AYSAR, una labor de “hormiguitas” a favor de familias desfavorecidas que recibirá también este año la Mención de Honor ‘Solidaridad’

Hay denominaciones que lo dicen todo, como Ayuda Solidaria de Argamasilla de Calatrava. Más conocida como AYSAR, esta ONG local se caracteriza precisamente por eso, por prestar una cobertura y asistencia de alimentos, ropa y otros enseres a familias de la localidad rabanera, principalmente, carentes de recursos económicos suficientes.

Se trata de una labor altruista y callada, conocida por buena parte de la ciudadanía porque, entre otras cosas, son muchos los vecinos, principalmente, y alguna que otra entidad o empresa, quienes canalizan su espíritu solidario a través de esta asociación a la que solo mueve el interés por ayudar a quienes lo necesitan.

Sergio Gijón, teniente de alcalde del Consistorio rabanero, ve muy acertada también la decisión del jurado, porque esta asociación “se preocupa de atender las necesidades de las familias, incluso las más urgentes, y es un motivo de orgullo de tener asociaciones en nuestro pueblo como AYSAR, que ayudan cada mes, pero también las más inmediatas”.

Aunque desde su puesta en funcionamiento, en otoño de 2015, la notoriedad es la menor de sus ocupaciones, lo cierto es que este año AYSAR recibe la Mención de Honor ‘Solidaridad’ para personas jurídica o, lo que es lo mismo, colectivos. Antes, este primer domingo de septiembre, el Veteranos Calatrava les dedica este año su partido benéfico.

Dos de sus mentoras y responsables, Manuela Belmonte Amores y Ramona Muñoz Miragaya recuerdan que en un principio decidieron hace cuatro años dar forma a sus inquietudes solidarias a través de esta asociación “porque pensábamos que el pueblo necesitar un tipo de ayuda que nosotras podíamos atender”, afirman.

Echando la vista atrás, aunque parece todavía poca trayectoria, lo cierto es que ya es mucho el bagaje y razón, por tanto, no les faltaba. “Estamos muy contentas porque el pueblo es muy solidario, nos está ayudando mucho y podemos llegar a muchas familias, ayudándoles en sus necesidades primarias y un montón de cosas que van pidiéndonos”.

Cerrando el círculo solidario

Los productos de primera necesidad son su razón de ser. “Desde septiembre de 2015, puntualmente, todos los jueves de cada mes damos paquetes con alimentos, sobre todo, pero también artículos de aseo”, comentan Manuela y Ramona. Casi una veintena de familias los reciben.

“Nuestra asociación cierra el círculo porque si la Cruz Roja ya les da alimentos y también puntualmente la Diputación, nosotros, a la hora de prepararles el paquete, les preguntamos qué necesidades tienen y nos atenemos a cerrar ese círculo para que las familias puedan tener de todo en función de lo demás que ya han recibido”, apuntan.

Una de sus máximas es no dar nunca dinero en efectivo, “pero sí es verdad que si necesitan detergente para lavar, suavizantes, gel, champú, potitos,… cosas que no les llegan por las otras vías, nosotros lo facilitamos”, de manera que, añaden, “es verdad que aquí las familias están bastante bien atendidas”. Además, en épocas señaladas, como por ejemplo ahora en fiestas, Navidad o Semana Santa, se da un poquito más.

La satisfacción del servicio llega hasta el punto de que, como apuntan Ramona y Manuela, “si alguno de los miembros de la familia beneficiaria encuentra trabajo en planes de empleo por el Ayuntamiento o en cualquier otro sitio, rápidamente nos comunican que ya no necesitan más de nuestra aportación e, incluso, se nos ponen a nuestro servicio para lo que necesitemos”.

Además de la alimentación, desde AYSAR están pendientes de otras necesidades que puedan surgir: “Como alguna persona que da a luz y no tiene ropa para el niño, pues le proporcionamos de todo; una persona que no tiene un tresillo se lo buscamos y se lo presentamos; si nos pide mantas, aparecen mantas; y también estamos ayudando a centros donde también se requiere ropa”.

A diferencia de los alimentos que gestionan, que siempre quedan para el pueblo de Argamasilla de Calatrava, “con el excedente de ropa, que la gente nos va donando mucha y ocupa espacio, procuramos darle salida entre otra gente que esté necesitada en otros sitios y estamos haciendo llegar mucha ropa fuera de nuestro pueblo”.

Canalizando la solidaridad vecinal

El colectivo se apoya en gente que les conoce y se preocupan de estar pendientes en ayudarles, bien llevándoles artículos, bien dándoles aportaciones económicas que gestionan adquiriendo productos a entregar en función de las necesidades que les comunican los beneficiarios. Se ven a sí mismas, según dicen ambas representantes, “como las hormiguitas, juntando poquito a poco”. Incluso juguetes para Reyes Magos.

Ejercen, por tanto, como intermediarios entre las familias beneficiarias y los vecinos donantes, en los que hay que incluir también alguna entidad puntualmente o el propio Ayuntamiento, con la aportación económica correspondiente al igual que hace con el resto de colectivos.

Una decena de personas y nuevas colaboradoras trabajan en este proyecto, que tiene dos espacios de trabajo, un local en la calle Almodóvar cedido por una de las implicadas en la acción, donde se gestionan principalmente los lotes de primera necesidad y el otro en las antiguas escuelas de ‘los santitos’, dedicado sobre todo a la ropa.

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