«La minería va a transformar la vida en los pueblos y a alterar los valores naturales del corazón de la España salvaje»

Enrique Luengo propone la conservación del Guadiana Medio y sus afluentes como medida para frenar el desarrollo de la multitud de proyectos mineros especulativos que están proliferando en el oeste de la provincia de Ciudad Real.

A las 17:00 tuvo lugar en el bar la Era de Fontanarejo una charla eco-fotográfica, organizada por la Plataforma No a la Mina e impartida por Enrique Luengo, geógrafo y botánico, autor del blog Almanaque Natural.

A través de una bellísima colección de imágenes, el autor ha resaltado los valores naturales de lo que considera es el corazón de la España Salvaje, pues esta comarca posee la representación más completa de ecosistemas y paisajes en tan buen estado de conservación que recuerdan lo que más de media España era hace cientos de años.

En particular ha resaltado que esta zona posee el conjunto de rañas y los ríos mejor conservados de Europa, como el Bullaque, Bullaquejo y el Guadiana Medio, con sus meandros, tablas, estrechos y vegetación de ribera entre cientos de cordales montañosos de mediana altura interconectados por multitud de vallejos que tienen un valor que no se puede despreciar.

La vegetación es de una gran diversidad pues las variantes climáticas y topográficas causan diferentes microclimas que permiten la coexistencia de encinares, acebuchales, alcornocales, quejigares y robledales que frecuentemente forman bosques mixtos y matorrales de enorme diversidad e importancia biogeográfica y biológica, pues muchas especies norteñas y atlánticas tienen aquí su límite de distribución.

Como mejores exponentes de esta vegetación mencionó los abedulares y povedas de álamo oretano, casi exclusivos de esta comarca, los robledales de fondo de valle y los bonales en los que se refugian múltiples especialistas de este hábitat como esfagnos (musgos de turbera), orquídeas, lirios cárdenos, mirtos de turbera, brezos, plantas carnívoras, etc.

Numerosos ecosistemas y formaciones vegetales están aún por proteger adecuadamente para garantizar la funcionalidad de los procesos ecológicos y conservar la biodiversidad: los vallejos que vierten al Guadiana como Santiagos, Ríofrío, Buenagua, Santa María, etc.; los valles fluviales en buen estado como Bullaque, Bullaquejo, Esteras, Ojailén y Fresnedas, los robledales mesomediterráneos de Fuentepalillos, Valdelamadera, Canalizos-Fontanosas; todas las turberas, especialmente las del Sur, entre Guadiana y Almadenejos; las Povedas, los restos de castañares y el avellanar de Campillo. En conjunto propone la figura de Parque Nacional del Guadiana Medio y la de Parque Natural para compatibilizar protección y aprovechamientos tradicionales.

Todos estos valores están afectados por los proyectos de minas de Fontanarejo, Arroba de los Montes y Abenójar y del conjunto del plan de desarrollo minero mediante el cual la Junta de Comunidades y la Diputación pretenden colocar “una mina en cada pueblo”. Las minas alterarán un patrimonio único que los promotores tratan de ocultar en sus estudios de impacto ambiental y que la Junta de Comunidades no está interesada en proteger, pues da por buenos estudios que no analizan la riqueza natural, ni los riesgos que la minería supondrá para la salud de los habitantes y las actividades tradicionales. En este sentido, muchas actividades,como la caza,la ganadería o el turismo rural se verán perjudicadaspor la contaminación, los efectos de las voladuras, las molestiaso la degradación del paisaje en las zonas mineras.

 En conclusión, la minería transformará la vida de estos pueblos que dejarán de ser lo que durante toda la historia han sido.

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