Inicio » Sin tapujos

Ley Celaá y la destrucción del conocimiento

- 9 diciembre, 2020 – 08:3531 Comentarios

En el último cuarto del siglo XIX apareció una mente mefistofélica. Una más de las tantas a las que Inglaterra ha sido proclive. Posiblemente no exista en el mundo otro país con mayor productividad en personajes nefastos ascendidos en la historia por la influencia de los grupos de poder a que pertenecieron. En este caso, se trata de Bertrand Russell. 

Dotado de una gran inteligencia, este filósofo ganador del Nobel de literatura escribió la que sería la guía perfecta para la educación de las siguientes generaciones. En este artículo me detendré en seis aspectos claves de su idea educativa.

El primero, propugna establecer dos sistemas claramente diferenciados. Uno, dirigido a la mayoría de la población. Otro, a las minorías llamadas a gobernarla. Su implantación habría de hacerse en el más absoluto secreto. Los dominados nunca deberían saber, ni siquiera sospechar, la existencia de tal discriminación.

Establecidos los dos sistemas, el siguiente paso consistiría en hacer que los alumnos de las clases no dirigentes fueran educados para creer que “la nieve es negra”. En otras palabras, para que no tuvieran acceso al conocimiento real de las cosas, sino a un adoctrinamiento capaz de hacerlos más dóciles a los designios de sus élites.

A Russell le preocupó el posible coste desmedido de implantación de este modelo, por eso afirmó que “los científicos y psicólogos determinarán si conseguir que los estudiantes crean que la nieve es negra sería muy costoso (…)”. Por tal motivo, aconsejó una implantación gradual: “si fuera muy costoso, en un primer paso habría que conformarse con hacer que los estudiantes crean que la nieve es gris”.

El tercer paso pondría su ojo en neutralizar cualquier disidencia entre los educandos. Para conseguirlo, definió la siguiente estrategia: “(…) los que no aceptaran que la nieve es negra o gris sean considerados unos excéntricos”. La situación perfecta sería aquella en donde el disidente fuera ridiculizado por sus propios compañeros.

El cuarto y quinto paso tendrían por objeto asegurar el adoctrinamiento de forma generalizada. La forma de conseguirlo sería con dos medidas: Una, la escolarización obligatoria; dos, adelantando dicha escolarización a edades muy tempranas. Consideró la edad de 4 años la idónea para arrancar a los niños de los brazos paternos, ya que es entre esta edad y los 8 años cuando es más fácil moldear los cerebros para que acepten con naturalidad que la nieve es negra.

El sexto paso sería la implantación de la ciencia como una nueva religión.

Russell era consciente de la pérdida de influencia paulatina de las religiones como moduladores de la conducta humana. Los nuevos mandamientos ya no serían de índole moral ni los nuevos pecados consecuencia de su incumplimiento. Los nuevos mandamientos nacerían de postulados científicos y su inobservancia duramente castigada como un pecado mortal, no ya en la otra vida, sino en esta.

Russell, al igual que Orwell o Huxley, fue miembro preeminente de la Sociedad Fabiana. Esta organización se considera a sí misma poseedora de una sabiduría superior; no hay supremacismo capaz de competir con el suyo. Su emblema es un lobo cubierto con una piel de cordero. No hay mejor forma de exponer a las claras su manera de actuar y lograr que los demás interpreten semejante desparpajo con una sonrisa creyendo que todo se trata de una simple broma.

La Sociedad Fabiana nunca dará la cara. De hacerlo no sería un lobo con piel de cordero. La manera de comunicarse con sus adeptos ha sido mediante los escritos de sus miembros más preeminentes. En ellos, exponen sus planes haciendo creer que se trata de denuncias sobre el peligro de un futuro distópico. Pero no. Las obras de los fabianos no son visionarias. Reflejan un mundo indeseado por la mayoría de los mortales, las clases no dirigentes y, a su vez, la tierra prometida para las élites rectoras de la sociedad. Los fabianos han seguido disciplinadamente a los sumos sacerdotes de su “religión” y han aprendido que no despojarse de la piel de cordero es clave para alcanzar su meta. Por este motivo adoptaron el gradualismo como estrategia de implantación. Han evitado la confrontación. Siempre fueron conscientes de que la subordinación cultural era y es la herramienta más poderosa: Conseguir que los demás piensen como ellos desean.

Hay que reconocerles un enorme éxito en las últimas décadas.

Los fabianos han sido los impulsores de la tercera vía de Tony Bair, cuya misión fue acabar de fusionar el capitalismo y el socialismo.

Su ideal de humanidad es aquel donde las personas sean “felices sin tener nada”, tal y como propugna el capitalista Foro Económico Mundial, responsable de la organización de una de las citas anuales más importantes del capitalismo: el Foro de Davos. Buscan crear sociedades en donde la propiedad pase de ser la regla a la excepción y los recursos de todo tipo sean administrados por una cúpula rectora ajena al control popular.

Otra característica de los fabianos es su desprecio por la “masa sucia”- llamada así en referencia al aspecto de los obreros fabriles- y por los “comensales inútiles” –denominación utilizada por el fundador de la CNN, Ted Turner, para referirse al exceso de población, a su juicio, existente en el planeta-. Los fabianos son maltusianos y eugenésicos.

Circunscribiéndonos al ámbito educativo, la Ley Celaa es de clara inspiración Fabiana. Los niños son su botín más preciado. La gradualidad  paciente con la que, poco a poco, han contaminando los valores sociales nos han traído a donde estamos hoy. Una arquitectura cultural no percibida por la ciudadanía de a pie. Asumida acríticamente por ciudadanos con alta estima personal y convencidos de estar bien informados. Con estos mimbres será muy difícil hacerlos reflexionar. Quienes los alerten correrán el riesgo de ser los excéntricos a los que se refería Russell: Su manera predilecta de desprestigiar a los disidentes.

Los padres que no arrojen a sus hijos en brazos de la “autoridad” educativa de forma alegre, pánfila, y sean conscientes de la realidad, deberán asumir una carga extra imprevista. La escolarización obligatoria más que una medida para transmitir conocimiento será la forma más efectiva de asegurar un adoctrinamiento general, máxime con la reducción de la edad de los niños en su incorporación a la educación reglada.

La desprogramación únicamente será posible en los hogares donde los progenitores tengan agallas para explicar a sus hijos que la nieve es blanca; que no permitan que los problemas cotidianos les roben toda la energía y guarden la suficiente para derrotar a la inercia, bajar del limbo y poner los pies en la tierra. Si ellos no lo hacen, hoy por hoy, nadie lo hará.

La duda es ¿cuántos de los padres actuales no han sido ya convencidos de que la nieve es negra o, al menos, gris, y prefieren que sus hijos sean aceptados por el rebaño en vez de educarlos para ser una llama de cierta libertad, con el riesgo que ello supondría para su comodidad vital?

_

Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz
mlastramuniz@hotmail.com

31 Comentarios »

  • ciudad real apagado dice:

    muy acertado

  • Daciano dice:

    Familias de la concertada reniegan de la campaña contra la Ley Celaá…

    Padres y madres que llevan a sus hijos a escuelas concertadas se desmarcan de la campaña «ideológica» para derogar la Lomloe y manifiestan su incomodidad con que algunos colegios usen la imagen de los menores sin informarles.

    http://www.eldiario.es/sociedad/ley-celaa-familias-reniegan-concertada-mas-plurales_1_6472351.html

  • Berenguela dice:

    Señor Lastra, tómese la pastilla. No ha citado ni un sólo artículo de la ley para demostrar nada, sólo pedantería vacía mezclando datos, personajes y suposiciones confabulatorias, dónde pone a parir nada menos que al gran Bertrand Russell y pone a la ciencia a caer de un burro.

    Deberían ficharle como pluma habitual en Libertad Digital, Esradio, Periodista Digital, ó panfletos ultraderechistas de ese tipo. Allí al menos haría el ridículo entre los suyos.

  • Charles dice:

    Bueno, indudablemente, gran parte de los fundamentos ideológicos del Estado del Bienestar británico, levantado por el laborismo después de la Segunda Guerra Mundial, debe mucho a los fabianos y sus ideas…..

  • Censor dice:

    Muy interesante el artículo. Una muy buena lectura.

    Añadir la violencia a las herramientas de aquellos que pretenden deshumanizarnos.

  • Hobbes de luto dice:

    Pues si, otra porquería de artículo atacando a la verdad. No se puede esperar ni una cosa interesante de ti…qué desperdicio…

    Demuestras un absoluto desconocimiento de la realidad en la escuela pública y en lo que significa educar en libertad. Mientras defiendes las escuelas que segregan o tratan de adoctrinar en una religión concreta ¿Eso no te molesta, no?

    Tú me dirás que yo digo que la nieve es negra pero, mientras, dices que el Emérito es aún una referencia ética a la que respetar. Con eso te retratas solito.

    Por cierto, la nieve cada vez es más negra con la contaminación. Lo sabías? Ah no, que a ti el cambio climático te parece una chorrada…eso para el pensamiento único…ay señorrrrrr.

    • MLastra dice:

      ¿Por qué mientes, Hobbes?
      ¿Cuándo y en dónde he dicho yo «q el emérito sea una referencia ética»?
      ¿En qué mundo vives?

      Tus comentarios son tan burdos; de tan pésima calidad que no merecerían ni un segundo de atención, sino fuera por tu afición a mentir.

      • MLastra dice:

        Donde dice «sino» debe decir «si no». Mil disculpas por la errata.

        • Hobbes de luto dice:

          Yo creo que deberías hacerte un Erasmus con Censor y Angelmanuelito por el mundo y que se te quite un poco de naftalina del coco…

          En cuanto a mis comentarios, pues la misma mierda que tus libelos, pero más cortitos.

          Así no aburro a los demás.

          Un beso.

          • Me parto con Hobbes dice:

            Erasmus en Venezuela, Cuba o Nicaragua. Os volvéis de VOX a la vuelta.

            Jajajajajajaja

            Es muy fácil ser comunista o progre con el dinero o la vida de los demás. Iros a la mierda fascistas.

          • Hobbes de luto dice:

            Venga Obseso, anímate, un viajecito los tres para ver que hay más detrás del mar. Que aunque no lo sepáis, hace mucho que se sabe que la tierra es redonda y el sol sale cada mañana…hasta para vosotros.

          • Hobbes de luto dice:

            AH!! para saber lo que te digo se usa la CIENCIA que NO ES LA NUEVA RELIGIÓN. La Ciencia, por suerte, no tiene nada que ver con palomitas que preñan señoras casadas…La Ciencia es conocimiento, investigación, desarrollo, esfuerzo y no repetición de textos más viejos que mear parriba.

            Cuando vayáis a hablar de Ciencia lavaros la boca antes.

          • Eres muuuu tonto dice:

            Tú eres muuuu tontooo y por eso te vas a poner primero la vacuna, primero la venezolana, luego la china, luego la rusa y para rematar la capitalista americana. Así todas, una tras otra. Menuda borrachera de ciencia te vas a pillar.

          • Hobbes de luto dice:

            Claro que si obseso. Te has tomado ya la pastillita?

  • Rodolfo Langostino dice:

    Y ese título de «Ley Celaá y la destrucción del conocimiento» no es una mentira?. Vaya marcelinada,..una más. Pufff

  • Neutral (el montoncito de m) dice:

    Marcelino además de ser cierto el artículo ,no es menos cierto, que eres un agitador de coprofagos fachirrojos. No merece la pena ni que les contestes. Estos viven del odio y no se han enterado que Franco murió para todos. Es su forma de vida.

  • Mágnum dice:

    Marcelino, para evitar que te llamemos mentiroso ya tienes trabajo por delante para demostrar que la ley «Celaá» destruya el conocimiento. Aunque antes de deberías explicar ¿para ti qué es el conocimiento?. Ánimo y a ello.

  • Neutral (jobito el haber estudiado) dice:

    Hombre pedorrete can-ano te creía en tu Venezuela natal. Jejeje ya te ha hado el azucarillo el creti montoncita de mierdo?

  • hermón creóniz dice:

    me sumo a las felicitaciones. artículos como éste hacen que todavía uno se atreva a asomarse a la prensa. ya tengo una cierta edad y, cuando era joven (en tiempos de franco), las cosas iban así. abrías, por ejemplo, el «pueblo», que era el diario de los sindicatos, de los únicos que había, leías «normalidad en la cuenca minera» y pensabas: «tate, hay sarao con los mineros».
    más de cuarenta años después, con una democracia consolidada (atada y bien atada) y un rey (o dos) ejemplar, la cosas siguen igual. hay que contar la historia de alguien que contaba una fábula sobre la blancura de la nieve. (enternecedor el comentario de berenguela que cree que criticas a russell. vomitivo, sin embargo, el de ese que ya empieza a ver la nieve negra).

    ¿cómo lo haría russell en estos tiempos? ¿qué ejemplo pondría? quizá el de un virus (que nadie puede ver porque son muy pequeñitos), que no se puede matar (porque los virus no son seres vivientes), que se activa y se desactiva nadie sabe cómo (los malpensados dirán que por arte de birlibirloque), que provoca una enfermedad que nadie sabe exactamente en qué consiste y en qué no, que ha matado a mucha gente (pero a nadie importante, los que la han cogido se han curado) y al que sólo podrá vencer una vacuna que nadie puede decir cómo funciona (secreto industrial), que para los chinos será la vacuna china, para los rusos la vacuna rusa y para los demás… será lo que dios quiera.

    ojo, todo esto no lo digo yo, ¿eh? es lo que creo que hubiera dicho russell, que como era un fabiano…

    bueno. y qué tiene que ver con la ley esa de educación? ah, sí, otra ley de educación, total, para lo que va a servir…

¡Deja un comentario!

Añade tu comentario debajo, o trackback desde tu propio sitio. También puedes Comments Feed vía RSS.

Por favor, debate respetando a los demás.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

This is a Gravatar-enabled weblog. To get your own globally-recognized-avatar, please register at Gravatar.