«El éxito del Winter Festival es de todo Puertollano»

El éxito del Puertollano Winter Festival «es de toda la ciudad, es algo que se considera como nuestro, como algo que ha nacido de nosotros mismos”. Así lo ha asegurado el coordinador del evento, el edil Jesús Caballero, tras el lleno del pasado sábado que reunió en La Central a cerca de 2.000 personas.

Un cuarto Winter Festival en el que junto a la calidad musical de Mikel Erentxun, Celtas Cortos y Seguridad Social se sumó el buen ambiente, no se registró ni un solo incidente durante toda la jornada, y que el público respondiera con ganas de buena música, no solo de Puertollano sino también desde distintos puntos de la provincia y que no quedara ni una entrada en taquilla.

Amplio dispositivo

Caballero agradece la implicación de la Asociación Puerto Rock y el apoyo de voluntarios, trabajadores municipales, que estuvieron durante todo el día en los distintos preparativos, así todos los que hicieron posible garantizar la seguridad y atención sanitaria, desde Policía Local a Policía Nacional, Protección Civil a Cruz Roja.

Un éxito a que también contribuyó también el buen tiempo y el buen servicio de transporte público tanto de taxis como del autobús urbano que estuvo operativo hasta la finalización de los conciertos.

Música hecha en nuestra tierra

Una intensa y larga que comenzaba con la fuerza de Batumanta Ruido en el Paseo de San Gregorio que anunciaba a ritmo de batuka que la música iba a ser la gran protagonista del día y noche del Winter.

Ya al mediodía numerosas amantes de los directos hacían cola para degustar la comida popular preparada en La Central mientras escuchaban Dr. Sapo y Duendes de Ciudad. Para los postres, quedaban las canciones de “El Bar de los Muertos”, “Donde caben dos” y “Entidad cuernos” de The Buyakers, de la banda “Versión Vinilo” y la sesión de El Pirata, que cerraron el primer Marcha X por La Mancha.

De cien gaviotas a una acaricia y un adiós

A la llegada de la noche lo mejor estaba por llegar, ya en el interior en la antigua central eléctrica, primero con Chis Alan&Troublues y The Road y después los asistentes cargaron pilas sentimentales con tres nombres que mantienen intacto su brío musical.

De las cien gaviotas a “El último vuelo del hombre bala” de Mikel Erentxun, al «20 de abril del 90» de Celtas Cortos o la garra de «Chiquilla» al terciopelo poético de un “beso y una flor” de Seguridad Social, que despidió este Winter con un te quiero, una acaricia y un adiós.

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