Romería electoral

Ya hemos anotado en estas páginas de Miciudadreal las singladuras del llamado turismo religioso (14 de abril 2014) y del no menos pomposo, turismo castrense (20 abril 2014). Ahora por un efecto innovador, asistimos a una nueva secuencia referida a una suerte de turismo religioso-electoral. Que no fue capturado en ese texto de compromiso electoral Diccionario electoral aproximativo del año 2019.

Una romería, no diré que politizada, pero sí revestida de oropeles de mitin aparente y peregrino como estamos viendo estos días en Andalucía con la campaña electoral abierta. El anticipo de Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, desfilando en la romería de la Virgen de la Cabeza en Andújar en el mes de mayo, ya dejaba indicaciones e indicativos de lo que podría verificarse semanas más tarde en otros enclaves de concentración de electores y votantes. Como suele ocurrir en estas ocasiones romeras y romerales, donde miles de devotos, peregrinos, creyentes, viandantes, litúrgicos y fervientes marianistas, dan pie para pensar en ellos como un ingente caladero electoral. Susceptibles de ser seducidos por esa mixtura del candidato devoto y peregrino que alterna en sus manos el bastón peregrino y la papeleta electoral, las insignias cofradieras con las siglas del partido.

Por lo visto en los días previos a la salida de la Blanca Paloma de su ermita-santuario de la aldea de Almonte, el devenir de las autonómicas andaluzas del próximo día 19 se dirime justamente en ese enclave reducido y muy densificado por peregrinos sudorosos y danzantes Otras veces el enclave mítico de la contienda electoral se dirimía en grandes polideportivos o en atestados campos de futbol, donde medir el musculo del poder de convocatoria del partido celebrante. Ahora el centro de gravedad de los eventos electorales ha mutado hacia la romería del Rocío, en Almonte, donde se solapan y superponen escenas de raíces diferentes y, a veces, encontradas y contradictoras. Quizá como una prórroga de lo ya anotado y anticipado por el novelista Alfonso Grosso en su Con flores a María (1973). Pieza la de Grosso que tuvo serios problemas de visibilidad, aceptación y crítica desatada merced al descarnado retrato de la sociedad andaluza y de una celebración peregrina, como la rociera, que va mutando a otros desfiladeros de la política, del negocio o del trapicheo de lo que se pudiera pensar.

Ahora en 2022 observamos que tras dos años de ausencia peregrina y en una reñida campaña electoral, los ojos políticos se tornan hacia esa hipótesis de la magia peregrina y del pasmo divino ensimismado. Capaz de congregar, ese pasmo y esa magia, a un millón de seguidores dispuestos a comulgar de diversas formas y maneras. Por lo que, la ocasión de comparecer y recabar votos y apoyos se viste de Rocío, se viste de peregrino en tartana y carreta, se viste de trapo rociero a caballo de jaca torda, para demostrar que en las batallas electorales todo está permitido: hasta la forma peregrinas. A la vista de la presencia reiterada de lideres en concurso y en competición en los alrededores de la ermita rociera podemos decir que algo ha empezado a cambiar.

Frete a los mítines–mini mítines, diría yo– tan escuetos de participación y afluencia y frente a la decadencia de otras formas de convocatoria pública, una masa de votantes tan numerosa como compone el conjunto de devotos y peregrinos es una tajada demasiado tentadora, para su desperdicio. ‘Que me vean en posición de pedir ayuda a la Blanca Paloma’ o ‘Que me vean como uno de los suyos’. Que, fuerza es decirlo, no identifica a nadie. O identifica a un estrato peculiar de andaluces llamados a las urnas. Por ello, y en ese empeño, han desfilado modélicos y solícitos, Juan Espadas, Juan Manuel Moreno Bonilla y Juan Marín, candidatos respectivos del PSOE, PP y Ciudadanos. Puede que al término de la festividad peregrina comparezca alguno más de los contendientes no citados y romerizados.

Pero con todo ello, lo que queda claro es la transformación de la política en liturgia y en oratorio piadoso. Marchando en el sentido inverso del que marca la flecha de la historia: de lo mágico a lo religioso y de lo religioso a lo profano y laico. Ahora, merced a estos desvaríos rocieros, el paso dado nos hace retroceder por esa flecha que deja la senda del laicismo de la política contemporánea para acercarnos al humo de las viejas sacristías y al derrame del incensario devoto. Así nos va.

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6 COMENTARIOS

    • Bueno, la romería de Alarcos en el cerro estuvo marcada por la lectura del documento elaborado por los obispos castellano-manchegos contra la ley LGTBI…….

  1. El PSOE , republicano asintomático y aconfesional asintomático.
    Curioso que el aumento del folclore religioso sea inversamente proporcional a la asistencia a la eucaristía domingos y fiestas de guardar.
    Como usted dice, así nos va.

  2. La religión ya apenas induce el voto, como ocurría otrora, pero los políticos viven en otra realidad y continúan creyendo que romerías, novenas y rogativas, son una buena plataforma donde vender sus fruslerias. Ellos verán.
    A sus mítines ya no acuden ni las águilas, salvo que los cazen a lazo, los lleven en autobús con aire acondicionado y les rieguen de bocadillos. Las romerías les vienen bien, concentran espontáneos con buena disposición y encima, no hay que cubrir gastos.

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