28-A: La culpa no la tiene la Ley D’Hont

Raúl Rivilla Bastante, profesor de Matemáticas del IES Fray Andrés de Puertollano y asociado de la UCLM en la ETSII Ciudad Real.- Seguro que este domingo 28 de abril en las numerosas tertulias que comenten los resultados electorales saldrá a relucir como presunto culpable la Ley D’Hont. Una ley con nombre propio Victor D’Hont, a quien se suele aludir como matemático francés cuando en realidad no era matemático sino abogado, y no era francés sino belga.

Aunque me pese, lamento llevar la contraria a tanto tertuliano, pues la culpa (sea de lo que sea) no es del sistema D’Hont de asignación de escaños, que en realidad es muy proporcional y se usa en multitud de países, sino de la circunscripción. Tampoco es un sistema que esté pensado para favorecer a los partidos nacionalistas o independentistas… Me temo que no. Si algo tiene la culpa de que las cosas sean como son es que en España se decidió que la circunscripción electoral fuera provincial por su gran arraigo ya que es una figura instaurada desde 1833. En las elecciones de este domingo este es el reparto de escaños por provincias:

Fuente: Wikipedia

Por cierto, en estas elecciones Madrid y Barcelona ganan un diputado en detrimento de Valencia y Asturias. ¿Cómo se hace ese reparto? Para asegurar una representación territorial adecuada se “regalan” 2 diputados a cada provincia y 1 diputado para Ceuta y otro para Melilla. Así de los 350 diputados solo se asignan 248 de forma proporcional al número de electores que tiene cada provincia. El resto, 102 = 50·2+1+1, vienen dados por la circunscripción. Así en una provincia, aunque solo vivieran 2 personas se elegirían 2 diputados. De esta forma se “subrepresentan” las provincias más pobladas (Madrid, Barcelona y Valencia) y se “sobrerepresentan” las provincias menos pobladas y/o las CCAA con mayor número de provincias (fundamentalmente las dos Castillas y Aragón). De hecho desde este punto de vista cabría argumentar que esta concepción “perjudica” a los partidos “nacionalistas” … A continuación, puede observar la diferencia entre los escaños que cada provincia tiene y los que debería tener si los 350 diputados se asignaran proporcionalmente a sus habitantes con derecho a voto.

En otras citas electorales el posible cambio del sistema electoral era un punto importante de debate. No obstante, en esta ocasión no ha aparecido. Antaño se nos antojaba hermético pues dificultaba el crecimiento de una tercera fuerza política a nivel nacional. No obstante, la experiencia nos está demostrando que cuando la voluntad popular así lo decide lo permite y logra un cierto equilibrio entre estabilidad, diversidad y representatividad.

Por último, concluyo como empecé. Nada de esto tiene que ver con la Ley D’Hont que tan solo es una forma “sencilla” de repartir los diputados. Imaginemos que los resultados el próximo domingo en nuestra provincia de Ciudad Real fueran:

El partido F no entraría en el reparto por no llegar al 3% de votos mínimos que exige la legislación. A continuación, se procedería a repartir los 5 escaños que le corresponden a nuestra provincia. El sistema D’Hont es una función de utilidad. Lo vemos. Cada partido estaría dispuesto a “pagar” todos sus votos por conseguir el escaño nº 1. Se lo llevaría por tanto el partido A. Sin embargo, para el 2º escaño si se lo diéramos al partido A tendría 2 diputados y le habrían “costado” 60.000 votos cada uno. No es justo, pues B con 100.000 votos se merece ese escaño más. Así tendríamos:

El primer escaño se lo llevaría el partido A, el segundo el partido B, el tercero el partido C, el cuarto el partido D y el quinto el partido A de nuevo.

En general, es bastante proporcional. No obstante, pequeños cambios porcentuales en los votos pueden cambiar el reparto sustancialmente en circunscripciones pequeñas como la nuestra. Por ejemplo, imaginemos que los resultados hubieran sido:

En este caso el cuarto y quinto partido no obtienen representación “perdiéndose” sus votos. La perdida de proporcionalidad viene dada por el pequeño número de representantes que se elige en nuestra circunscripción, no por el método de asignación. No hay ningún método de asignación perfecto y éste es, con mucho, de los mejores y más fácilmente entendible.

Con todo, recuerde, la culpa del resultado será suya y mía no de D’Hont ni de las matemáticas.

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19 COMENTARIOS

  1. O sea, la clave está en sacar más del 13-15 % de los votos para entrar en el reparto.

    Muy buen artículo.

    Matizó una cosa, en Cataluña no hay ley electoral autonómica, se aplica la estatal, pues así le convino a Pujol y no se ha tocado.

    Como se ve en el gráfico que ha expuesto Barcelona (donde se concentra el voto no separatista especialmente) cede diputados a favor de las otras tres provincias menos pobladas.

    El sistema puede beneficiar a uno o de los bloques, porque eso sí lo cambia todo.

    El partido ha sido sustituido por el bloque.

    ES UN MAGNÍFICO ARTÍCULO GRACIAS.

    Y ahora para los que votaremos a Ciudadanos, VOX y PP.

    EN EL SENADO EL 1+1+1.

    SI NO QUEREMOS QUE CAIGA EN LA IZQUIERDA.

  2. Enhorabuena por su artículo, seguro que ha nos ha despejado muchas dudas a los electores.

    El Senado siempre ha sido la gran incógnita del ciudadano, tanto en la forma de elección de los senadores como en sus funciones.

  3. Bueno, hay que decir que el sistema electoral puramente proporcional no existe. Eso es lo que intenta resolver la ley d’Hont…….

    • En efecto, cuantos menos escaños haya para repartir (más pequeña sea la circunscripción) menos proporcional es el reparto. En el sistema inglés en cada circunscripción se reparte 1 único escaño con lo que los bandazos de una elección para otra son de centenares de diputados y hay mucha menos proporcionalidad y pasa por ser de los sistemas más democráticos. Por eso trataba de hacer ver que nuestro sistema tiene carencias pero no son atribuibles al sistema d’hont

      • Efectivamente, Sr. Rivilla. Nuestro sistema electoral se encuentra a caballo entre un sistema proporcional y uno mayoritario. Basta echar un vistazo a otros métodos como el ‘método Sainte-Laguë’ o el ‘cociente Harè’, entre otros. Enhorabuena por su artículo…..

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