Cuadernos: Fracaso de la creación cultural

Jesús Millán Muñoz.– Tener que aceptar que después de décadas de elaboración de una obra, de búsqueda, investigación, creación, denominada Cuadernos o Cuadernos de la Mancha, con miles de páginas escritas, de filosofía, literatura, estética, y de miles de dibujos y pinturas y hojas de libros de artista. Y que dicha obra, no tenga ninguna, menos que mínima recepción cultural en su propio ámbito social y cultural. Hay que inducir y deducir que ese autor ha fracasado y que esa creación cultural también.

– Una producción cultural, de este estilo o tipo como indico, que apenas tenga recepción, es obvio y evidente, reflejo de muchas interpretaciones y muchas derivaciones y consecuencias.

                        Admitiendo en primer lugar, que sea una obra, de no suficiente calidad, ingenio, creatividad, novedad, profundidad, esencialidad, significante, significado, contextualización, etc. Admitiendo todos esos adjetivos y todos los que faltan, una obra, de un único título y un único autor, una obra, con intención, siguiendo la estilística e intento de obra de arte total, u obra total, que en su dimensión escrita, está formada por cincuenta tomos, cincuenta mil páginas –a ordenador, a máquina, a mano-, aproximadamente veintidós millones de palabras, en quinientas partes o cuadernos. Además de docenas de miles de dibujos, pinturas en papel, hojas de libros de artista, que están por el mundo o que deberían estar, quizás muchas deterioradas o destruidas o perdidas u olvidadas…

                        Una obra de esta guisa, que combina la filosofía-literatura-arte plástico y otras disciplinas, en multitud de estilos, lenguajes, tendencias, géneros y subgéneros literarios y filosóficos. Que una obra de este tamaño o extensión, no tenga apenas ningún eco en el mundo de su sociedad y su cultura, es un reflejo evidente, de que la cultura y la sociedad de ese tiempo o de ese lugar o espacio geográfico social y político y cultural, tiene enormes debilidades, por decirlo de forma suave. De que existe poca racionalidad… ¡Sin intención o voluntad o interés, de ofender a nadie, sea sujeto persona individual o social o ideológica o jurídica!

                        No importa el autor, no importa todos los defectos, de significante o significado, que dicha producción cultural tenga, pero una obra, que en su dimensión escrita, es una de las tres obras más extensas, hasta dónde se conoce, en número de palabras, de un único autor, de un único título, no obras completas, no obra de varios autores, no antología, sino obra única. Reitero y repito, una obra que es una de las tres más extensas en número de palabras, de un único título, de un único autor, solo en su dimensión escrita, de todos los tiempos, lenguas, culturas, sociedades… Al menos, que se conserven. Que una producción cultural así, no tengo ningún eco o reflejo o recepción en su sociedad-cultura, de su ciudad, comarca, provincia, región, estado, cultura, lengua… Es una prueba evidente, que dichas entidades, a y en diversos sentidos tienen enormes flaquezas y debilidades y errores tanto de la gestión como de la industria cultural…

                        Que al autor, diversas personas y entidades, le digan desde hace lustros, que esa misma producción cultural, realizada en otra sociedad, en otra lengua, en otro país o en otra región, tendría un suficiente o pequeño lugar en sus ámbitos, o dicho de otro modo, que si estuviese escrita en Norteamérica, en inglés, por un americano, o en Alemania o en Francia o en catalán o en gallego o en vasco o en…, tendría un lugar, que no estaría olvidada, y con peligro de destrucción y pérdida y olvido y deterioro. Que le digan al recopilador-escribiente-autor-escritor-pintor, esa razón, algunas personas, no consuela, ni sosiega, solo le hace, a estas alturas de la existencia, solo le hace percibir el mundo con perplejidad, y le lleva a no comprender y entender nada o casi nada.

                        Porque no es solo que una producción cultural, no tenga un eco mínimo, sino que es el reflejo de las heridas-deficiencias-patologías que una sociedad-cultura puede arrastrar, y no solo en el ámbito de la cultura, sino en otros muchos. Es la falta de sentido común y prudencia y racionalidad, en grado sumo de las entidades y de la misma sociedad que conforman, empezando, por diversidad de individuos que seleccionan y rigen y gestionan la cultura…

                        Que se produzcan varios millones de obras plásticas cada año en el mundo, varios millones de obras literarias, culturales, humanísticas, filosóficas cada año en el mundo, que existan varios millones de autores, ahora vivos y respirando, en el mundo de la cultura y creación cultural. No es razón, para que una producción de esta dimensión, al menos en tamaño y extensión, y al menos, nadie pueda negar en riqueza de temas culturales, de razones, argumentos, ámbitos, cuestiones, expresadas en forma de literatura o filosofía o arte plástico. Que una producción cultural así, viendo lo que está sucediendo, está en peligro de deterioro, desaparición, destrucción, olvido, cosa que ya en su dimensión plástica, difundida por el mundo, posiblemente ya esté sucediendo en gran cantidad… Que una obra así, no tenga un pequeño lugar o eco o ámbito en la sinfonía de su sociedad o su cultura, es algo, que si no sucediese, nadie se le podría ocurrir que pueda suceder, en el siglo veintiuno, en una sociedad occidental, altamente cultural y educada…

                        No estamos indicando en ningún momento o lugar, que sea una obra genial, que en su totalidad, como obra única u obra total u obra de arte total, sea excelente-genial-grandiosa-sublime. Estamos indicando, que incluso aunque esta producción cultural, sea mediocre, sea limitada, sea deficiente, una obra que en sí, que lleva implícita, cientos, mejor miles de temas o cuestiones, o conceptos o ideas o datos o preguntas o argumentos, después materializados en palabras o en imágenes de dibujos y pinturas y fotografías, que utiliza docenas de géneros literarios y filosóficos y plásticos, y multitud de subgéneros, que combina todos ellos, buscando diríamos comprender y entender la realidad, utilizando, en la medida limitada que el autor o buscador o investigador ha podido, mediando las circunstancias de cada existencia humana, limitada en sí. Una obra así, que no tenga apenas, por no decir ninguna recepción cultural…

                        Tal es así, que en su ámbito geográfico-social-cultural, por poner un ejemplo, que no tiene tanta importancia, pero que es un reflejo, se han realizado en estos lustros últimos diccionarios-directorios sobre el tema del arte o la literatura, y en ninguna, de las tres o cuatro o cinco que se han realizado, a nivel provincial o regional, en ninguna se ha citado, no al autor, que no quiere estar en el candelero, sino la obra…

                        Una producción cultural, una obra, un título, que puede ser deficitaria, limitada, mediocre, imperfecta, pero que contiene cientos, mejor dicho, miles de cuestiones, razones, argumentos, preguntas, datos, aberturas y oberturas, a un entendimiento de la realidad, combinando y mezclando, varios saberse o disciplinas, humanísticas y artísticas, también aspectos de ciencias sociales y filosóficos, etc.

                        ¡Una producción así, que no tenga ningún, o apenas ningún eco o reflejo o mención, en su sociedad-cultura, ni en su ámbito local-comarcal-provincial-regional-nacional, es un reflejo claro de que algo en los ámbitos de estos territorios, algo en los espacios de estas especialidades de la cultura, algo no funciona!

                        No importa que el autor, no sea conocido, o no se sepa su nombre, que al final, para qué esa fama-vanidad-soberbia-notoriedad de una persona, que al final, no lleva a nada. Pero que una obra así, posiblemente, en su dimensión plástica, ya muchas obras, repartidas por el mundo, se hayan destruido o deteriorado o perdido, y que de continuar de este modo, la producción escrita, suceda o sucederá lo mismo…, que un monumento cultural, al menos por su extensión, su cantidad, de páginas escritas, y de imágenes artísticas o dibujos-pinturas-hojas de libros de artista, están condenadas a desaparecer, después de haberse realizado un trabajo hercúleo durante casi cinco décadas.

                        Que una obra así, esté condenada al ostracismo cultural, al exilio interior cultural. Que una obra así, esté en esa situación, quizás, todos los poderes reales y fácticos y sociales y culturales e ideológicos, de esa sociedad-nación-Estado-comarca-localidad, deberían seriamente hacerse muchas preguntas. Muchas. Mucho mirarse de verdad frente al espejo. Paz y bien.

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