Ciudad Real: ​La Hermandad del Cristo de la Caridad celebra su 409 aniversario con una eucaristía de acción de gracias

​Eduardo Muñoz Martínez.- Cuatrocientos nueve años se cumplían ayer, seis de octubre, de la fundación, en 1612, de la hermandad ciudadrealeña, de nuestra capital, del Santísimo Cristo de la Caridad, enclavada desde ese momento en la Parroquia de Santiago, Apóstol, ubicada en el Barrio del Perchel, de nuestra ciudad.

Dicha hermandad celebró la efemérides con una Misa de Acción de Gracias, -a las siete y media de la tarde-, presidida por Rafael Melgar Martín-Fontecha, con quien concelebró Antonio Guzmán Martínez, a la sazón autor del soneto que ha quedado instituido cómo oración a su titular.

En su homilía, Rafael Melgar miró el presente desde el futuro para, a través de una acertada crónica histórica, y a la luz de las palabras del Papa Francisco, cuando nos habla de la importancia de prepararnos para el después de esta pandemia que estamos sufriendo, y que afortunadamente ya nos permite vislumbrar la luminosidad de la esperanza. No debe preocuparnos tanto la música, las velas, las flores…, sino la oración, la solidaridad, la formación…, porque de esa manera cada uno de los cofrades contribuirá al mayor esplendor de la hermandad. Terminaba el sacerdote formulando una pregunta: ¿Seremos capaces de crear un nuevo estilo en dicha congregación religiosa? Y nos daba una pista: Miremos a Jesús en la Cruz. Miremos al Resucitado. Miremos a María.

Al término de la celebración litúrgica, en el entorno de la capilla donde se venera la imagen, dentro del citado templo, se proclamó, por parte de los fieles y los sacerdotes, la oración al Santísimo Cristo de la Caridad, cuyo texto transcribimos:

Cuantas veces me asomo a tu costado descubro con pasión todos tus huesos, los ejemplos que allí se hayan impresos y el amor que al morir nos has mostrado. La llaga abierta con hierro forjado de tu dolor nos ha dejado presos y ya siempre podemos ser ilesos de todo lo que no es para tu agrado ¡Oh caridad de mi Jesús sufriente, que tanto nos anima a darlo todo poniéndolo en provecho del más pobre! Quiero tener un corazón ardiente, respuesta de tu entrega de tal modo, que al lado de tu cruz todo me sobre.

Desde este medio, deseamos a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad, de nuestra capital, otros tantos años, por lo menos, de andadura, teniendo siempre cómo horizonte la imagen del Redentor que pende de la cruz que veneran.

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