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España, sin un lugar en el mundo

- 5 febrero, 2021 – 07:2817 Comentarios

Hace pocas semanas, EE.UU. ha reconocido la soberanía de Marruecos sobre el Sahara occidental. Lo ha hecho mientras para la ONU España sigue siendo la administradora legítima.

De cara a la realidad política, es más importante el reconocimiento estadounidense que el de una organización cuyas resoluciones se cumplen o no en función de la voluntad de los afectados, sin ninguna consecuencia.

En realidad, España nunca manifestó una mínima voluntad por ejercer su responsabilidad administradora. A pesar de ello, la decisión de EE.UU. tiene una gran trascendencia geopolítica para nuestro país.

Lo primera pregunta es: ¿Sabía algo el gobierno español? La segunda: Si lo sabía, en calidad de qué ¿de consultado o de informado?

Uno de los errores de la opinión pública española ha sido y es no entender que en el mundo actual todo, absolutamente todo, tiene repercusiones geopolíticas. Un Estado débil internamente es, automáticamente, un Estado poco respetado en el exterior. La debilidad interna ha sido constante en los últimos 45 años. Su primera consecuencia fue la Marcha Verde: capitalizada por Hassan II, organizada por la CÍA – con o sin el consentimiento de las autoridades españolas- y aceptada, tanto por el régimen terminal del gobierno de Arias Navarro, como por Juan Carlos, aún príncipe, y el PSOE –recordemos el discurso del entonces príncipe a las tropas destinadas en la zona o de Felipe González en los campamentos de refugiados saharauis-. Aquella debilidad coyuntural devino endémica.

España renunció a ser un país soberano en el concierto mundial. Su máxima aspiración ha consistido en ser una vagoneta de la CEE, primero, y de la UE, después. El complejo español ante todo lo europeo ha sido determinante. Para resolver cualquier conflicto –los de índole pesquera con Marruecos han sido paradigmáticos- se optaba por salir corriendo a Bruselas y refugiarse bajo su ala para que fuera la UE quien, siempre de mala gana, saliera en nuestro auxilio.

España se desindustrializó buscando la aprobación de una Europa decadente. Aceptó entrar en la OTAN sin que esta organización incluyera a Ceuta y Melilla en el tratado. Tuvo que soportar los continuos desaires de Francia en la lucha contra ETA. Nuestros sucesivos gobiernos de los partidos del “turnismo” no se opusieron a los acuerdos con Marruecos, Israel, Sudáfrica o, más recientemente, con países Iberoamericanos, olvidando el impacto en el campo español.

El RU abandonará la UE sin que España haya sido capaz de aprovechar el hecho de cara a Gibraltar. Este mismo país ha utilizado el Peñón a su antojo mientras nuestras autoridades miraban hacia otro lado. En vez de desarrollar el Campo de Gibraltar y asfixiar al Peñón, se optó por abrir la verja y facilitar el auge económico de aquél mediante actividades de sospechosa legalidad internacional, provocando que la Línea de la Concepción y el resto de la zona dependieran económicamente de la ilegal colonia británica.

El parlamento marroquí aprobó la extensión de sus aguas territoriales a las españolas del archipiélago canario ¿Qué ha hecho el gobierno español? ¿Qué hace ante una inmigración brutal procedente de Marruecos?

La geopolítica no sabe de buenismos. La geopolítica es una biocenosis permanente, donde los Estados se enseñan las uñas y los dientes para marcar su territorio. El buenismo puede servir como discurso hipnotizador de carácter interno. En las relaciones internacionales no existe.

Mientras el armamento de nuestros ejércitos se torna obsoleto, Marruecos acaba de firmar un acuerdo con EE.UU. para renovar y ampliar su fuerza aérea y el parlamento del RU ha puesto en marcha un presupuesto de 200.000 millones de euros para modernizar sus FFAA. Ambos países buscan ganar peso mundial y conocen perfectamente las reglas del juego. Durante el mandato de Trump, se dio un impulso al fortalecimiento militar de EE.UU. China ha hecho lo propio, al igual que Rusia.

Zapatero no se levantó ante la bandera de las barras y estrellas; se ha convertido en un blanqueador de Maduro, atreviéndose a decir en público que había que derrotar a EE.UU. Consecuencia: La pérdida de un contrato sustancioso con Navantia, con la transferencia tecnológica que todo contrato de estas características lleva aparejado.

¿Qué puede pensar cualquier país de otro que no sabe cómo actuar con quienes buscan destruirlo o, incluso, hace la vista gorda para facilitar la huida de golpistas –caso de Rajoy-, o los incorpora a la gobernanza del país y pone al alcance de un personaje como Pablo Iglesias información sensible del Estado?

Que EE.UU. considerara a Marruecos más fiable que España para controlar el estrecho de Gibraltar podría ser la primera de otras decisiones de mayor calado de cara a la pervivencia de España tal y como la conocemos hoy.

Por si esto fuera poco, el RU ha manifestado su intención de abrir negociaciones con Marruecos una vez consumado el Brexit. Si hubiera un país en el mundo maestro en el arte de la geopolítica, no habría duda: ese sería Gran Bretaña. Dicho acuerdo supondría un serio golpe, otro más, a nuestro maltrecho sector agropecuario. Si la diplomacia española fuera lloriqueando, implorando no se sabe qué, a Londres, que se prepare a recibir una lección magistral, en forma de golpes bajos y no bajos, sin dejar de sonreír al golpeado. Londres sólo cambiará sus planes si advirtiera que el abandono de las importaciones agrícolas españolas pudieran generar una reacción hispana dañina para sus intereses; a ser posible, extraordinariamente dañina. Me temo que la diplomacia española volverá a salir corriendo en busca del socorro de la UE. Craso error. España debe enfrentar por sí misma al RU y, además, exigir la colaboración de la UE para infligir al RU un daño inesperado. De no actuar así, los unos y los otros considerarán que España es incapaz de valerse por sí misma y esta clase de Estados son una rémora hasta para los propios socios.

Desgraciadamente, una parte importante de la ciudadanía española seguirá pensando que la geopolítica es cosa de otros, que las relaciones internacionales pasan por la Alianza de Civilizaciones o por sonreír y poner la otra mejilla ante quienes hayan decidido ganar peso internacional a nuestra costa.

La influencia y el respeto internacional se consiguen cuando los Estados hacen valer su lugar en el mundo ¿Alguien sabe cuál es el de España? No se caiga en la tentación de pensar que estar en la UE porque, hoy, ese lugar es un humillante agujero.

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Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz
mlastramuniz@hotmail.com

17 Comentarios »

  • Alberto Garcia dice:

    Muy buen artículo que rec
    uerda cosas de las que no se suele hablar nunca.

  • Hobbes de luto dice:

    Pues tu ministerio de Asuntos Exteriores dice otra cosa:

    «España ocupa el puesto decimotercero en la lista de las economías mundiales que elabora el Fondo Monetario Internacional (FMI), al contar con un PIB cercano a 1,1 billones de euros. No obstante, la crisis ha provocado que sea adelantada en esa clasificación por países como Canadá, India, Rusia y Australia, que han alejado la posibilidad de que pueda volver a situarse entre los diez primeros en el medio plazo. El sector exterior español se ha mantenido fuerte a pesar de la crisis y en la actualidad es el único pilar de la economía que aporta crecimiento, frente a una demanda nacional que se mantiene estancada o a la baja.

    La Organización Mundial del Comercio (OMC) sitúa a España en la decimoctava posición en la clasificación mundial de exportadores, al mismo nivel que países como Emiratos Árabes Unidos y la India. Además, según el informe de la OMC de 2016, España se coloca como undécima potencia mundial en venta de servicios. Mientras que en importaciones España ocupa el puesto decimoquinto, al lado de países como México, Rusia y Singapur.

    Otro de los indicadores económicos que sitúan a España en el mundo globalizado es el de competitividad, elaborado por el Foro Económico Mundial, que le ubica en el puesto 34 de una lista de 137 economías, clasificadas por el nivel de exportaciones en relación con la calidad de vida de la población.

    Los factores que sitúan a España en la franja alta de la competitividad son la calidad de sus infraestructuras de transporte -reconocidas con el décimo puesto absoluto-, el tamaño de su mercado o las altas tasas de matriculación en educación superior, así como el buen nivel del país en implantación de tecnologías de la información y comunicación.

    Frente a esas fortalezas, el Foro Económico Mundial señala debilidades que perjudican la competitividad como los desequilibrios macroeconómicos, el desequilibrio de las cuentas públicas, la corrupción local, la falta de crédito y el insuficiente gasto en investigación, desarrollo e innovación, que es considerado crucial como elemento para la transformación económica de un país».

    Ahora estamos intentando salir de la Pandemia. No es momento de gastar dinero en Armas y Defensa. Es tiempo de salvar vidas. Además, para muchos españoles, que estemos en los primeros puestos de fabricación de ciertas armas, ES UNA VERGÜENZA. Porque luego tenemos que ver a seres humanos mutilados con esas armas.

  • Censor dice:

    Se equivoca cuando achaca los actos al buenismo. Son actos hechos con toda la intención, por unos intereses superiores y en provecho propio. España es un botín en manos de unas élites políticas y económicas.

    Marruecos es un invento de los americanos. Y después del Sáhara, se comerán las Islas Canarias; está pasando. Y Ceuta y Melilla.

    España está mejor que nunca para los intereses del resto de naciones y para los que quieren acabar con su soberanía. Y los que más dicen cuidar de los pobres y los desheredados son los mayores cómplices en la destrucción de la patria, que es lo único que les queda a los más débiles. Porque los más preparados y fuertes se irán o ya se han ido. Pero hay millones de personas que no podrán huir.

    España, como Venezuela, se está descomponiendo. Y España, como Venezuela, está siendo saqueada. Allí, tienen recursos naturales. Aquí, es el territorio.

    La última vez que España defendió sus intereses nacionales y era un país respetado, sucedieron los atentados del 11 M. Las casualidades no existen en política.

    Pero no podemos culpar de todo lo que nos sucede a los demás. Para cambiar las cosas, tenemos que actuar de forma distinta. Habrá que escuchar y apoyar a los que ofrecen ideas distintas. Es obligado que nosotros mismos nos hagamos dueños de nuestro destino. No esperemos que los políticos nos solucionen los problemas.

    • Hobbes de luto dice:

      Se puede ser más ridículo????

      «España, como Venezuela, se está descomponiendo. Y España, como Venezuela, está siendo saqueada. Allí, tienen recursos naturales. Aquí, es el territorio».

      Pero qué clase de obsesión enfermiza tenéis los ultraderechistas con Venezuela????

      • Hobbes de luto dice:

        Doblemente ridículo:

        «La última vez que España defendió sus intereses nacionales y era un país respetado, sucedieron los atentados del 11 M. Las casualidades no existen en política.»

        173 muertos por el capricho de Aznar de meterse en una guerra donde España no pintaba nada.

        • Hobbes de luto dice:

          Solo estoy de acuerdo en una cosa que dices: Habrá que escuchar y apoyar a los que ofrecen ideas distintas.

          Escuchemos a todos aquellos que dicen que España debe reforzar los servicios públicos, entre ellos la Educación, y convertir a este país en un referente de I+D+i, y no en un país de hamacas y terrazas.

          A esos es a los que hay que escuchar, no a los que vomitan bilis homófoba, misógina o xenófoba desde la incultura, el atavismo, la desvergüenza o el odio más animal.

    • Censor dice:

      Que alguien le traiga las sales a la loca de Jobito, que le va a dar una alferecía…

    • CiudadRealesCastilla dice:

      Efectivamente, las casualidades no existen en política. Por culpa del anormal del presidente que tuvimos, y por su decisión de ir del brazo de EEUU a la guerra de Irak, costó la vida a 193 compatriotas en los atentados del 11M. ¿todo para qué? Para nada. Seguimos y seguiremos en la misma posición a nivel internacional pero se lo debieron pasar estupendamente en las Azores. Lástima que muy ejpañoles para sacar la banderita pero no para reconocer los errores. Todavía estamos esperando a que este impresentable y su partido podrido, pida disculpas por su mala decisión y por no haber escuchado los millones de manifestantes que salieron en masa en contra de la guerra de Irak en 2004.

  • Diego dice:

    «España, sin un lugar en elmundo»¿Y eso es algo nuevo? Desde hace cuatrocientos años ( cuatro siglos) España tiene nulo protagonismo internacional, Nulo. Y su política exterior, cero.

    El problema es que a unos cuantos esnob como a Marcelino, Felipón González y José Mari Aznarín les hicieron creer que ellos, los más molones, esos presidentes vendedores de humo, habían puesto a la vieja y querida España en el mapa. To mentira.

  • Charles dice:

    ¡Cuánto patriota de hojalata!…..

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