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Redes y pinchos: tapiados vivos en Ciudad Real

- 12 octubre, 2019 – 14:0629 Comentarios

Asociación Corazón de Paloma.- Cuando se trata de palomas hasta gente que se dice “muy amante de los animales” incurre en comportamientos que demuestran que estas aves son posiblemente de las menos respetadas y más maltratadas en el mundo.

Quienes defendemos a estos animales tenemos que escuchar excusas, mentiras, burlas, un “yo me como los pichones con arroz” o “llévatelas a tu casa,” acusaciones,  mención a esas “subvenciones tan jugosas que reciben los animalistas”  y aguantar el chaparrón para acabar con un… “tengo un perro de la protectora” como justificación de algo injustificable. Y lo injustificable es instalar redes en comercios o comunidades dejando a animales atrapados vivos debajo, o instalar elementos punzantes peligrosos. No sólo para las palomas, sino para cualquier ave que se pose ahí.

Un señor que instala concertinas en su ático en lugar de comprar un producto homologado, convirtiendo su tejado en una especie de campo de prisioneros. Otro que pone clavos, otra que pone palos de pinchos morunos en sus macetas…Palomas bajo una red en un tejado que lleva casi una década instalada sin mantenimiento alguno, que se suelta y permite el paso de las palomas, aunque su misión es impedirlo, con el peligro de que los animales no sepan salir. Redes en zonas céntricas como las de Plaza de Cervantes en las que se han muerto y podrido numerosos animales al lado de dos bares, a pesar de que su misión era mantener la zona limpia. Redes caídas y destartaladas en la calle Bernardo Balbuena donde este pasado verano un albañil dejó encerradas varias palomas que murieron de calor a 40 grados, dándose golpes buscando una salida.

Mallas como la del luminoso de un conocido establecimiento que instaló un electricista en junio (para hacer un favor al dueño y a sabiendas de haber dos pichones debajo) que se hubieran muerto y podrido a escasos metros del suelo. Establecimiento que ha vuelto a repetir la acción cuatro meses después, a pesar de ser apercibido por la policía la primera vez, esta vez dejando tapiado vivo a un pichón de apenas una semana con sus padres desesperados tratando de acceder al nido y alimentarlo. Contradictoriamente la excusa de todos los propietarios de redes y pinchos es la limpieza, cuando están dispuestos a dejar cadáveres y excrementos en su propiedad sin ni siquiera molestarse en limpiar.

La limpieza nunca debería estar por encima de las leyes de protección animal ni de la ética porque dejar aves morir de hambre y sed tras una red (nos gusten o no, nos molesten más o menos) además de no ser ético es ilegal. La culpa de la falta de sensibilidad hacia las palomas es la falsa consideración de plaga que algunos les atribuyen, los mitos sobre las enfermedades que se difunden a pesar de que la OMS los desmiente, y una idea falsa de que la ciudad es de las personas y el campo de los animales. En realidad las palomas urbanas (Columba Livia) no son plaga como a muchos les conviene llamarlas (da pingües beneficios a muchas empresas de “control”) sino que la Unión Europea en su Directiva de Aves las considera fauna silvestre. Su caza está regulada y es legal en el campo, aunque en la ciudad no lo es. Ni en campo ni en ciudad la directiva permite el uso de redes de captura o jaulas ya que se las considera métodos de caza no selectivos. Por lo tanto, cualquier vecino o propietario que atrape palomas en sus redes o pinchos viola la ley. Si se considerara a las palomas animales domésticos (descendientes de palomas criadas en la ciudad en el pasado o palomas usadas en colombicultura) estarían también amparadas por el código penal, artículo 337 contra el maltrato animal.

A pesar de que en la ciudad se toleran muchos comportamiento incívicos que causan suciedad y molestan (el botellón, las colillas, los chicles, escupir o orinar en la calle en época de fiestas), la suciedad que causan los animales ya sean perros, gatos o palomas es considerada siempre intolerable. Las palomas y gatos a menudo pagan con su vida ya sea  mediante atrapamiento cuando crían en solares o locales vacíos y se hace “limpieza,” tapiándolos vivos, mediante atropellos intencionados, envenenamiento e incluso disparos en casco urbano.

Volviendo a las palomas, aunque lo ideal sería la convivencia de personas y fauna urbana, si se instalan redes deben mantenerse en condiciones para que no supongan un peligro para las aves, asegurando que cumplen su función, es decir, evitar que las aves se posen y aniden sin engancharlas ni atraparlas. Para ello se debe contratar a empresas con experiencia que usen materiables duraderos y de calidad, buenos anclajes que aseguren que la red quede bien tensa, y un tamaño de red adecuado (ni demasiado grande ni pequeño para evitar atrapamientos o enganches). Sobre todo que los vecinos supervisen el trabajo de las empresas que contratan (aunque lo ideal sería que lo hiciera el ayuntamiento desde Medio Ambiente y Urbanismo a través de permisos), asegurándose de que, al instalar las redes, no se instalan atrapando adultos o pichones debajo, algo desgraciadamente bastante común porque prima más la rapidez que la ética. Se debería hacer también un mantenimiento periódico que raras veces se hace. A veces es tan simple como subir a un tejado y ver que la red sigue en buenas condiciones y que no hay animales debajo y, de haberlos, liberarlos y cerrar el agujero por el que entran.

Si se instalan pinchos, deben ser romos (sin punta) y se deben instalar de modo que no quede ningún resquicio por el que puedan pasar las palomas a dormir o anidar, pudiéndose herir o ensartar en el intento. Hablamos de palomas, pero de estar mal instalados y mantenidas redes y pinchos pueden afectar a cualquier tipo de ave, incluídas aves en declive como el gorrión y de especial protección como las aves migratorias.

En conclusión, propietarios y vecinos pueden instalar estos elementos de exclusión de aves pero no pueden matar palomas ni cualquier otra ave o dejarlas morir sin actuar. Para reducir molestias y controlar el número de palomas ayuntamientos como el de Valencia han instalado palomares en las zonas verdes (también se pueden instalar en azoteas municipales como en el caso de Hamburgo) para controlar la puesta de huevos y ofrecer a los animales una opción de anidamiento diferente a balcones y azoteas. Esto se puede complementar con el uso del pienso anticonceptivo. En Barcelona, ciudad pionera en el uso de este pienso, la población de palomas ha disminuído entre el 30 y el 50% en tan sólo en dos años (datos del Servicio de Ecopatología de Fauna Silvestre, Universidad Autónoma de Barcelona). Tan sólo tiene que haber voluntad política de dar soluciones efectivas a los problemas de los vecinos y vecinas de Ciudad Real, respetando también a los animales.

Por el respeto y gestión ética de la fauna urbana en Ciudad Real.

Corazón de Paloma, Ciudad Real

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