Parque temático, parque recreativo

Días pasados, concluidos los desfiles pasionales de Semana Santa, las autoridades locales –alcaldesa al frente–, hablaban del peso de las tradiciones y de las identidades como motor de consolidación de las celebraciones pasionales.

Aun recuperándonos del efecto identidad, nos desayunamos con las inéditas Fallas Manchegas –con confundir con Migas Manchegas– celebradas  días pasados.

Una iniciativa de la Agrupación Cultural Fallera, que quiere extender la patente valenciana por todos los rincones de España, con el patrocinio de Fallers pel Món.

Tengan cultura del fuego y de la Cremá, o no la tengan.

Demostrando que el cuenco de las identidades y sus celebraciones y onomásticas puede llenarse y puede vaciarse a conveniencia.

Todo ello bajo el peso de una política que confunde la globalización con la mimetización de gestos pintureros.

Por esa regla de las recomendaciones identitarias, tendremos que elaborar una precisa agenda de celebraciones.

Ya teníamos –o hemos tenido– Feria de Abril en Ciudad Real; incluso la Feria de Puertollano es un remedo a escala del ferial sevillano.

Puede que dentro de nada, nos propongan unos San Fermines a pequeña escala –y los tendremos– o nos trasladen cualquiera de las tamborradas nacionales de Calanda a Tobarra, para deleite del oído.

En los últimos años habíamos asistido a esos crecientes trampantojos que aletean en los colectivos de recreación histórica.

Pasando a recrear acontecimientos del pasado –incluso del pasado lejanísimo e inmemorial– entre piedras modernizas y cafés de diseño.

Sin olvidar la impostura de esos Mercados Medievales –o cualquier otra advocación posible e imposible–, donde se trasmuta cualquier espacio urbano en un zoco aguerrido.

Fingiendo la quietud del tiempo.

Y su negación.

Y así hemos asistido a Justas medievales –con todo su atrezo caballar y caballero– en el entorno del Parque Arqueológico de Alarcos.

Se organiza con séquito y pompa anual la Batalla de Montiel, que reúne en las faldas del castillo de la Estrella a falsos guerreros.

En Saceruela se montan eventos protocolarios de la Orden de Sacer, con caballeros uniformados de cruzados medievales.

También podíamos asistir impasibles a la Batalla de Ciudad Real frente a las tropas napoleónicas, en la neo explanada de la Puerta Toledo.

Recinto que podía recibir, indistintamente, a la comitiva que acompañaba al Rey Fundador, Alfonso X en algún gesto fundacional magnánimo.

Comitiva orlada por vestuarios sacados de los fondos del catálogo de la firma Peris Hermanos y seguida por ojos ávidos.

Incluso, hemos asistido en los últimos años –por mor de la contracción del tiempo– en el Parque Gasset a secuencias diversas de la Segunda Guerra Mundial.

Entre Patton y Montgomery

Donde se alternaban uniformes de las SS con los del ejército de los USA, incluso con algún armamento histórico.

Todo un ejercicio de contracción del Tiempo, igual que las anteriores recreaciones son una contracción del Espacio.

Y una mostración de la única temporalidad y de la única espacialidad.

Todo ello a rebufo de la globalización que, al disolver las diferencias de las identidades, las acaba unificando en una única identidad festiva y recreativa.

Como un gigantesco Parque temático.

Que ya lo quisiera  Disney Entreprises.

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1 COMENTARIO

  1. Bueno, la educación es la clave para entender la cultura de otra persona, y hallar el camino para la conversación inteligente sin que las diferencias se interpongan…….

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