Barajan el móvil económico en la muerte de la mujer en Albacete por una deuda del presunto asesino con ella

La Policía Nacional baraja el móvil económico como motivo de la muerte de María Isabel de la Rosa Cózar, la vendedora de la ONCE presuntamente asesinada en Albacete, ya que, «todo apunta a que el detenido y la víctima mantuvieron una discusión, al parecer, motivada por un dinero que éste le debía a ella».

27-08-2021 La Policía Nacional interviene en el lugar del cadáver de María Isabel de la Rosa Cózar SOCIEDAD ESPAÑA EUROPA CASTILLA-LA MANCHA POLICÍA NACIONAL

El presunto autor de los hechos le propinó un empujón durante una discusión, haciendo que cayera de espaldas y
recibiese un golpe que acabó con su vida. Trató de ocultar el cuerpo en un cubículo que él mismo construyó con ladrillos, cemento y arena.

Según ha informado la Policía Nacional en nota de prensa, El detenido ha sido puesto a disposición judicial en la mañana de este viernes 27 de agosto, y la investigación continúa aún abierta para terminar de esclarecer todas las circunstancias que rodearon el caso.

La desaparición en Albacete de María Isabel de la Rosa Cózar, la vendedora de la ONCE cuyo rastro se perdió el 19 de agosto de 2021 sobre las 17.00 horas, llevó a la Policía Nacional a iniciar una rápida investigación que permitió la detención del presunto autor apenas cuatro días después, así como la recuperación del cuerpo de la mujer desaparecida, que había tratado de ocultar en un cubículo que él mismo construyó en su propio domicilio, con ladrillos, cemento y arena.

Desde el momento en que la Policía Nacional recibió la denuncia por la desaparición de María Isabel de la Rosa Cózar, a primera hora de la mañana del 20 de agosto, los efectivos policiales se volcaron en la investigación, ya que las circunstancias que la familia relataba daban lugar a calificarla como inquietante.

Al parecer, la desaparecida salió de su domicilio a las 9.00 horas del día 19 para trabajar vendiendo cupones en la zona del barrio «Parque Sur».

Al ser una persona de costumbres arraigadas, los familiares se extrañaron de que no regresase a casa en todo el día, y la preocupación empezó al pasar las 12 de la noche sin tener noticia de ella.

Se abrieron varias líneas de investigación María Isabel era una persona muy conocida en la ciudad, ya que visitaba multitud de cafeterías y bares a diario ofreciendo la venta de cupones.

Este extremo hizo que, en un primer momento, la investigación fuese muy compleja, ya que se recibieron numerosas llamadas y avisos de ciudadanos que querían colaborar con la Policía Nacional en la búsqueda y decían haberla visto en lugares y fechas concretas, por lo que se abrieron múltiples líneas de investigación y todas las informaciones fueron comprobadas, una a una, por los agentes del Grupo de Homicidios de Albacete, que trabajaron sin descanso mañana, tarde y noche para verificar cada una de ellas.

El contacto entre la Policía Nacional y la familia de la desaparecida ha sido permanente, y han prestado en todo momento su colaboración para llevar a buen término la investigación policial.

De hecho, horas después de interponer la denuncia, se realizó una inspección policial en el domicilio de la desaparecida para recabar cualquier indicio que facilitase su localización.

LOS ÚLTIMOS PASOS DE LA VÍCTIMA

Las gestiones de investigación ubicaron los últimos pasos de María Isabel en una zona concreta de la ciudad próxima al domicilio del varón que posteriormente fue detenido, y pronto se averiguó que el propietario de dicho domicilio pudiera haber mantenido algún tipo de contacto con la desaparecida momentos antes de perderle el rastro.

Finalmente, y tras recabar los indicios necesarios para presumir que podría estar implicado en la desaparición de María Isabel, se procedió a su detención en la mañana del martes 24 de agosto, reconociendo poco después el detenido la autoría de los hechos.

Tras su arresto, tan sólo cuatro días después de que fuera denunciada la desaparición, se organizó un completo dispositivo en el que participaron agentes del Grupo de Homicidios y de la Brigada de Policía Científica de la Comisaría Provincial de Albacete.

Además, se requirió la colaboración del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) de la Policía Nacional.

Del mismo modo, el titular del Juzgado de Instrucción Tres, en funciones de guardia, acudió a la práctica de las diligencias de investigación en compañía de la Letrada de la Administración de Justicia, la representante del Ministerio Fiscal y dos médicos forenses.

La finalidad de este dispositivo policial era llevar a cabo una entrada y registro en el domicilio del detenido, en el que se localizó una estancia, al fondo de la vivienda, dedicada a albergar herramientas.

En ella se apreciaba un bloque de cemento, realizado utilizando el espacio entre dos paredes, y camuflado en una estantería.

El GOIT de la Policía Nacional extrajo el cuerpo, emparedado, tras derruir un bloque de cemento Los agentes del GOIT de la Policía Nacional tienen una alta preparación técnica y están especialmente cualificados en mecánica multidisciplinar.

Está especializado en la búsqueda, desmantelamiento y apertura- técnica o agresiva-, de aquellos habitáculos susceptibles de albergar en su interior personas, objetos o drogas, y disponen de los recursos necesarios para su desplazamiento e intervención inmediata en cualquier punto del territorio nacional donde fuera requerido.

En este caso, utilizaron los medios técnicos necesarios para derruir el bloque de cemento, descubriéndose en el interior del mismo el cuerpo sin vida de María Isabel de la Rosa Cózar, así como diversas de las pertenencias que llevaba en el momento de su desaparición.

Entre los objetos recuperados se hallaban el terminal TPV que portaba la desaparecida y múltiples cupones. Asimismo, se recuperó el terminal teléfono móvil de María Isabel, que había sido golpeado con un objeto contundente.

En un momento dado, le propinó un empujón a María Isabel, cayendo ésta de espaldas y recibiendo un golpe en la cabeza que acabó con su vida en el instante.

Ante lo ocurrido, el detenido ocultó el cadáver emparedándola en una pequeña estancia ubicada al fondo de la vivienda, para lo cual compró ladrillos, cemento y arena, elaborando un cubículo en el que introdujo el cadáver para luego cubrirlo de cemento en diferentes jornadas, consiguiendo de esta manera que el cuerpo quedase totalmente oculto.

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