El presidente de FECIR considera que la «improvisación» de las medidas de desescalada provoca «incertidumbre»

El presidente de la Federación Empresarial de Ciudad Real (FECIR), Carlos Marín, ha valorado las medidas articuladas del Gobierno Central sobre la desescalada en el ámbito económico como “improvisadas y que no cuentan con los agentes que tienen que intervenir la misma”.

La crisis económica que se está sufriendo y se va a sufrir una vez pase el Covid-19 puede ser tan grande, que una vez escuchadas las medidas del Gobierno, se echa en falta unas medidas precisas sobre lo que tienen que hacer las empresas, las pymes y los autónomos, en esta futura desescalada como, por ejemplo, qué van a pasar con los ERTES.

Marín ha incidido que la economía “no es la luz de un pasillo que se apaga y se enciende y las cosas siguen exactamente igual; la economía necesita una desaceleración para pararse -no tan brusca como la de ahora-, y una nueva aceleración para ponerse en funcionamiento”. Si los ERTES terminan de repente, al final, las empresas van a sufrir unos costes al no tener la actividad que registraban con anterioridad.

El sector de hostelería tiene un grave problema porque al principio se decía que no iban a tener actividad hasta finales de año y, ahora, se dice que se puede empezar con un tercio del aforo; y hay que tener en cuenta que la mayoría son pymes, micropymes y autónomos, “así no se pueden pagar ni los costes”. Ha añadido, que cumpliendo las medidas de Sanidad y los consejos de los expertos, los negocios tendrán que funcionar de una manera u otra, pero hay que dejar claro claro que esta incertidumbre puede acabar con las empresas.

Es de gran importancia, ha subrayado el presidente de Fecir, contar con los EPIS necesarios para garantizar esa seguridad, esa prevención de riesgos laborales que tanto obsesiona al sector empresarial de esta provincia; estas EPIS tienen que llegar a todas las empresas.

Carlos Marín ha subrayado, asimismo, la necesidad que se hagan pruebas al haber incertidumbre, ya que si se diera un caso positivo, las empresas no saben qué hacer al no poder localizar al no haber pruebas. Las mutuas tampoco tienen acceso, como también los trabajadores y empresas que se dirigen a la Seguridad Social y, tampoco, tienen acceso en la mayoría de las ocasiones, “tiene que haber una distribución masiva; y si no lo puede hacer el Gobierno y las comunidades autónomas, hay que permitir a las empresas poder hacerlas, ya que supondría cumplir con esa prevención y así poder acotar a esas personas que puedan estar afectadas”.

Por último, el presidente de Fecir ha destacado que la situación es complicada, los créditos del ICO llegan más despacio a las pequeñas empresas que a otras y, al final, los pagos se acumulan y los ingresos no llegan; “muchas veces la incertidumbre es mucho peor que una certidumbre aunque sea mala, pero no se puede consentir que los empresarios vayan a empezar a funcionar sin tener un plan exacto, sobre cómo hacerlo, qué comercios van a trabajar, cómo lo van a hacer, es una nueva improvisación; esto crea incertidumbre y ésta hace que muchos empresarios y autónomos no puedan sobrevivir”.

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