La no beatificación de Chesterton

Jesús Millán Muñoz.- En el año 2019 quedó paralizada a nivel diocesano, la causa de beatificación de Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), ya que el obispo Peter Doyle así lo ha considerado. 

Después de varios años de estudios e investigación encargados y llevado a cabo por el sacerdote John Udris, el obispo Peter Doyle, que es el encargado oficialmente, de abrir la causa de beatificación ha considerado que existen tres tipos de razones y causas, que son suficientes, para que por el momento, quede en suspensión dicha causa. 

No vamos aquí a analizar, los tres tipos de razones o motivos o causas que el obispo, y, supongo que sus asesores, hayan pensado que de momento no es suficiente para llevar a cabo este proceso a nivel oficial. Entre otras, que quizás, no haya una veneración popular, un olor de santidad, que durante siglos, ha sido, diríamos el gran motor de las causas de beatificación; segundo, se ha indicado, que no sigue un “patrón de santidad específico”, si he entendido y comprendido de forma correcta; tercero, problemas de antisemitismo. 

De momento esto muestra y demuestra, que para el catolicismo, los procesos de venerable/beatificación/canonización son unas realidades muy serias y profundas y extensivas y complejas y sintéticas, en los cuales, se siguen unos pasos, que no vamos a explicar aquí, de análisis de la biografía de los posibles beatos o beatas, además de los escritos, de la repercusión de sus vidas, sus circunstancias, etc. 

Incluso, en este caso, que muchas personas esperaban que terminase al menos, en un paso de venerable o, y beato, ha sido, parece ser, de momento, que supongo este momento permanecerá bastante tiempo, ha sido detenido o paralizado o congelado. Cuándo se le critica al catolicismo, demasiada liberalidad en estos procesos, puede que esas personas no sean conscientes, de todo el trabajo y la seriedad y la rigoridad que todos estas realidades conllevar, quizás, el catolicismo debería mostrar más sus métodos y sus resultados en casos concretos, podrían, publicar en Internet, más documentación e información de todos y cada uno de los pasos y de los casos… 

Parece ser que en España, que se beatificó hace unos años, al beato Lolo de Linares, considerado el primer periodista beato de la cristiandad, aunque sea Francisco de Sales, el patrono de los periodistas. Parece ser, que es el primer beato seglar no mártir, en siglos, que se ha realizado en nuestra sociedad... 

Por lo cual, el caso anterior, nos muestra y demuestra, no solo la realidad de rigor y de profundidad y de análisis y de seriedad que la Iglesia Católica, lleva y conlleva, en un proceso de esta clase. No solo el enorme estudio que supone, la dedicación de recursos humanos y de tiempo, de análisis de la biografía de estas personas, el análisis de sus publicaciones o escritos, sean cartas o sean libros, documentación visual, la opinión de sus coetáneos, etc. 

Por otro lado, aunque no exista suficientes indicios de valoración de su santidad por parte del pueblo, no podemos negar, que existían muchos miles de personas, no pocas entre el mundo intelectual y cultural del mundo, que esperaban con moderada esperanza y alegría, que este proceso se iniciase, y que terminase al menos, en venerable o, y, beato. Porque, se necesita una figura, un escritor actual, que pueda representar de algún modo, a multitud de personas de la cultura, que están arando estos campos, y, de alguna manera, pueda servir en algunas temáticas como modelo. Pero, quizás, no han sido conscientes, los evaluadores, de si dicha causa de beatificación se empieza oficialmente, -no solo los años de estudios preliminares que han dedicado, etapa loable, pero que diríamos, es precursora y precedente, de la etapa inicial-, la importancia y necesidad de ella. Pero…. 

Indicaba que en los terrenos de la cultura y de la intelectualidad y del pensamiento, especialmente, del mundo de la creación cultural, sea en algún saber o arte o artes, no son personas, demasiado propensas a los excesos afectivos y sentimentales. Esperan, que suceda, y si no sucede, esperan que quizás, vuelva la posibilidad en el futuro. Pero no son muy propensos, deberíamos reconocerlo a la religiosidad popular, que es más abierta, al sentimiento extrovertido, sin criticar negativamente esta realidad. 

Por otro lado, pienso, que uno de los déficits, del cristianismo, en general, y, del catolicismo en particular, es que quizás, no se haya analizado, estudiado, difundido con suficiente sistematización y teologización, en qué consistiría una santidad y perfección de un cristiano/a seglar o laico, que no pertenece a ninguna orden religiosa, ni es presbítero, ni está consagrado, ni a ningún movimiento religioso o de la cristiandad. Qué sería, en su caso, los sistemas de ascesis y de perfección y de santidad y de mística y de unión con Dios. Qué reglas o movimientos o normas u horizontes necesitaría. En el caso de las personas consagradas, docenas de libros, por no decir, cientos a lo largo de los siglos se han ido materializando y publicando y sistematización... 

Diríamos, que por mucha diversidad de carismas y órdenes religiosas, existe un patrón de perfeccionamiento moral y espiritual, además del membrete de los dones y gracias extraordinarias que Dios puede otorgar a esa persona. Pero en la santidad laical, a mi modesto ver y entrever, durante siglos, pienso que esta realidad no queda claro. Menos si ese laico, no ha entrado en un movimiento cristiano de tipo seglar, sino ha ido, diríamos según el pensar y sentir de un cristiano normal. Pienso que esto es una asignatura del cristianismo y del catolicismo que no debe dejar de abordar y estudiar. No solo predicar la necesidad de la santidad laical, sino explicar metodologías, generales y concretas, a y en todos los sentidos –ascesis, vida espiritual, de una persona que vive en el mundo, con todo lo que esto conlleva, la cuestión de las virtudes y las virtudes sobrenaturales y naturales, en grado heroico, los consejos evangélicos, etc.-. 

Por otro lado, los grados de sacrificio y penitencia interior, de contradicciones, de pruebas, de sufrimientos, de dolores, de angustias, que un cristiano seglar, pueden sufrir, puede que no traspase los límites de su piel. No sean visibles. Si san Pedro de Alcántara, pasa noches enteras sin casi dormir, es una realidad visible, pero si un cristiano seglar, puede que duerma todas las noches en su cama, pero todo el sufrimiento diario que puede llevar, por mil realidades de la vida, quizás, eso no queda patente. Incluso, por ejemplo, todo el penar que puede estar pasando en su trabajo, en su familia en sentido amplio, calumnias y maledicencias, vivir y sobrevivir en las realidades diferentes. Todo eso queda incógnito, solo lo sabe el Buen Dios, y él/ella… 

Por lo cual, los testimonios exteriores, a esa persona, puede ser, que no se produzcan. Puede que no tenga director espiritual o confesor fijo, puede que siga todas las normas del catolicismo, en el caso que nos conviene, Chesterton, pero, diríamos que queda en el silencio del anonimato. Puede que multitud de obras, que realiza, especialmente, simples y sencillas, no queden registradas, y desde luego, todo lo que podría hacer, todas las tentaciones que se le ponen en el camino, y, que no cae en ellas, tampoco queda expresado en el saber de los otros… Todo el mal que no hace, quién lo sabe, salvo el Buen Dios, quizás, ni el o ella mismo o misma, sea consciente del todo, y quizás, incluso si es escritor, como Chesterton, no lo redacte, o lo haga, de forma tan general y abstracta, en la humildad del silencio, solo para aviso del resto de los mortales… 

En el caso de un escritor o intelectual o pensador, podría aplicarse a otros campos también, como es el de Chesterton, nos encontramos, con esta realidad ampliada. Porque sucede una cuestión, si mi memoria no me falla, siempre en el caso de las beatificaciones, se tiene en consideración especialmente, los últimos quince años de la vida de esa persona. Pero en el caso de un escritor o intelectual o pensador, se analizan todos los escritos, como es lógico, pero los escritos, pueden tener una horquilla, de no de quince años, sino de cuarenta o cincuenta. Y, la evolución intelectual y conceptual, de una persona, escritor de treinta años, no es la misma de sesenta, por poner un ejemplo. Realidad que tendrán en cuenta, en dichos procesos de beatificación. La realidad circunstancial e histórica, de la época, no es lo mismo, cuarenta años antes o después. Y, esto, en un escritor queda reflejado, quizás, en otros oficios no. Porque lo escrito, escrito queda, frase, que un tal Pilatos ya indicó hace veinte siglos… 

Espero y deseo, que el proceso vuelva a revisarse/abrirse, dentro de diez o quince años, espero se siga acumulando información y documentación, hasta ese momento, espero, quizás, que los intelectuales, que existen, que tanto esperaban este empiece oficial, pues continúen con ese interés. Porque pienso que para el mundo de la cultura, que no sé, si saben ustedes, cuántas puertas se le cierran, a las persona que se dedican a ello, simplemente, por defender valores morales de la tradición, naturales, diríamos, y, cuántas posibilidades se les cierran, por estar en el orbe del cristianismo, más si es del catolicismo. Eso quizás, habría que experimentarlo para saberlo. Y, la mayoría de personas, no lo saben-conocen…, ni me temo, que las autoridades eclesiásticas tampoco… porque solo la persona que lo sufre lo conoce/padece… 

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1 COMENTARIO

  1. Si Dios existe, cosa que no creo, Dios le juzgará ¿Por qué le tiene que premiar un hombre? La vida de un cristiano ¿Es una competición para que le premien como santo 50 años despues de muerto?¿Que sentido tiene? Supongo que tendrá el cielo ganado.

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