Hipergrafía e hiperpintura e hipermúsica

Jesús Millán Muñoz.- ¿Se describe la hipergrafía o la grafomonía como la necesidad imperiosa de escribir, como una dependencia y necesidad de redactar palabras y frases. Podríase, comparando admitirse la “hiperpintura o el hiperarte o la hiperplástica”, como la necesidad y dependencia de realizar obras de arte?

Cuando grandes matemáticos, léase Euler y otros, siempre, diaria y constantemente estaban intentando descubrir cuestiones matemáticas, no se les pone el adjetivo de que sufren hiperalgebra o hipermatemáticos, cuando Mozart y Bach, todos los días producían sin descanso, no se les denomina hipermúsico o hipercompositores, como síndrome.

                        Cuándo Einstein se pasó, dicen literalmente, toda la vida intentando solucionar una docena de grandes problemas de la realidad físico matemática, y algunos los resolvió pero otros no, no se les denomina que sufren, hiperfísica o tienen el síndrome de la hiperfísica. Cuándo multitud de profesionales, trabajan por la mañana en puestos oficiales públicos y por la tarde, en empresas privadas, no se les indica que sufran “hiperprofesionalidad”. Pongan ustedes el apellido.

                        Cuándo millones de empresarios y de todas las profesiones, pasan toda su existencia gestionando y organizando empresas propias o ajenas, en definitiva, amasando poder y poder en distintos ámbitos de la realidad, no se dice que sufren “el síndrome de la hipereconomía”. Aunque si es cierto que se expresa un término en muchas áreas de “adictos al trabajo”.

                        – ¿Por consecuencia, cuándo la escritura, el exceso de redactar escritos es un síndrome, en mayor o menor una adicción, una dependencia, una patología, sea grande o pequeña, y cuándo de pasada, lo es en las miles de actividades humanas…? ¿Por qué Balzac si, dicen, que sufría esta patología y no otros autores en multitud de otras profesiones…?

                        Más específicamente, se indica, que es escribir todo y sobre todos los temas y cuestiones, percepciones y observaciones, y a todas las horas, con una necesidad imperiosa.

                        Si aceptamos la anterior descripción, no estaría el problema en escribir mucho, sino en escribir todo o sobre todo. Por lo cual, nos encontraríamos en otra situación muy diferentes y diversa.

                        Dicho de otro modo, un investigador o buscador o descubridor literario, puede redactar muchas páginas y muchos millones de palabras, pero no “escribe sobre todo, ni en todo momento”, sino que redacta cuestiones y temas, diversos, que le importan y le interesan. Escribe, diríamos para redactar cuestiones o enunciados, que cree puedan tener importancia, para la rama de la literatura o del saber concreto, pero “salvo alguna excepción, no está pasando al papel, todo y cualquier cosa que se le ocurra”.

                        Si esta definición-descripción la aceptamos, ya estaríamos en el camino de entender mejor, diríamos la diferencia entre una actividad patológica o con un síndrome negativo, de una gran actividad en un campo de la realidad cultural y humana. Picasso pintó-dibujó-esculpió-grabó una cantidad enorme de producción cultural, pero no podríamos indicar que sufriese dicho potencial síndrome, o el lado obscuro de la producción cultural, lo mismo aplicamos a Mozart, Bach, Euler, etc.                      

                        – En el sentido negativo, la hipergrafía, al ser una patología, síndrome, enfermedad, es una adicción, por tanto, una manera de autodestrucción, porque crea una dependencia enorme. Quizás, podríamos indicar la adicción al móvil, como una variedad de hipergrafía actual, es decir, la enorme necesidad de estar informado y de escribir y de enviar textos e imágenes. Y lamentablemente, parece ser que esta realidad se está extendiendo por el mundo entero, a jóvenes y ancianos, a mujeres y a hombres… ¡¿Tanto que muchos se preguntan, si el mundo real para estas personas, o diríamos que ya es más real el mundo de la información por Internet y sistemas similares!?!

                        Siempre se indica que una característica de toda adicción, es cuándo una actividad interfiere en la vida rutinaria y normal y profesional y afectiva y real de una persona que la padece. Sea esta adicción al temor a salir a la calle, sea la escritura, sea el alcohol, sea tener experiencias sexuales sin límite, etc.

                        – Pero puede suceder, que la naturaleza y la sociedad-cultura, el talento de individuos y las situaciones ambientales, hagan nacer-crecer, personas que como Mozart, Bach estén en una constante creación de melodías y composiciones, y para no olvidarlas, porque ya que están creadas o imaginadas, las pasen a papel. Es decir, también puede ser que haya personas, que en diferentes campos, no tengan más remedio que crear o criar ideas, conceptos, sonidos, formas, colores, palabras, frases, ideas, preguntas. Y después pasarlo a un lenguaje y así de ese modo olvidar…

                        ¿O dicho de otro modo, la Naturaleza y la Sociedad y el Buen Dios, nos regala a la especie, esas personas, quizás un tanto por ciento pequeño en cada actividad, que tienen tanta facilidad y capacidad para algunos campos, que nos abren nuevos caminos, que después seguimos el resto de los mortales…?

                        ¡Y entonces, si es una adicción, la sociedad debe indicárselo a esas personas y curarlas, pero si es un regalo o don o carisma especial, deberíamos agradecérselo a esas personas y valorarlas…! ¡¿O no…?!

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