La política de las cosas del comer

Miguel González Caballero, Diputado Nacional del PSOE.- Es posible que quien me esté leyendo en estos momentos no tenga una opinión muy positiva de la política. La polarización de nuestro espacio público en los últimos tiempos, al galope de populismo, fake news y espectáculo, provoca que muchas  personas vean con recelo todo lo que rodea a esta actividad.

Pero precisamente en estos tiempos, tiempos en los que como diría Gramsci “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”, es fundamental contar con buena política que anime al compromiso.

Hablo de la política que cambia la vida de las personas, que protege a la sociedad en momentos de incertidumbre y  transforma la realidad de todo un país. Esa política “de las cosas del comer”, una expresión que día a día se escucha más en las tertulias y en los parlamentos y que debe ser explicada con hechos concretos.

Esa política “de las cosas del comer” de la ciudadanía se encuentra en las medidas más trascendentales tomadas por el Gobierno de Pedro Sánchez. Son los ERTE que salvaron puestos de trabajo mientras la sanidad pública salvaba vidas, son los PERTE que traen los empleos del futuro, es la reforma laboral que conlleva un récord histórico en afiliación a la Seguridad Social y en contratación indefinida, son las ayudas a las familias, y de apoyo al campo, recientemente aprobadas en el Congreso.

La grandeza de la política es que estas medidas serían distintas con gobiernos de otra ideología. La política es el arte de lo posible, decía Aristóteles, pero no todos los políticos ven posible mejorar la vida de la mayoría.

¿Se acuerdan cuando el último presidente del Gobierno del PP dijo aquello de que “vivíamos por encima de nuestras posibilidades”? Lo dijo en un momento en el que el Salario Mínimo Interprofesional no llegaba a los 600 euros, hoy gracias a las políticas progresistas se encuentra en 1000 euros. ¿Se imaginan cómo estarían estos millones de trabajadores y trabajadoras con la misma inflación y un  gobierno del PP? Es solo un ejemplo, pero es evidente que hoy la vida de la mayoría sería peor, por eso no da igual quien gobierne.

Mucho se habla en estos tiempos de que la diferencia entre la izquierda y la derecha se ha quedado en una mera “guerra cultural” que no trata de las condiciones materiales y de vida de la ciudadanía. Este análisis es injusto, pero también es cierto que hay algunas fuerzas (a un lado y otro) que aprovechan estos conflictos para ocultar sus verdaderas ideas en torno a su modelo social y económico. 

Por este motivo las fuerzas progresistas debemos hacer hincapié en defender y trasladar las políticas materiales, las de las cosas del comer, y sobre todo desenmascarar a aquellos que ocultan las suyas, repletas de recortes y desigualdad.

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