Colección de Art Brut en Lausana

Jesús Millán Muñoz.- Fue fundado en 1976 en Lausana sobre los fondos aportados por el pintor Jean Dubuffet. Contiene sesenta mil piezas, de cientos de autores sobre las seis mil aportadas por Dubuffet.

El art brut o arte marginal o arte diferente o arte del inconsciente o “arte del silencio”, que es el término o concepto, que personalmente más me gusta, podría ser definido, “como aquel arte que realizan personas que no tienen conocimientos específicos o académicos de arte, y que siguen sus reglas de su interioridad, no siguiendo ninguna otra corriente”.

En estos últimos años el arte bruto, ha empezado a tener una importancia en el sistema del mercado artístico, quizás como fenómeno, similar pero diferente, al arte aborigen australiano y similar.

Por ser un arte producido por personas “diferentes”, en diversas “situaciones diversas”, tanto personales, como psicológicas y sociales, sin conocerse unas y otras, ni seguir tendencias o ismos o manifiestos similares, sin ir en contra de nada, ni de nadie, sin seguir ninguna estética específica, sino ocuparse en la “realización plástica que en cierto modo, es o tiene un elemento esencial terapéutico, y por otro lado, una variable esencial de expresar realidades interiores y reflejar exteriores, que quizás, el autor, no acabe de entender o comprender”.

Ciertamente sobre estos tipos de arte, se ha creado una tendencia, que durante el siglo veinte fue asumida por autores artistas, no marginales, ni silenciados, por ejemplo Dubuffet, y que sus obras entraron en el gran mercado del arte mundial. Inspirándose no solo en este tipo de arte, sino también de los niños, de los pueblos, mal llamados primitivos.

Algunos autores, pensaron que este arte bruto, que surgía del fondo más profundo del ser humano, sin cortapisas estéticas o conceptuales, podría ser un contrapeso con todas las artes académicas, sean clásicas o sea las vanguardias de estos dos últimos siglos desde el impresionismo a las tendencias actuales.

Pero está sucediendo, que ahora este arte, está siendo asumido por el mercado, como un fenómeno similar al de los pantalones rotos, que a principios del siglo veinte, habría sido impensable que alguien se los pusiese, después ha sido asimilado por la gran industria y el gran mercado.

Estos autores en el que su arte, los propios artistas jamás lo hicieron y hacen pensando en ferias de arte, ni galerías de arte, ni obtener ninguna recompensa social o cultural o económica o artística. Este arte en estas últimas décadas, no solo ha influido diríamos en el “gran arte de vanguardia”, en distintas tendencias, sino que por si mismo, se está viendo y valorando y percibiendo y concibiendo de otro modo y de otra manera. Como hemos indicado está entrando en los circuitos artísticos comerciales y museables.

El arte bruto, marginal, del silencio, el arte otro y todas las formas y maneras que se ha querido conceptualizar, es un arte que nace de lo más profundo del ser humano, del inconsciente más profundo, quizás, sin tantas cortapisas y redes de limitación, que el resto de artes tiene y dispone, incluso el surrealista oficial, incluso el naif, etc.

Susanne Zander, una de las expertas en este tipo de arte, además de galerista, utiliza el término para definirlo a las personas y sus obras como “forasteros conceptuales”, tomado de la critica de arte del New York Times Roberta Smith, se puede reinterpretar, como todas esas obras de un artista, que trabaja, casi siempre con una temática propia, y que la crítica y expertos, no saben entender o comprender o racionalizar o analizar de forma correcta o segura. Esa suma o combinación de arte que nace de los niños, de los mal llamados pueblos primitivos, del arte inconsciente, del arte surrealista, etc.

Se ha indicado que estos autores, en sus obras y en sus personas, por lo general, llevan en sí, una enorme soledad y silencio. Por eso este arte, es más que una serie de colores, en la esfera de lo plástico, sino que es un desgajamiento de su alma más profunda. Y de ese modo, nos hacen ver a los demás, algo de lo que nosotros también llevamos, pero que nos es inconsciente.

Para terminar, sugiero, como he indicado en algún otro artículo, el estudio y el análisis para la creación de varios museos de arte bruto en España, existe uno en Barcelona, y desde luego también en la Mancha y en otras regiones. También poner en contacto entre sí, formando una red de los pequeños o micromuseos que sobre esta temática ya existen.

Una sociedad que tanta demanda de empleo necesita, este sería un pequeño filón a explotar, además de la razón esencial, valorar más a estas personas y a este arte que realizan. Buscar autores que posiblemente, si todos están olvidados, estos especialmente. Dejo este guante de papel flotando para que alguien lo recoja.

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