Manual de supervivencia yonki: el ex yonki. ¿Existió alguna vez? Parte 1. Drogadicción y victimismo

En esta entrega del Manual de supervivencia yonki, analizaremos una figura mítica: el yonki que dejó de serlo, el ex yonki, si es que tal cosa existe.

Decimos esto último porque, de la atenta observación del hábitat del lloni autóctono, tanto rico como pobre, extrajimos hace mucho tiempo la conclusión casi definitiva de que el yonki es como una ex novia: esto es, el yonki lo es para toda la vida. Una vez yonki, yonki para siempre. Como el amor de los amantes de Teruel o como las cartas de la Agencia Tributaria o como las subidas en el precio de la luz: ser yonki es un estado eterno: pensar en la droga, recordar a los amigos drogadictos, sentir curiosidad por el precio actual de aquella sustancia:  todos esos pensamientos son cosas para toda la vida.

No queda claro tampoco si el poder adictivo de la heroína y de la cocaína es suficiente como para explicar lo que razonaremos a continuación, esto es: la imposibilidad por parte de quien tuvo esas sustancias en su cuerpo de olvidarlas. Y decimos que no queda claro porque conspicuos autores y conocedores del tema de los endrogaos −como por ejemplo Antonio Escohotado, autor de la inmensa Historia de las drogas− sostienen la teoría de que el mono, el síndrome de abstinencia que padece todo yonki que se precie cuando le falta la heroína o la cocaína es puro cuento, una actuación, una sobreactuación en muchos casos. Aunque dejamos para otra ocasión el estudio del victimismo por parte de los drogadictos, delincuentes y adláteres, queremos hacernos eco aquí de una reflexión acerca del poder adictivo de la heroína y de la cocaína.

La reflexión es la siguiente.

Si un drogadicto ha de verse en muchos aprietos para decidirse a dejar la droga, como por ejemplo la amenaza cierta y muy plausible de un ingreso en prisión, lugar donde por supuesto va a estar peor que en la calle en la mayor parte de los casos, y si esa amenaza de entrar en prisión si no deja la droga le sirve para, precisamente, dejar la droga, aunque sea solo por un tiempo, se concluye de ello que lo que les falta a muchos drogadictos es la motivación necesaria para dejar de serlo.

Desde luego, un cuerpo legal como nuestro Código Penal y una jurisprudencia como la que encontramos espigando en antiguas y no tan antiguas sentencias redactadas por jueces y tribunales parecen estar diseñados el uno y las otras para que este país se llene de drogadictos, foráneos y autóctonos, puesto que el efecto llamada del que se habló hace décadas también sirve para los drogadictos y toxicómanos varios. Es de sentido común: igual que si un asesino sabe que por asesinar en Ucrania le cae un tiro en la nuca y por hacerlo en España se le asigna un psicólogo, una celda en régimen de protección y una paguita de puta madre cuando vuelva a la calle en no mucho tiempo, pues lo mismo sucede con quienes quieren colocarse: si en Francia, por poner un ejemplo más cercano que el ahora castigado suelo ucranio, a usted, ciudadano de Ciudad Real, solo por pillarle un mísero canuto en el bolsillo ya le llevan al juez, y en España apenas le ponen una multa si pilla a la policía de mal día, está claro que usted, drogadicto español o forastero, elegirá España para drogarse y para delinquir antes que el país vecino o el territorio ucranio, como decimos, actualmente castigado por tambores de guerra, que esa es otra.

Hemos visto sentencias en las que se admite el estado de drogadicción como un atenuante y a veces hasta como una eximente completa o incompleta. Esto es, que esas sentencias rebajan la pena del criminal porque iba drogado o enmonado, que quiere decir que estaba hecho una pena porque no tenía droga a mano y por eso hizo lo que hizo (verbigracia romperle el brazo a una anciana y dejarla con dolores horrorosos por el resto de su vida, y todo ello para quitarle diez euros). Esas decisiones judiciales no facilitan desde luego la labor a aquellos que  podrían quitarse de la droga si se les diera la motivación adecuada.

 Si un delincuente sabe que por sus polacadas será muy difícil que un juez lo meta en la cárcel siempre y cuando alegue que cuando hizo lo que hizo (verbigracia, degollar a un vagabundo al que ha rescatado de la calle para pasar el rato con él en su casa) lo hizo porque estaba o bajo los efectos de la droga o bajo los efectos de la abstinencia, queda meridianamente claro, nos parece a nosotros, que ningún drogadicto se esforzará mucho por dejar la droga mientras no le pillen , puesto que cuando le pillen haciendo algo (verbigracia, clavando cuchillos a las dependientas que no le dan el dinero de la caja) solo tendrá que decir ante sus señorías que hizo aquello (verbigracia, arrasar un escaparate con un ladrillo) porque es una víctima. Él, el drogadicto es la víctima. Por eso, llamamos victimismo o actitud victimista a aquella posición que adopta el correspondiente yonki ante el tribunal que ha de decidir si lo empura o lo deja libre o lo manda a un centro de reinserción o a un centro de deshabituación, de los que hay muchos en este país antes llamado España. Y más que habrá, porque la pela es la pela y a nadie le amarga un dulce, y sobre la deshabituación se ha creado un buen negocio, como se ha creado sobre la persecución, siquiera nominal, del tráfico de estupefacientes. Pero esa es otra historia que será tratada a su debido momento en este Manual: el negocio creado alrededor de la supuesta retirada del yonki del mundo de la yonkidera.

Queda claro, repetimos, que si un yonki sabe que por ser yonki será mejor tratado por los jueces, el yonki tendrá poca motivación para dejar de ser yonki. Al margen de la reiteración en los términos y aun de la aliteración o hasta de la cacofonía, el argumento nos parece impecable. Modestia aparte.

Si al yonki se le dan ventajas, no solo el número de yonkis operativos nunca decrecerá por bajas debidas al abandono de la droga, sino que, además, otros no yonkis, avisados como quedan de que este o aquel vecino, esta o aquella conocida, ese o aquel antiguo compañero de los Marianistas o de San José lleva diez años atracando a la gente y nunca ha entrado en prisión, esos otros no yonkis concluirán que esto de ser drogota es un chollo. Y es así: lo que concluirá el no yonki antiguo amiguete del yonki operativo será que más vale ser yonki que no un pintamonas que ni se droga ni na de na. Y de esta manera, el no yonki se apunta a ser yonki y el número de yonkis, la yonkidera, crece y crece sin parar, salvo que se diera una defunción masiva, inefable escenario este que no acaba de llegar.

Como pueden ver, el argumento, aparte de impecable, es cínico hasta la náusea. Pero es precisamente esto lo que hay en este país antes llamado España.

Continuará.

Más información en el blog Tontos de mi pueblo y algún que otro hijo de puta.

Tontos de mi pueblo y algún que otro hijo de puta

Dedicado a todos los novelistas, vivos o muertos, a todos los delincuentes con privilegios o en la cárcel y, sobre todo, a todos los sacerdotes, chamanes, gurús y charlatanes de todas las sectas, creencias, supersticiones, pseudociencias, pamplinas, embustes y supercherías habidas y por haber en este mundo. Todos ellos dedicados al mismo oficio: mentir.

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23 COMENTARIOS

  1. Hay que ser papanatas para dedicarse a escribir tamaña sarta de tonterías y esperar que alguien las lea…
    Algunos tenemos mejores cosas que hacer con nuestra vida, incluso drogarnos me parece bastante más productivo que venir a leer gilipolleces de alguien que se cree escritor o algo

  2. Pues a mi me gusta. A veces es demasiado reiterativo, pero he leído cosas suyas que no están nada mal.
    A mí me gusta más cuando se centra en un caso concreto, en lugar de divagar.

    • Con dossssss cohoneeeeessss. Viva Ejpañaaaa Canano.

      He votao a la izquierda toa la vida pero ya no me sale de los cohoooooneeeeessssss. Hasta los güevos de tanto moro y tanto sinvergüenza en política. Son peores que los que me venden la farlopa.

      • Estás engañao, si el tontaco la banderita tuviera dos cohooooonesss hubiera puesto el escudo que le identifica, igual que a ti.

      • “He votado toa la vida a la la izquierda”

        Y tiene 11 años la criatura… vaya un tontaco. A delegado de clase habrás votado

        • Mis padres no tuvieron estudios, trabajaron hasta su jubilación sin parar, tienen piso en Barcelona, casa en el pueblo, 2 coches y nos dieron la mejor educación.

          Como ellos, todos los de su generación.

          Tú no vas a vivir mejor que tu padre porque eres vago, perroflauta e imbécil.

  3. El artículo es UNA BASURA. Pero es que el blog es aún peor.

    Un artículo de meditación con la primera micción de la mañana, que no dice absolutamente NADA, e intenta resumir el problema de la drogadicción al mero echo de que un jonki se hace jonki, porque así sus penas serán menores.
    Sueltas tu parrafada mañanera. Lo primero que se te pasa por la cabeza, e intentas que nos lo creamos, sin opción al argumento. Porque TU ya has sentenciado. Deberías replantearte lo que escribes y como lo escribes. Porque este artículo en el que escupes tu opinion personal, acusando a la leyes actuales de ser culpables de la drogadicción. Como si cambiando las leyes, los jóvenes o nadie fuera a caer en las drogas.

    Esto dice mucho de tu desconocimiento del tema, ya que la proporción de consumidores de droga que (por distintos motivos) no delique, es abrumadoramente superior a los que lo hacen.
    Se ve que no sales mucho o vives en tu burbuja.
    Jovenes (y no tan jovenes) acomodados que consumen cantidades ingentes, y pagan su hipoteca religiosamente. Pero tu te has centrado en una minoría que te produce repulsa. A esos escaso los que hay condenar a cadena perpetua. Que ensucian mi ciudad, pero que corra la coca en los baños de los mas glamurosos locales del lugar.

    La proxima vez, mea primero, date una duchay un paseo, y luego piensa lo que escribes.

    Tambien recadito a los redactores… Publicar esta BASURA!!

    • Menudo fascista. Primero entonces antes de publicar hay que pedirte permiso a ti. Basura es dejar que la realidad no asome y por primera vez aquí entra la de las drogas. Yo lo leo y me gusta. Si no te gusta no lo leas y menos deja de hacer el jodido facha. LIBERTAD.

      • Facha?? Fascista?? Ayayay…
        Aquí el único que esta ejerciendo de fascista, eres TU, censurando una opinion. Pero eres tan TONTO, que utilizas la palabra FACHA, para criticar una una opinion, por lo que deduzco que ni siquiera sabes el significado de esa palabra, ni de lo que es el fascismo. Y como a muchos se os escapa esa palabra cual perro rabioso detrás de una verja. No me gusta lo que dices… Eres un facha. Sin darte cuenta (o si) que esto te deja a un nivel bastante bajo. Patetico, diría yo.

        La realidad que el expone, es solo una parte de la realidad. Una parte sesgada por su opinon personal,que solo (como ya he comentado) parece que deja en manos de la ley tanto el tema de la drogadicción como a los que salen de ella. Acaso un drogadicto que deja la droga, SI dejara de serlo por que nunca ha delinquido?

        No se que tiene que ver esto con el fascismo, lo cual te deja a un nivel bastante bajo.

        Pero bueno. Como ya te has retratado a ti mismo, y has dejado aquí impreso tu nivel cultural, poco mas que decir. Ya lo has hecho tu solito.

      • Dices:

        Tambien recadito a los redactores… Publicar esta BASURA!!..

        Tú te crees el listo no la clase ¿no? A los demás los tomas por tontos.

        Tu opinión me importa un cuerno, tu postura de hipócrita y típicamente fascista, me da lo mismo rojo o azul.

    • Hombre, yo sí veo progresismo, progresan ellos consigo mismo. Ejemplo, el padre de Pedro Sánchez con Playbol, Iglesias e Irene con su chalezaco de 600.000. €, monedero, el quiosquero podemita, la pastelera de Miguelturra, ellos progresan, pero a tu costa.
      Eso es ser progresista.

  4. Sorro. Me gusta mucho cómo escribes. A veces no das el nivel, pero qué cojones, al menos dices lo que piensas.
    No como esos malditos buenistas progres.

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