Caballero visita las “Cruces y Mayos” de Piedrabuena y felicita a los vecinos artistas y a los jóvenes que se inician

José Manuel Caballero se ha trasladado hasta Piedrabuena para vivir el regreso de sus “Cruces y Mayos”, la Fiesta de Interés Turístico Regional que mejor representa a esta localidad y que los piedrabueneros anhelaban desde la última vez que sus espacios se llenaron de color en 2019. El presidente institucional ha quedado maravillado con la dedicación de los vecinos y vecinas a la colocación del brezo, la ajedrea, el tomillo y las telas, entre otros tantos adornos que hacen gala de la originalidad de quienes llevan décadas uniendo arte, tradición y fe.

En varias de esas obras de arte, Caballero se ha interesado por cada diseño y el tiempo de preparación que hay detrás del resultado. El presidente de la Diputación ha hablado con los artistas más jóvenes de Piedrabuena, de la cruz de “Los Castilleros”, que con apenas 20 años han realizado una labor digna de premio. Almudena Laguna e Isaac Gómez le han trasladado que han crecido con esta arraigada costumbre que se abre al público durante 15 días cada mes de mayo.

Caballero ha tenido la oportunidad, también, de conocer el diseño de este 2022 de la Cruz Municipal, situada en esta ocasión en la Plaza de Toros de Piedrabuena que, a su vez, se encuentra en el que fue Castillo de Mortara. Allí, el alcalde, José Luis Cabezas, ha compartido con los visitantes y con el presidente de la Institución Provincial que las Cruces y los Mayos van de la mano en su municipio; según el regidor, “aquí no se entienden las unas sin los otros”. Y, por ello, al poder escuchar a un grupo de Mayos cantar en ese momento, José Manuel Caballero ha elogiado “el mantenimiento de las tradiciones en los pueblos, sobre todo en los más pequeños, donde el cambio generacional no está reñido, como podemos comprobar, con el ingenio”.

De hecho, al acudir a la cruz de la peña “La Corchea”, el presidente ha preguntado por el desarrollo de la construcción y la naturaleza de los materiales. Ha podido saber entonces que los más veteranos siguen recogiendo brezo meses antes y cortando ramas en muchos casos de sus propios olivos. Un aspecto que Caballero ha valorado especialmente y le ha servido para animar a los que vienen detrás a engrandecer todavía más esta costumbre, manteniendo la raíz de todo: las familias y las asociaciones.

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