmulo principal.

El estudio de sus restos concluye que Luciano –nombrado así en honor a la Patrona de Terrinches, la Virgen de Luciana- padecía de cifosis y que utilizaba frecuentemente el arco. Además, presentaba un traumatismo con recuperación encima del ojo derecho. El magnífico estado de conservación del cráneo, que apareció intacto, ha servido para su reconstrucción completa y para realizar sobre él la reconstrucción facial cuya caracterización ha realizado la restauradora Isabel Angulo.

A la presentación han asistido también representantes de la empresa E2IN2, que patrocinará durante un lustro mediante mecenazgo las investigaciones sobre la Cultura de las Motillas desarrolladas desde Terrinches. Tanto el alcalde como el director de las excavaciones han tenido palabras de agradecimiento para esta empresa que aportará 45.000 euros.

Sobre Castillejo del Bonete

Castillejo del Bonete, en la comarca del Campo de Montiel, fue declarado Bien de Interés Cultural en 2014 y cuenta con financiación a través de la línea de ayudas a proyectos de investigación competitivos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Es un santuario solar compuesto por varios túmulos conectados entre sí mediante corredores. Todo el complejo monumental fue edificado sobre una cueva natural que consta de varias galerías. La cueva, que ha permanecido sellada desde la Prehistoria hasta su descubrimiento en 2003, está acondicionada mediante construcciones diversas. También cuenta con arte rupestre esquemático. Tanto su interior como los túmulos exteriores fueron empleados recurrentemente durante más de cinco siglos para enterrar personas, depositar objetos y realizar ritos de comensalidad.

Su origen data de la época del Bronce de La Mancha, la denominación historiográfica genérica de la subdivisión espacial y temporal de la Prehistoria en la península ibérica también conocida como Cultura de las Motillas. Grupos humanos sedentarios, que basaban su sustento en la ganadería y la agricultura, ocuparon el territorio actualmente conocido como La Mancha (gran parte de la provincia de Ciudad Real, prácticamente toda la de Albacete y parte de las de Toledo y Cuenca) a partir del Calcolítico, constituyendo uno de los sustratos indígenas que dio origen a la cultura íbera.

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