Nikola Tesla y Mónico Sánchez Moreno. Parecidos razonables

F. Leonardo.- La historia de la tecnología cuenta con numerosos inventores que han permitido hacer posible muchas de las comodidades de las que disfrutamos a día de hoy. De uno de ellos, Nikola Tesla, se cumple este mes de enero el aniversario de su fallecimiento.

Mónico Sánchez en el Madison Square Garden de Nueva York(Familia Sánchez)

Tesla, ingeniero eléctrico convertido a día de hoy en casi un mito por sus inventos, aunque muchos de los cuales nunca llegaran a hacerse realidad. En España también contamos con un ingeniero eléctrico, desconocido para muchos, y que desarrolló una carrera que poco tiene que envidiar a la de Tesla. Su nombre es Mónico Sánchez Moreno.

Las vidas de ambos genios tuvieron curiosos paralelismos, que narramos a continuación. Nikola Tesla (1856-1943) nació en la actual Croacia. Siendo niño se le despertó el interés por los fenómenos eléctricos, lo que le llevó a estudiar ingeniería eléctrica en la Univeridad de Graz, carrera que no terminó, continuando su formación de forma autónoma mediante la lectura de distintos libros relacionados e investigando sobre la electricidad. Se trasladó a París, donde trabajó para la compañía Edison. Su siguiente destino fue Nueva York, a donde viajó bajo el consejo de su jefe, el inventor británico Charles Batchelor, que le dio una carta de recomendación para el propio Thomas Alva Edison, que lo contrató sin dudarlo.

Sin embargo, su relación fue complicada y entre los dos comenzaron la llamada “guerra de las corrientes” sobre qué tipo de sistema de transmisión de energía eléctrica era el mejor. Edison defendía la corriente continua, mientras que Tesla opinaba que era mejor la alterna. Para demostrar su postura, Tesla consiguió iluminar toda una ciudad con un solo generador de bajo consumo, mientras que Edison sólo lograba iluminar un barrio, con un consumo mucho mayor y un mayor impacto ambiental.

La opción de Tesla fue la ganadora, al demostrar que tenía más aplicaciones en la vida diaria y en la industria. Nikola destaca por la invención y patente de muchas de sus ideas, algunas de las cuales sólo fueron desarrolladas teóricamente. Su mayor descubrimiento fue el del campo magnético giratorio, a partir del cual desarrolla diversos inventos, como motores, bobinas… , base del funcionamiento de la industria eléctrica actual.

También inventó la transferencia inalámbrica de energía eléctrica mediante ondas electromagnéticas, un generador de corriente alterna, la lámpara fluorescente y dispositivos de electroterapia o diagnóstico, en especial un novedoso generador de rayos X de un solo electrodo. Su interés por tener tiempo para continuar con sus investigaciones le hizo vender las patentes de gran parte de sus inventos a George Westinghouse, su jefe, a cambio de una gran cantidad de dinero. Sin embargo, estas ventas le hicieron perder los royalties de las patentes, lo que contribuyó que a su muerte estuviera prácticamente arruinado.

Por su parte, el español Mónico Sánchez (1880-1961), nacido en Piedrabuena (Ciudad Real), emigró a la capital de España para “ganarse la vida”. Allí, tras diversos trabajos, se matriculó en un curso de electricidad por correspondencia, impartido en inglés por el destacado profesor Joseph Wetzler, una de las figuras más importantes en el mundo eléctrico internacional, y promovido por la Electrical Engineer Institute of Correspondence Instruction.

A pesar de que Sánchez desconocía el idioma de Shakespeare consiguió sacar adelante el curso, obteniendo unos resultados excelentes. Tan buenos, que Wetzler le propuso para un puesto de trabajo en Nueva York, a donde Mónico se dirige, recomendado de forma similiar a como Tesla había hecho de la mano de Batchelor. Una vez en América, Sánchez consigue sacar la carrera de ingeniero eléctrico y desarrolla varios inventos.

El más importante, por ser el que más fama y beneficios le aportó, fue un generador portátil de rayos X y corrientes de alta frecuencia. Tesla también había investigado sobre los rayos X. Sin embargo, casi todos sus trabajos relativos se perdieron en un incendio sucedido en su laboratorio en 1895, si bien queda constancia de que sus diseños permitían generar rayos X de mayor potencia que la obtenida con aparatos existentes.

El generador diseñado por Mónico era portátil y mejoraba otros existentes por medio de un cambio en el circuito, funcionando tanto con corriente continua como con alterna, ya que en aquella época todavía coexistían ambos tipos. En este invento Sánchez utilizó el circuito presente en una bobina de Tesla, que permitía producir las altas tensiones necesarias para generar las radiaciones de alta frecuencia simplemente conectándolo a la corriente doméstica.

En 1909, durante la Exposición de Electricidad que tuvo lugar en el Madison Square Garden de Nueva York, Mónico, entonces ya como ingeniero jefe de la Collins Wireless Telephone Co, presentó su aparato portátil de rayos X. Lo hizo en el mismo escenario en el que Tesla, once años antes había presentado uno de sus inventos, el radiocontrol remoto (“telautomoton”) que era capaz de controlar un barco a distancia, ante el asombro y la incredulidad del público.

En la presentación de Sánchez, el talento de Tesla seguía presente, tanto en la bobina inventada por él como en el stand próximo a donde el ingeniero español mostraba su invento, pues cerca se encontraba el de la compañía Westinghouse, empresa para la que Nikola trabajaba. Para que seamos conscientes de la importancia de la imagen sólo un dato más. El puesto de la “General Electric” de Edison aparece también próximo a donde Sánchez se encontraba.

El ingeniero español patentó su invento en distintos países, siendo muy utilizado incluso en la I Guerra Mundial. La misma Marie Curie lo utilizó en su pequeña flota de ambulancias usadas en el conflicto. Sin embargo, Sánchez, en vez de continuar su carrera en EUA decidió volver a España, a su pueblo natal. Cuatro años después de su presentación en el Madison Square Garden establece su propia fábrica en Piedrabuena, el “Laboratorio Eléctrico Sánchez”, donde se fabricaba el aparato portátil de rayos X además de electrodos vacuos para fines terapéuticos, tubos de descarga para demostraciones científicas, y de rayos X para aplicaciones radiológicas.

Para ello tuvo que fundar una central eléctrica que suministrara la energía suficiente para la fábrica, que también permitió que los habitantes del pueblo tuvieran luz eléctrica en sus casas. Su éxito fue muy importante, ya que su generador de rayos X era un instrumento de diagnóstico sencillo de utilizar, manejable y económico, incluso para los médicos de pueblo.

El estallido de la Guerra Civil tuvo nefastas consecuencias económicas para Sánchez. A pesar de conservar la vida, fue perseguido por los dos bandos, perdiendo su Laboratorio. Aunque finalizado el conflicto bélico recuperó su centro de trabajo, el aislamiento de España le impidió vender sus generadores al exterior, a la vez que importar los materiales necesarios para su fabricación. Esto le llevó a que, en sus últimos días, no pudiera disfrutar de todos los beneficios económicos originados por sus inventos, de forma similar a lo que le había sucedido a Tesla.

El paralelismo entre ambos inventores resulta cuanto menos llamativo y más si tenemos en cuenta que sus ideas continúan estando de actualidad. Su interés por luchar contra la pobreza, con el acceso a una energía asequible (Tesla suministrando energía gratuita y no contaminante a todo el mundo, Sánchez buscando el desarrollo económico de un pueblo empobrecido de La Mancha), la búsqueda de salud y bienestar (Tesla, con sus ideas algo excéntricas, teorizó sobre la salubridad de los “baños electromagnéticos”; los beneficios prácticos del generador de rayos X de Sánchez son incontestables), el interés por una educación de calidad (incluso de forma autónoma, como en ambos casos) y por un trabajo decente o por el desarrollo de la innovación o infraestructuras relacionan directamente a Nikola Tesla y a Mónico Sánchez Moreno con los actuales Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados en el 2015 por la ONU.


Para el presente trabajo se han consultado principalmente los recursos:

• Abad, J. (2015): “Nikola Tesla, la verdad del mito”. El Pais, 28/6/2015. Disponible en https://elpais.com/elpais/2015/06/26/ciencia/1435331776_684724.html

• Gavaldá, J. (2019): “Nikola Tesla. El genio de la electricidad”. National Geographic. Disponible en https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nikola-tesla-genio-electricidad_14494

• “Mónico Sánchez”. (2021, 20 de agosto). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:05, septiembre 19, 2021 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=M%C3%B3nico_S %C3%A1nchez&oldid=137798803.

• “Mónico Sánchez, el gran inventor manchego que triunfó en Nueva York”. Programa de radio de la Serie Ingeniería en Radio 3. Disponible en https://canal.uned.es/video/5a6f9955b1111f743a8b4901

• “Mónico Sánchez Moreno” en Real Academia de la Historia. Disponible en https://dbe.rah.es/biografias/37898/monico-sanchez-moreno

• “Nikola Tesla”. (2021, 17 de septiembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 12:04, septiembre 19, 2021 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Nikola_Tesla&oldid=138403979.

• “Nikola Tesla, el hombre que iluminó el mundo”. Documental de la UNED en TVE-2 (Redifusión programa emitido 21/11/2008). Disponible en https://canal.uned.es/video/5a6f96ffb1111f05318b460e

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3 COMENTARIOS

  1. No sólo hay parecidos entre Tesla y mi renombrado paisano don Mónico -como nosotros lo llamamos aún-, sino que parte de los avances del propia Tesla los aprovechó Sánchez y luego ya vino una guerra, las petites curies, e incluso Lise Meitner -la contemporánea alemana de Marie Curie- puso su mirada en Sánchez.
    El terruño tiraba mucho, pues a pesar del espaldarazo del Madison Square Garden y sus numerosas patentes en Estados Unidos, aquel muchacho de Piedrabuena siempre fue mucho más allá. Así nacería el Laboratorio en su pueblo, del que tuve la suerte de pasear cuando eran aulas en mi época de colegial.
    Sin duda alguna, buen artículo para rescatar a un ilustre inventor que, como no profeta en su tierra (fue presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad Real), parece que vuelve a quedar en el olvido, aunque se le haya homenajeado en el instituto que lleva su nombre en Piedrabuena e incluso mostrado su gran creación el aparato portátil de rayos X de la mano del profesor Juan Pablo Rozas, un servidor escribió hace unos años un artículo con motivo de la aparición de una calle en el Polígono Industrial ubicado en la carretera de Carrión, y, más recientemente e mucho más relevante, se publicó el libro «El rayo indomable» de Manuel Valero y Eduardo Estébanez, nieto este último del citado inventor y que recomiendo encarecidamente su lectura.
    Un saludo y gracias don Mónico

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