La región sentimental

Estaba en lo alto de un remolque. Eran los carnavales de Miguelturra de 1983. Le pregunté a Alfonso Castro quien era la persona que en el centro de las autoridades, encima de aquel rustico proscenio aplaudía feliz. Me dijo que era Jesús Fuentes Lázaro, el presidente de la autonomía a punto de nacer y que por entonces se llamaba Ente preautonómico de Castilla-La Mancha.

Tan imberbes e ingenuos que éramos, y bohemios, muy bohemios, escalamos hasta el remolque y lo saludamos. Uno tenía una idea de humo, fugaz y volátil de lo que se estaba cociendo que no era eso precisamente sino una estructura de Estado sólida y duradera. Eso era de la Historia para fuera, que para dentro ya estaban los futuros cortesanos maniobrando para la cabeza de cartel de la nueva región. Lázaro fue elegido candidato, contestado por una parte del partido toledano encabezada por Hernández Moltó y laminado por don Alfonso Guerra que puso sobre la alfombra roja a  José Bono. Y se acallaron los aviones sobre Cabañeros. Uno siempre se ha preguntado a quién demonios se le ocurrió hacer de lo que pasó a ser una joya de la naturaleza  el proyecto de un campo de tiro. Y a veces piensa que fue un simulacro porque no es normal pasar de campo de tiro a Parque Nacional. Pareado. El poder es mucho simulacro, tanto que hizo de Bono el principal ecologista oficial de la región bebé. Anda que no hice viajes a Cabañeros y al sainete de Anchuras. 

También fueron varios mis viajes a Guadalajara y a Toledo junto al entonces director de la Cope de Puertollano, Santos Alonso para ser testigo de la gestación de Castilla-La Mancha como autonomía plena por el 143 con su café calentito en la mesa, sobre la que humeaban otros dieciséis. ¿Y qué pasó con Lázaro?. A saber. El bíblico resucitó, éste no sé. ¿Y quién es Bono? Ese señor con cara de perplejidad que se sentaba en la Mesa de las Cortes cuando apareció Tejero. De la confianza de Tierno Galván, he oído por ahí, aunque Tierno que era muy listo no se fiaba mucho del joven prometedor. Habladurías.

Cuando el golpe de estado del 81, Tomás Fernando Flores y servidor, conectábamos con una emisora italiana, traducíamos artesanalmente como apasionados y Tomás largaba por el micro de la radio popular. Hoy ha sido reconocido por el Gobierno de Castilla-La Mancha como hijo predilecto y lo he visto desde la distancia, delgado con su personalísima mata de pelo y su peculiar desaliño.

Luego de Bono, que no soportaba en las entrevistas ser preguntado por su salto a Madrid, doy fe, vino José María Barreda, la antítesis del papa laico regional: tímido, intelectual, nada egocéntrico y a veces como incómodo de haberse conocido. Ambos han escrito libros, el primero para hablar de sí; el segundo para contarnos el nacimiento de una región y su desarrollo como tal. Barreda lo fue todo en Castilla-La Mancha: presidente de la Mesa, consejero de Cultura y presidente. Bono presidió las Cortes de la Nación y fue ministro de Defensa, o sea de la Inteligencia. Información es poder, qué miedo. A los periodistas de entonces no nos extrañó. Fue un premio de consolación a la pérdida del congreso federal que eligió a José Luis Rodríguez Zapatero, líder y candidato a la presidencia del Gobierno por un puñado de votos como se encargaba Bono de recordar a la primera oportunidad.

No estuvo ayer, la única mujer que ha presidido Castilla-La Mancha que le arrebató a Barreda el bastón de mando. Ay, las cosas que tiene el poder de puertas adentro, madre del amor hermoso. María Dolores de Cospedal duró lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rock, aunque también saltó a La Moncloa, comm, il faut. Recuerdo en la redacción de Lanza que todos nos preguntamos quien era la candidata que había surgido de la nada y algunos elogiamos que era una mujer. Joder, con el PP que sentó también a la primera mujer en la presidencia del Congreso de los Diputados. Como José I de Castilla-La Mancha, la Dolores fue ministra de Defensa, qué tendrá, qué tendrá ministerio sin igual. Claro que para acabar como el Rosario de la Aurora… Y finalmente llegó Emiliano García Page el segundo del delfinario, amigo del inefable, y actual presidente de la región que cumple 40 años. ¡Dios santo, lo que la dictadura de Franco! Y en cambio parece que somos menos demócratas y libres hoy que ayer entre tanta trinchera y tanta corrección política.

Andando el tiempo la España de las Autononías ha consolidado una estructura marmórea, no era humo, si bien uno sigue pensando que lo primero y principal de un país es que sea Estado Social, Democrático  y de Derecho y lo demás es secundario. Pero no he podido sustraerme a la emoción de ver a Tomás Fernando Flores en el escenario donde se celebraban estos felices cuarenta. Qué jóvenes e ingenuos, y bohemios, muy bohemios, éramos. Y me he acordado de Alfonso Castro, de Santos Alonso. Es mi particular región sentimental, que no va a elecciones pero forman parte del equipaje de uno que cuatro décadas son ya una buena perspectiva. Ya te digo.

Saludos regionales.             

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2 COMENTARIOS

  1. Lo unico que veo es que despues de 40 años,muchos se han hecho millonarios a costa de esta region,que no son pueblo antes que partido,son de donde los pongan para trincar.Igual que otros tantos en España con el hecho de la autonomias,menudo invento para hacerse millonarios,y encima van de decentes,asi hemos construido esta tierra,y lo malo es que seguiremos por el mismo camino,manteniendo a chorizos.

  2. Es obvio que la descentralización y atribución de competencias a las Comunidades Autónomas han sido factores decisivos en el desarrollo económico, social y empresarial de España………

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