Pla y cómo ser genial en dos idiomas

Jesús Millán Muñoz.- Podríamos sintetizar su pensamiento y su escritura, como el hombre de treinta mil páginas escritas, en ciento veinte libros, que intentó entender el mundo y que terminó no comprendiéndolo y que no le comprendiesen a él.

Josep Pla i Casadevall (Palafrugel, 1897, + 1981, Llufriu), construyó una de las obras más extensas, más de treinta mil páginas, en dos idiomas, que fue capaz en ambos de abrir nuevos caminos de interpretación del mundo. Como toda persona es un mar de enigmas y misterios que se confunden y mezclan con las circunstancias y la historia que le toca vivir. Intentaremos fijarnos en algunos colores y grises:

                        – Pla es un gran observador, quizás no sea un gran pensador, pero antes de ser un gran escritor es un gran observador. Estimo que en su vida y en su producción cultural, y en su existencia y todos los dilemas que tuvo que superar, con una cultura, a mitad de camino entre la tradición y los elementos académicos, fue ante todo un observador, que intentó observar, o dicho de otro modo entender y comprender, de la forma más real y realista posible, tanto sobre y en las personas-sociedad, como sobre si mismo, los demás, los acontecimientos sociales y sociohistóricos.

                        Se le achaca a su amigo Alexandre Plana, al que trataba como amigo y maestro el que le indicó-aconsejó que déjase el amaneramiento del modernismo, nouvencentismo y se acércase, percibiese la realidad y la expresase, con racionalidad inteligente, modestia en el lenguaje y claridad y sencillez, e hiciese una literatura hecha de tal modo, con esos ingredientes para todo el mundo. Cosa que convirtió a esta persona-personaje-escritor-observador en uno de los más grandes prosistas del siglo veinte, en lengua catalana y en lengua castellana.

                        – A veces, pienso que Pla es el escritor de la realidad, no del realismo, no del naturalismo, sino del que tiene hambre de la realidad, la realidad sobre todo, incluso sobre sus propias ideas y conceptos, fines e intereses. Que la vida, como a todas las vidas le dirigiese por unos vericuetos o por otros, por unos lados del mundo o por otros, por unas convivencias o por otras, es simplemente eso, el río-mar del existir.

                        Si estaba en contra de algunas formaciones ideológicas, fuesen de un color o de otro, no es solo por pura ideología, ni puros intereses, sino porque, creo, estimaba que unas ideas se corresponden con la realidad humana y social, y otras no. Unas representan de verdad a la carne-cuerpo-mente-alma del ser humano y otras no, otras tienen solo apariencia utópica e idealista e ideológica.

                        Creo que sin entender esto, no se comprende-entiende nada de Pla, ni de su época-tiempo-historia-Historia. Si de verdad queremos acercarnos a la persona, nos guste o disguste de un ser que respira-vive-produce sombra…

                        – Hasta el momento se han publicado ciento veinte libros, en cuarenta y siete volúmenes de sus obras completas, con más de treinta mil páginas escritas.

                        Es ciertamente una locura pensar que una cantidad enorme de observación, pensamiento y escritura de tal magnitud se puede sintetizar al hombre que la realizó y el pensamiento y los deseos que están dentro de ella.

                        Pla sufrió la eterna espada de Damocles de los escritores, que la sociedad no deja, ni unos, de unos colores, ni otros, totalmente, que el observador-rumiador de palabras-ideas y al final, escritor, escritor que quiere ser libre, no le deja totalmente en su libertad. Porque unos barcos quieren llevarlo hacia una dirección, y otros hacia otra, pero esas personas, los librepensadores o pensadores libres o librescritores, que son en última instancia observadores libres, intentan solo captar la realidad, la realidad no con las ideologías totales o como última palabra, sino la realidad con el sentido común y la prudencia, no con los grandes tratados filosóficos-sociales, sino sabiendo lo que el hombre-mujer es, no es lo mismo lo que sienten y piensan y desean, de lo que dicen y hablan, de lo que viven y son y actúan.

                        Y siempre es la misma historia, vienen unas banderas y le censuran, vienen otras y les censura más, y esas personas-escritores-pensadores-observadores, se baten en la realidad de cada mundo-época-tiempo, intentando mostrar algo de su ser-estar-observar-pensar, y el mundo a medias entendiéndolo y comprendiéndolo, o queriéndolo entender-comprender.

                        Es un destino trágico desde la antigüedad, que nos han dejado textos de escritores-pensadores y algo de sus biografías, que siempre es la misma historia, el verdadero escritor-observador-pensador, sea de gran calibre o de una medianía importante, siempre estorba, porque estos no defienden, sus ideas y menos las de otros, sino su simple y libre y voluntaria observación, y su lucha interior por expresar algo. Ese algo que saben no es definitivo, ni eterno, pero es o piensan lo que conviene en ese momento.

                        Y el resultado siempre el mismo, el cerrar puertas a esas personas, a unos, lo harán de un modo, a otro de otro, siempre ese telón-censura, sea de un color o sea de otro, sea censura social o política o económica o profesional o vocacional, sea estando en un régimen de una ciudad-Estado griega, o se esté inserto en una ciudad de un imperio como el occidental  europeo, de hoy o de ayer. Mi homenaje a Pla. Bien harían y haríamos acercarnos a esta figura-personaje-persona-escritor-pensador y observador, bien haríamos para llenarnos un poco de realismo de la realidad. Bien lo necesitamos en estos momentos convulsos y vulnerables y de incertidumbre.

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