Ser mayor ante la administración

Hablar de la edad de las personas siempre ha tenido dos grandes vertientes: una la vamos a llamar ascendente es decir hasta los veinte años, y en esta etapa de la vida, tanto el hombre como la mujer, no tienen ningún reparo en indicar los años que se tiene, la otra descendente aunque hasta los cuarenta y cinco sea un etapa llana pero a partir de estos años casi nadie quiere decir los años que tiene y mucho menos en el campo femenino.

La edad, pues, se mide por años, es decir por el tiempo que uno ha vivido o el tiempo que aún, en teoría, le queda por vivir, en definitiva una de las mejores definiciones del ser humano es sencillamente eso el tiempo, somos tiempo y en ese tiempo realizamos todo nuestro peregrinar por este mundo.

Pero me van a permitir ustedes que  hoy no les hable del tiempo ni me meta en temas filosóficos sobre la existencia del ser humano sobre la tierra ni de lo que le puede suceder después de este destierro. Hoy quería hablarles de las injusticias que se cometen por parte de las administraciones con los mayores, o también llamados jubilados, en algunos temas muy puntuales pero que repercuten muy negativamente, no sólo en lo económico, sino también en lo personal y en su consideración social.

Todos sabemos que las pensiones en España no son nada del otro mundo y que a  muchos pensionistas les cuesta mucho llegar a fin de mes. La subida de  las pensiones,  de la que tanto se vanaglorian los políticos, cuando llega al uno por ciento es considerada como muy notable pero en contra de esto les voy a relatar lo que ocurre:

Deben pasar la revisión del carnet de conducir cada cinco años a partir de tener sesenta y cinco años y a partir de los setenta cada dos año, eso sí el permiso entre unas cosas y otras les cuentan unos setenta euros. Si les gusta la caza  o la pesca  pasa lo mismo porque deben renovar el permiso de armas por el mismo periodo. En definitiva si les  suben  diez euros las pensiones les obligan a gastarse cien en permisos.

A mí me parece bien que  a todos se les obligue a pasar las correspondientes revisiones cada cierto periodo de tiempo y por lo tanto a los mayores con más causa si cabe pero las revisiones ya que son obligadas por la administración deberían ser gratuitas salvo las que están determinadas para todos y en los tiempos correspondientes. En resumen si al joven la revisión es obligatoria cada diez años y al mayor cada dos años las cuatro revisiones que sufre el mayor más que el joven deben ser abonadas por las administraciones. Pero como esto no es así estamos asistiendo a un grave quebranto de la economía de los jubilados  y yo me atrevería a decir que a una tremenda discriminación por razón de la edad imposible de comprender en estos tiempos en los que se habla muchísimo de la igualdad y de la discriminación y además porque va contra la Constitución Española.

Sé muy bien que las revisiones psicotécnicas están encomendadas a empresas particulares y éstas deben cobrar por los servicios prestados a las personas que quieren pasar las correspondientes revisiones impuestas por las administraciones. Creo sinceramente que todas las subvenciones y donaciones que realizan las administraciones, Ayuntamientos, Junta y Estado deberían estar prohibidos porque se realizan con el dinero de los contribuyentes pero cuando las actuaciones se imponen por las administraciones, sin duda, deberían ser éstas las que sufragaran los correspondientes gastos.

A veces estas revisiones, por no decir muchas veces,  sirven para poco o no sirven para nada porque los límites entre lo real y lo permitido es tan amplio que casi es lo mismo pasar la revisión que no pasarla pero eso sí hay que abonarlas, al mismo tiempo que se deben renovar papeles, fotografías y un largo etcétera que no quiero enumerar.

Por si esto fuera poco se les obliga a desplazarse a perder el tiempo, a esperar, en definitiva a depender de algún familiar para poder solucionar toda la burocracia de papeles que estos actos conllevan. Yo creía firmemente que con la llegada de la informática todo este papeleo administrativo se iba a eliminar, pero es curioso que hoy hay encima de las mesas de los funcionarios de la administración más papeles que nunca eso sí amontonados esperando un nuevo adviento.

Las administraciones públicas deben estar al servicio del ciudadano y contribuyente y deben velar por el correcto funcionamiento de todo lo relacionado con su vida y su quehacer diario pero nunca, como ocurre ahora, al revés, porque tenemos la sensación, grave sensación, que el que está sentado en el sillón junto a una mesa es el dueño de nuestro destino y tenemos cierto reparo en exigirle lo que impone la ley. Venga usted mañana, es una frase pronunciada por Larra que tiene plena vigencia en nuestros días.

Pedir un permiso para hacer una obra o solicitar una autorización para emprender un negocio es una odisea porque diariamente tenemos que visitar al técnico o funcionario durante un par de meses y al final puede que te digan que está de baja durante dos meses y que no hay otro técnico que pueda emitir el correspondiente permiso de obra o de apertura y como de costumbre, no pasa nada, porque en España nunca pasa nada porque todo lo sufre el ciudadano de a pie que paga los impuestos y si no lo hace le embargan la nómina o le quitan la casa pero al funcionario nadie le puede decir que cumpla con su deber.

En definitiva las administraciones públicas debe ser más trasparentes, más agiles, más al servicio del ciudadano y saber siempre que el que está sentado en el sillón, porque ha ganado una oposición o porque alguien, con poder, le ha sentado en él, es sin lugar a dudas, un servidor de la sociedad, pero es más servidor si su responsabilidad es mayor porque su puesto de trabajo se lo pagamos entre todos los contribuyentes. Se impone hacer justicia con el mayor y no imponerle más impuestos por la vía de la obligación de pasar trámites administrativos debidos únicamente a la edad.

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2 COMENTARIOS

  1. Estimado Sr. Nieto, me parece que, con eso de los años, va perdiendo usted el Norte.

    Lo de Mariano José de Larra: «Venga usted mañana» afortunadamente pasó a ser historia.

    Estoy de acuerdo con usted en que la Administración Pública ha de ser más transparente y más ágil, pero siempre he entendido que las administraciones públicas, como su propio nombre indica, están para servir al ciudadano que, con sus impuestos, sufragan nuestro «Estado de Bienestar».

    En total desacuerdo con usted estoy en que los funcionarios que han ganado un puesto, después de una dura oposición, sean los culpables de que las administraciones públicas no funcionen.

    Imagino que usted habrá opositado alguna vez, pero, ya le digo, por experiencia, que aquellas «oposiciones» no tienen nada que ver con las actuales.

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