Bancos, toldos, fuentes de agua, duchas

Jesús Millán Muñoz.- Hagamos una ciudad y pueblos más habitables, para todo y para todos. Ahora que tanto se habla de cambio climático y de habitabilidad de los pueblos y ciudades.

Cuando era pequeño, recuerdo que en casi todas las plazas de Madrid, existía una fuente de agua, podías acercarte, y beber agua, especialmente en verano, podías coger agua y echártela en la nuca, como mi padre me enseñaba y podías continuar tu viaje… Después, he ido observando en Madrid, como poco a poco se han ido reduciendo las fuentes, hasta ahora, quedar en casi nada. Valgan las diferencias, en casi todas las provincias, disponían de ese servicio público, que aquí en nuestros climas, tenía esa doble función.

Pienso y opino, que hay que volver a estudiar esta realidad, y estudiar la manera y la forma de cómo volver a esa situación. Cierto es, poner grifos de tal modo, que se pueda obtener un poco de agua, pero no demasiado continúa, para que no se emplee con otros fines, para que no se derroche. Porque también he visto como un lechero, de cuando existían vacas en los pueblos, utilizaban una fuente pública para llenar sus cantaras grande de agua, para limpiarlas… – pero de esto último hace ya lustros…-.

También bancos, recorres ciertas calles, y no te encuentras ninguno, o uno, cada quinientos metros. Debemos pensar en los bancos, para descanso de los niños, de los mayores, de los ancianos y ancianas. Si no desean poner bancos de tres o cuatro asientos, pueden buscar enla provincia de Toledo, que existen multitud de empresas del granito, que les realicen, bancos de/para una persona, solo el asiento, de forma cuadrada, con los bordes limados, para que no haya posibilidad de heridas-, y, una persona sentarse. Un banco de estas característica, cada cincuenta metros. En lugares, evidentemente, en los que puedan situarse… ¡Calles enteras solo para caminar, y, no te encuentras ni un asiento cada cien metros…!

Supongo que de este material y con esta forma sencilla, que serían perdurables en el tiempo, que solo sirven para sentarse y no para otros fines, para que las personas descansen y observen y hablen o pasen la mañana –sin óbice, para otros bancos de tres o cuatro asientos, para que en tantos pueblos, los jubilados se juntan y pasan la mañana recordando el pasado y el presente-. Pienso que haría la ciudad más habitable, y, personas de distintas dolencias, sean de la edad o por la edad, o por otros fines, podrían sentarse a descansar… es una invitación a que salgan a la calle, y paseen, y, no se quedan en sus apartamentos…

Los toldos en las calles o plazas, ya puede ser un elemento esencial, para nuestro clima, y para nuestra situación. Cada vez con más calor y más sequía… Comprendo que esto tenga un precio alto, pero pueden situarse cada primavera y verano y otoño. Pueden ser tiras, no toldos completos, en plazas y calles. Podrían ser toldos parciales, que ahora no podemos fijarnos… (Aquí abrimos la posibilidad que los edificios tengan más soportales, o más aleros, para así en invierno refugiarse de la lluvia, en verano del calor…).

En un clima cada vez con más sol, y menos propicio para salir a las calles. Si deseamos que las personas vengan a nuestros pueblos y ciudades de turismo, a visitarlas, etc. Hay que pensar, que quizás, en determinadas plazas, una especie de ducha, que la persona pueda refrescarse, que aportando una cantidad de dinero, una moneda, o simplemente, apretando un botón, salga agua difuminada, durante un minuto o dos, lo suficiente, no para mojarse, pero si para refrescarse… En las grandes urbes, Patrimonio de la Humanidad, en los veranos, se nota, que van los turistas que son personas, no lo olvidemos, con los labios abiertos, con la botella de agua, con la boca entreabierta y la lengua jadeando, más si es una ciudad con cuestas. Pienso que estudiar esta posibilidad, podría ser una pequeña alegría y un pequeño refrigerio…

Todo el mundo quiere turismo, porque todo el mundo desea vivir y sobrevivir, y, especialmente, los lugares que no disponen o disponemos de playa. La atracción es difícil. Pero, quizás, estudiando y analizando dicha problemática de forma más globalizada. Podríamos ir añadiendo factores y vectores y variables, que no es que cambien totalmente la situación, pero si, que sea más atractiva la posibilidad. Podemos intentar ofrecer, otras vertientes, gastronomía, ecología, naturaleza, arquitectura, costumbres, fiestas, etc.

Pienso y opino, que se puede hacer debates locales o provinciales, tormentas de ideas, pedir sugerencias de conceptos a toda la colectividad y a toda la población. Y, puede que lo que a uno no se le ocurra, se encienda la luz en otro. Puede que a alguien pueda promover una idea, que es imperfecta, pero los entendidos pueden estudiarla y analizarla y perfeccionarla y aquilatarla…

Bueno, aquí como modesto articulista de opinión, hasta aquí llega mi obligación hacia ustedes. Ahora, maticen, analicen, critiquen, perfeccionen estas ideas, o, y, creen otras…

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