Uno de cada cinco menores presenta trastornos de la alimentación, según un estudio liderado por un investigador de la UCLM

Dos de cada diez niños/as y adolescentes del mundo presenta trastornos alimentarios como una significativa restricción calórica, la inducción al vómito o el uso de laxantes o pastillas para adelgazar. Esta es una de las conclusiones de la primera revisión sistemática y metanálisis internacional en este ámbito, que ha dirigido el investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) José Francisco López Gil.

El 22 % de las personas entre los 7 y los 18 años muestra algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria, según se desprende del estudio Proporción mundial de trastornos alimentarios en niños y adolescentes, la primera revisión sistemática y metanálisis realizada con este objetivo en el plano internacional y que ha liderado el investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) José Francisco López Gil. El trabajo señala que la proporción de trastornos alimentarios se elevó aún más entre las niñas (el 30 % frente al 17 % de niños), así como con el aumento de la edad y el índice de masa corporal. El equipo de investigación advierte de que “estas altas cifras son preocupantes desde la perspectiva de la salud pública y ponen de manifiesto la necesidad de implementar estrategias para la prevención de los trastornos alimentarios”.

Publicado en una de las revistas científicas de más alto impacto el ámbito de la Pediatría, JAMA Pediatrics, el artículo ha analizado un total de treinta y dos estudios previos -publicados entre los años 1999 y 2022- que incluyeron a un total de 63 181 participantes de dieciséis países que realizaron el denominado cuestionario SCOFF para evaluar eventuales trastornos alimentarios. El cuestionario SCOFF debe su nombre al acrónimo de las preguntas de cada ítem en inglés: Inducirse vómito (Sick), control sobre la ingesta (Control), Pérdida de peso (out weight), sentirse gordo (Fat) y la comida domina la vida (Food).

Según el profesor López Gil, identificar la magnitud de los trastornos alimentarios y su distribución en las poblaciones de riesgo resulta crucial para planificar y ejecutar acciones dirigidas a prevenirlos, detectarlos y enfrentarlos. A su juicio, las evidencias de este estudio pueden ayudar a los y las profesionales de la salud y de la educación, así como a las familias a comprender la magnitud del problema y desarrollar estrategias de prevención e intervención.

Además del autor principal, que es investigador postdoctoral Margarita Salas en el Centro de Estudios Sociosanitarios de la UCLM (Cuenca), este estudio y metanálisis cuenta con la participación de otros tres investigadores de la Universidad regional: Estela Jiménez López, de la Facultad de Enfermería de Cuenca; Pedro J. Tárraga López, de la Facultad de Medicina de Albacete; y Arthur Eumann Mesas, vinculado también al Centro de Estudios Sociosanitarios. El equipo se completa con especialistas de las universidades de Harvard, Cambridge, Manchester, Londrina (Brasil), de las Américas, en Quito (Ecuador), Pública de Navarra y Católica de Murcia, así como del Hospital Universitario de Navarra (HUN).

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