El velocista Luis García-Minguillán Cardos recibe el cariño de Almodóvar del Campo tras haberse proclamado campeón de Castilla-La Mancha

Transcurrida ya más de una semana desde que se alzase campeón de Castilla-La Mancha de los 60 metros, Luis García-Minguillán Cardos sigue recibiendo felicitaciones, particularmente las de sus paisanos de Almodóvar del Campo, donde el atleta desarrolla su vida personal y laboral en un destacado establecimiento hostelero de desayunos.

Y es que, contra viento y marea, a pesar primero de caer enfermo y poco después sufrir una lesión, Luis se confirmaba como el más rápido de la región el pasado sábado 8 de febrero en Puertollano, con un tiempo en la final de 6.94, tras haber firmado con una décima más la mejor de todas las rondas de semifinales que fueron seis en total.

Un nuevo título para este almodovareño que, como señala el concejal de Deportes, José Carlos Soler, “hay que valorar en todos sus términos, porque podemos hablar de una verdadera hazaña, de esas de las que hay que sacar el mejor ejemplo de esfuerzo y superación como la que siempre escribe el atletismo y por eso nuestro reconocimiento”.

García-Minguillán, muy agradecido de tantas felicitaciones recibidas de sus convecinos, como ya así el año pasado experimentó particularmente en su presencia en el nacional que fue retransmitido por televisión, reconoce sentirse “muy querido”. Este título regional le da el pase al nuevo Campeonato de España, aunque ahora será diferente.

Para la nueva temporada, Luis se había planificado para aprovechar el gran momento de forma y mente con que terminó la anterior. Se encontraba fuerte en ambos sentidos y, por eso mismo, incluso decidió cambiar a un equipo que, como el CD Surco Aventura, de Lucena (Córdoba), le abría las puertas a competiciones de clubes en División de Honor.

El frustrante inicio de año

“La preparación, la verdad, iba genial y este año me iba encontrado perfecto. Estaba entrenando mejor que nunca y con muy buenas sensaciones previas”, rememora el joven. Pero fue estrenar el año 2020 y torcerse todo, o casi todo. Primero, por el “famoso virus” que afectó a tanta gente en la provincia y en el propio Almodóvar.

Una enfermedad que le hizo mella en el estómago, con el añadido de que tuvo que ser ingresado en el hospital de Puertollano, sumando hasta los 39 de fiebre. Estuvo por ello una semana entera sin poder entrenar, perdió peso y su dieta blanda, a base de arroz blanco principalmente, poco más, acabaron por echar por tierra el gran ritmo que traía.

“Lleno de dolores” y con indicio de “falta de alguna vitamina”, dice, empezaría a retomar los entrenamientos. Fue así como el 12 de enero se presentó a competir en la II Reunión de la Federación de Atletismo en Madrid, donde a pesar de todo igualó su mejor inicio de siempre con 6.98.

Una marca que fue la mejor de todas las once semifinales disputadas, entre los 144 inscritos y que luego repetiría en la final, de la que resultó tercer clasificado. “Terminé ciertamente contento, a pesar de la flojedad física que llevaba, pero valorando el hecho de que apenas unas fechas antes me había encontrado tan mal”, dice el atleta.

El 25 de ese mismo mes tenía otra cita y a ella llegaba con “sensaciones igual de malas”, porque durante la semana previa sintió mucho dolor en las piernas. Fue compitiendo donde sufriría el otro mal trago de inicio de temporada, al lesionarse con una distensión en el cuádriceps que le tuvo dos semanas sin entrenar.

Otro obstáculo en el camino que dejaba en el peor de los estados anímicos a Luis, sobre todo en la “rabia” de haber hecho una de sus más memorables pretemporadas preparatorias, contemplando incluso muy serias expectativas de mejorar su mejor marca del pasado año. “Pero las circunstancias son las que son”, reconoce.

El premio a su ímpetu

En su ímpetu de no tirar la toalla y poder hacer, cuanto menos, un papel digno en el campeonato castellano-manchego que le iba a volver a llevar a Puertollano el 8 de febrero, procuró recuperarse con alguna garantía y durante ese periodo de dique seco se puso en manos de un fisioterapeuta, hasta la semana anterior justamente.

“Acudía a esta prueba más que nada para tener una como toma de contacto y ver qué tal evolucionaba de la lesión”, pero el empeño había sido tanto que “salió la marca”. De las seis rondas de semifinales volvió a ser el mejor, esta vez con 6.95, rebajando incluso a los 6.94 en la final, de la que salió con el oro y el pase al nacional de Orense.

En su sentir hay un sabor agridulce y dice ser consciente de que es importante el logro teniendo en cuenta las vicisitudes relatadas. “Los atletas somos un poco cabezones porque a campeonatos de España he ido a bastantes e ir ahora a otro solamente por participar, que está muy bien y más en categoría absoluta con los mejores de España, pero a mí me gusta llegar para disputarlo y hacer al menos un buen papel”, asegura.

“Estar bien conmigo mismo”

En pos de ello, García-Minguillán Cardos confiesa la necesidad de “estar bien conmigo mismo y de ver que puedo competir de tú a tú con gente que se dedica única y exclusivamente a esto, porque yo por las mañanas trabajo y por esa razón a las siete de la mañana ya estoy en pie, pero hay gente que se dedica solamente a entrenar”.

Entretanto llega la cita en la ciudad gallega, programada para el fin de semana del 29 de febrero y el 1 de marzo, el almodovareño dice cuidarse “entre algodones” y entrenar “bien, aunque me tiro días con muchos dolores [por las circunstancias referidas], pero aun así no puedo permitirme el dejar de entrenar”.

Sus hombres de confianza, el entrenador Olayo Ruiz Fernández, presidente federativo regional y Javier Ortiz, su preparador de gimnasio, de fuerza, “me dicen que tenga calma porque es lo que hay y todos los atletas se han lesionado. En mi caso, gracias a Dios, la que yo he tenido no ha llegado a ser rotura de fibras”.

Fichaje por el CD Surco Aventura

Por lo demás, cabe referir que su fichaje por el CD Surco Aventura se produjo a primeros de diciembre pasado. Se trata de un conjunto que acaba de ascender a División de Honor “y la oferta deportiva que me hacía me llamó la atención, además de que es un club que es muy cercano, muy familiar, que es lo que busco”.

Otros clubes de más nivel, como el Playas Castellón, donde ya militó Luis anteriormente, “me ofrecían ser uno más y en lo que es competición de club no me interesaba porque tienen a gente muchísimo mejor que yo, de más nivel, de manera que mis opciones a competir en convocatorias para clubes eran mucho menores”.

En su nueva casa deportiva “yo podía ser titular y competir en mis pruebas, porque de nada sirve estar en uno tan fuerte si luego no puedo sacar lo mejor de mí”. Así lo va a procurar también, a pesar de todo, en las tres jornadas de liga programadas para disputa el título o la permanencia o también en el nacional absoluto en 4×100.

Todavía no sabe si hará valer su pasaporte a Orense, a donde acudirá sólo si aprecia “garantías” de no hacerse daño. Pero va a hacer todo lo posible, porque el año pasado se sintió muy querido por todos en Almodóvar del Campo y también quiere procurarles sensaciones parecidas.

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