¿A qué tipo de normalidad hay que volver?

Luis Mario Sobrino Simal.- Nos están hablando de cuando volvamos a la… normalidad…  Pero ¿a qué normalidad? ¿A la normalidad tal como la hemos entendido hasta antes de la pandemia?

Esa normalidad ha sido una de las causantes del Covi19, por ello creo que hay que replantearse esa normalidad sino queremos que se repita la historia.

Tenemos que hacer, la sociedad tiene que hacer un reseteo total a los valores de fábrica

¿Y qué significa eso? Muchas cosas que tendremos que hacer, sí o sí, para que la opción nos devuelva al comienzo de una nueva pero verdadera normalidad.

Hay que decrecer,  o lo que es lo mismo, crecer pero sosteniblemente.

No estoy hablando de utopías. Estoy hablando de hechos que nos está enseñando esta maldita situación.

Y lejos del alarmismo apocalíptico de muchas voces «científicas» que transmiten de todo menos verdades, sí que tenemos, sí o sí, replantearnos lo que entendemos como normal o habitual, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos; en muchas facetas de nuestras vidas como seres vivientes en esta Pachamama…

Estamos viendo como la privatización de servicios públicos esenciales como la Sanidad sobre todo, y los recortes en la misma no solo en España sino a nivel global han traído como consecuencia una falta de recursos tanto humanos como materiales.

Estamos viendo que había que haber invertido, mucho no, muchísimo más en investigación, en medicina, en… Estamos viendo como el país más «fuerte» del mundo, EEUU, está sufriendo la mayor crisis de su historia y, aún así, su “jefe”, Trump, niega el apoyo económico a la OMS. Ahora me pregunto qué significado tiene, ahora, repito, ese slogan «trumpiano» de – Make América Great, Again -, el país más privatizado del orbe.

Estamos asistiendo a la negación de la realidad por parte de gobernantes que creen que con una «estampita» se acaba con esto.
Estamos asistiendo y esto ya viene de atrás, a una degradación sin precedentes del Planeta. Especies que desaparecen día a día, incendios descomunales, sequías y lluvias torrenciales en lugares no acostumbrados.

Una contaminación que mata diariamente a miles de personas.
Unos lo llaman ciclos naturales, otros, la mayoría, el cambio climático. Algo de cada cosa pero más de lo último es cierto.
No podemos ni debemos volver a la ‘normalidad’ tal y como la pensamos: contaminación, plásticos, petróleo, usar y tirar, obsolescencia, masificación, privatizaciones, insolidaridad, esclavismo, ausencia de derechos humanos, militarismo… Tenemos que repensar el futuro a medio y largo plazo porque no tendremos otra oportunidad.

No estoy diciendo en plan «buenista» que hay que acabar de la noche a la mañana con «todo» lo “malo”, pero sí que poco a poco tenemos que reciclarnos y resetearnos en nuestros modos de vida, de relacionarnos, de consumir, de trabajar, de divertirnos, de…
He visto y sigo viendo personas comprando compulsivamente con los guantes puestos y que al salir a la calle los tiran al suelo… ¿No es eso una contradicción? He visto imágenes y videos de personas saltándose el confinamiento y yéndose a la playa, haciendo fiestas en la calle o grabándose  tocando alimentos con la mano descubierta y dejándolos en la estanteria; toda esta gente es la que contribuye a que esto dure más, como quienes fabrican, difunden y o comparten bulos que solo crean alarma y psicosis.

Por cierto, no son héroes el personal que sigue trabajando en sanidad, farmacias, tiendas, cuerpos de seguridad o emergencias de todo tipo. No son héroes, son personas, son profesionales que sienten, padecen, sufren, lloran, aman,… y no se merecen la irresponsabilidad e insolidaridad de una minoría.
No soporto la demagogia de quienes en vez de ayudar y apoyar a quienes trabajan por salir de este «túnel» solo saben poner «palos en las ruedas» y en vez de aportar ideas positivas, vomitan discursos muchas veces ofensivos y calumniosos.

Me gusta la gente que aplaude cada tarde a las 8, pero quiero recordarles a esas personas que si hoy aplauden, aplaudimos, mañana tienen que apoyar lo público más que nada en el mundo. Y sí, lo público ha tenido deficiencias en su gestión, pero ahora y mañana más que nunca hay que aprender de los errores para no volverlos a repetir.

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