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¡Qué caro sale el despotismo educativo!

- 4 octubre, 2020 – 09:4911 Comentarios

¿Recuerdan aquel revuelo mediático nacional originado por la dimisión en bloque de un humilde equipo directivo de un instituto de Daimiel al inicio de este curso a causa de la seguridad de su personal y de su alumnado?

Pues bien, a estos cinco capiteles directivos les fueron guillotinados sus cargos a lo Robespierre. ¿Era esa la mejor solución educativa para el bien de la comunidad dopaziana? Probablemente, no. ¿Se hubiera adoptado la misma decisión si hubieran dimitido al unísono 30 o 40 centros educativos de la región? Seguramente, no. ¿Por qué todo este turbio asunto tampoco ha sido aclarado a los grandes afectados: familias y alumnos? Quizás, por imposibilidad argumental.

Mientras en algunas esferas de poder continúen proliferando lemas tan innatos del despotismo del XVIII como “Todo para la educación, pero sin la educación”, es infinitamente improbable que en nuestro siglo XXI alcancemos supremas cotas educativas como las finlandesas o las suizas. El lema del anterior equipo directivo: “Todo para y por el centro, pero con el centro”, manaba de un proyecto de sueño quijotesco de la “EDUCACIÓN” en mayúsculas desde una perspectiva científica y didáctica, la de convertir a su comunidad educativa en un referente plural, democrático, plurilingüe y abierto al mundo moderno. Esa quimera educativa se ha plasmado en realidad y verdad durante más de cinco años, trabajando duramente como diría Ortega y Gasset con el yo y su circunstancia. Entonces, si la labor de estos espartanos en Daimiel ha sido encomiable y reconocida con premios, proyectos y halagos por todas las redes y por todos los ámbitos educativos y sociales, ¿por qué los recaudadores de palmas y de olés adoptaron esa decisión y crearon un Guern-Irak en el centro, como diría nuestro amado y malogrado Enrique Morente?

El antes, el durante y el después de esta esperpéntica situación se filmó como un fariseo remake de las películas de Bond con reuniones encerronas de presión y presunto acoso hacia la deslealtad y la humillación; con juegos de espías fatuos cargados de secretismos; con nombramientos de directivos a dedo; con presuntas irregularidades o ilegalidades en el nombramiento de cargos sin destino en el centro, en el reparto de docencia, de horarios y de grupos y en la adjudicación de docencia a otras especialidades sin sentido; con formato presuntamente ilegal de profesores a 21 o 22 horas lectivas en algún caso; con la inclusión de 15 horas innecesarias de apoyos surrealistas de tecnología, de historia o de fundamentos; con la destrucción de ese buen rollito dentro del centro de camaradería, de implicación y de trabajo en equipo; con mayor gasto de presupuesto de profesorado de 24 horas a las 46 horas actuales (siempre a cargo de los impuestos de los ciudadanos)…

Si ese grupo ejecutivo cesado funcionaba tan desastrosamente y perjudicialmente para el centro, ¿por qué se ha utilizado toda su organización, sus planes de inicio de curso y de contingencia, sus horarios, sus documentos, etc.? ¿Por qué esos cinco jinetes del apocalipsis educativo daimieleño han recibido y reciben continuamente multitud de muestras y vítores de apoyo por su labores, por su coherencia, por su ejemplaridad y por su valentía? ¿Acaso era necesario enrocarse ajedrecísticamente en esa soberbia más propia del Olimpo griego cuando por parte del anterior equipo se ofreció una solución digna y muy beneficiosa para la comunidad educativa daimieleña? Quince días más tarde, el próximo lunes 5 de octubre, se iniciarán ya todas las clases con todos los grupos en el centro. Pero, si en un principio no se podía aplazar ni 48 horas el inicio de curso en algunos grupos de 2º y 4º de ESO, ¿era imprescindible esta demora de 15 días, este mal ambiente y las futuras quejas de las familias al cambiar a sus hijos-as de referentes docentes y de tutores? Ciertamente, no. Si les hubieran hecho caso a los currantes de la educación del Dopazo, el pasado lunes 21 de septiembre habría funcionado perfectamente todo el centro, con todos sus grupos y sus horarios elaborados, cumpliendo con toda la normativa vigente, manteniendo todo el bienestar de la comunidad educativa y ahorrando más de 30.000 euros al contribuyente.

Mientras tanto, como entonaría nuestro querido Valle-Inclán, “Recémosle un réquiem a la “EDUCACIÓN” con mayúsculas y a la comunidad educativa dopaziana, y alcemos la voz à la recherche de la Liberté, l´Égalité et la Fraternité, que tanto se echa de menos en este siglo XXI”.

A.Martínez
Profesor de Secundaria

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