Ciudad Real despide a su obispo emérito, una figura «activa y orante» comprometida con la justicia social

Ciudad Real ha despedido este sábado a su obispo emérito, Antonio Algora, una figura «activa y orante» comprometida con la justicia social, según ha definido el obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, que ha presidido la homilía de la misa exequial celebrada en la catedral de Ciudad Real este sábado.

Ha contado como el propio Algora le llamó el pasado 20 de septiembre para comunicarle que le iban a ingresar en La Paz de Madrid por la COVID. Ha asegurado que se mostraba «sereno y consciente» y que le expresó que «estaba en las manos de Dios y dispuesto».

Ha manifestado como fue un obispo «activo y orante a la vez», que supo «unir acción y contemplación» y que en su vida y escritos siempre estuvo presente la doctrina social de la iglesia, su lucha por dignificación trabajo y la justicia social.

Ha asegurado que se le recordará como un obispo «cercano, afable, servicial y sencillo»; una persona alegre, «con ese comentario siempre gracioso y espontáneo». Un hombre «andarín y deportista» que tantas veces reconoció el camino de Santiago y ha destacado su carácter íntegro, «sin zonas oscuras».

«Seguro que su vida ministerial y sus desvelos quedaran en la memoria de los que los hemos vivido», ha concluido.

A pesar de las restricciones de aforo a causa de la pandemia, los familiares del obispo emérito han estado acompañados de autoridades eclesiásticas, civiles y militares que han querido dar el último adiós al que fuera la cabeza de la Iglesia en la provincia de Ciudad Real entre 2003 y 2016.

Una celebración en la que se ha podido ver la tradición de dejar las vestiduras sobre el féretro. Casulla, báculo, mitra y Evangelio han descansado sobre el ataúd del obispo emérito durante la ceremonia exequial.

La coral diocesana ha acompañado la ceremonia con un repertorio compuesto de los cantos favoritos de Algora.

El obispo emérito de Ciudad Real falleció este jueves 15 de octubre, con 80 años de edad, de un fallo multiorgánico. Algora ingresó en el Hospital de La Paz de Madrid el pasado 20 de septiembre, con diagnóstico de neumonía bilateral provocada por la COVID-19. Ha sido inhumado en la vía sacra de la Catedral de Ciudad Real, justo detrás del cuerpo de Rafael Torija, el anterior obispo.

PÉSAME DEL GOBIERNO REGIONAL

De su lado, la consejera de Igualdad y portavoz, Blanca Fernández, ha trasladado las condolencias tanto a familiares como al Obispado de Ciudad Real por el fallecimiento de Antonio Algora, «porque entendemos que es una gran pérdida de una persona que desarrolló una gran labor».

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