Lo popular y lo tradicional en la fiesta de la Pandorga

Julián Plaza. Etnólogo.- Como cada año, el día 31 de julio Ciudad Real celebra la fiesta de la Pandorga en honor de su Patrona la Virgen del Prado. El pueblo tiene su propia filosofía de vida. Pero la vida cambia, se va transformando y entonces se hace necesario estudiar esos cambios. Aparecen los folcloristas que recogen documentación de caracteres aislados y arcaicos de nuestra cultura, de rituales esotéricos, de bailes raros que no son más que restos de etapas anteriores de civilización ya superadas. El folclorista estudia todo lo que se conoce como popular. Recoge toda la sabiduría del pueblo: tanto lo creativo como lo espontaneo o inconsciente. Estos se ocupan de lo tradicional, en el sentido de estar amenazado de transformación o desaparición. Lo tradicional, así entendido, existió, existe y existirá siempre como puente entre lo desaparecido y lo vigente. Por esto pienso que el folclore se encuentra dentro de la Etnología, ya que esta no se ocupa solamente de fenómenos aislados, sino que los estudia dentro de un campo descriptivo más amplio.

Después de aclarar estos términos, nos adentraremos a realizar un análisis de la evolución que ha tenido la fiesta, socialmente hablando, sin dejar de lado el aspecto folclórico. El elemento diferenciador en este campo, lo compone el baile y la música de nuestros antepasados. Es lo que entendemos como folclore musical, por medio del cual se trasmite el saber del pueblo. Pieza singular y característica es la seguidilla que según Rafael Cantero es un canto bailado o una danza cantada, depende si  es anterior o posterior el baile o el cante. En este caso es obligado recordar a un folclorista glorioso de Ciudad Real, me refiero a Francisco García Márquez conocido popularmente como Mazantini. Según recoge Francisco Mena en su libro: Mazantini. Un hombre para el folclore manchego,  por los años veinte del siglo pasado, se podía ver a Francisco un treinta y uno de julio en el templete metálico del Prado, junto a Atanasio, Paco Carrión y Paco Argumosa que componían la rondalla. Después del rezo de la salve a la Virgen del Prado, comenzaba a sonar los aires manchegos. La noche se puebla de seguidillas, fandangos, torrás o meloneras. Este hombre es el ejemplo a seguir y el que consiguió recuperar la sabiduría del pueblo manchego. Las seguidillas son tal vez del siglo XV, aunque las primeras noticias de su existencia las encontramos en el siglo XVI y XVII con Mateo Alemán y Miguel de Cervantes.

Otro  folclorista ciudadrealeño, Rafael Romero, se dedicó toda su vida a recopilar esa sabiduría popular que encierran las coplas compuestas por el pueblo llano. Además fue un enamorado de la Pandorga, fue Pandorgo y en 1977 compuso el Romance de la niña pandorguera. Este Romance sobrepasa el carácter de lo tradicional, pues se compone en época contemporánea. Pero en él se recoge la tradición, que se basa fundamentalmente en la devoción a la Virgen del Prado. La protagonista es una joven que se va estrenar en el baile el día treinta y uno de julio. Está nerviosa y la madre recuerda cuando ella se encontraba en esa situación cuando era joven. Aquí deja claro que la tradición precisamente tiene ese sentido, porque el saber del pueblo pasa de generación en generación. Saca del arcón de cuero el traje de manchega. La indumentaria tradicional es otro elemento del folclore, que actualmente se utiliza para celebrar las fiestas de carácter popular.

Esta celebración incorpora desde los años ochenta del pasado siglo XX, la típica zurra o limoná y algunos concursos tradicionales como el juego de los bolos. En los primero, años el concurso de limoná se hacía en el Prado, con el tiempo y  el efecto llamada se sobredimensionó tanto que se hizo necesario trasladarse a un espacio más amplio y abierto. Esta típica bebida se prepara en un cuenco de barro llamado lebrillo y tradicionalmente eran los hombres quienes lo preparaban. El barro conserva muy bien el frío que es como tiene que estar la zurra. Los ingredientes son el vino, el azúcar y trozos de fruta. También de esta fecha es la incorporación de juegos populares manchegos como es el de los bolos y volvió a aparecer la figura del Pandorgo.

El Pandorgo es el personaje que se hace cargo de la fiesta. En la actualidad asume las mismas funciones que tenían en el siglo XVIII. Gómez Moreno refiere que en aquellos tiempos se juntaban en casa del Pandorgo aquellos que tocaban los instrumentos musicales, después de cantar a la Virgen del Prado y a las gentes principales, vuelven a casa del que tiene la Pandorga y este los invita a un refresco, según la facultad y la voluntad. En el siglo XIX también aparece este personaje, al narrar el mismo autor que los músicos después de cantar a la Patrona y a las autoridades, van a la casa de quien es nombrado Pandorgo para el año siguiente. Después de estas referencias, la presencia de este personaje desapareció hasta el año 1980, fecha en que fue recuperado por Tomás Valle. A partir de aquí todos los años se ha venido nombrando Pandorgo, considerado como el mayordomo que preside la fiesta junto a las autoridades municipales. Tiene además el compromiso de invitar al pueblo a limonada o zurra y al “puñao”. Para su elección, a partir de 1984 las Peñas proponen al Ayuntamiento distintas personas que desean ocupar el puesto. La Comisión de Festejos hace una terna y se entrega a los anteriores Pandorgos y estos lo eligen. En 1988 se fundó la Hermandad de Pandorgos. También llegó la declaración de la Pandorga como fiesta de interés turístico regional.

La Pandorga es una fiesta religiosa, no habría fiesta si no existiese una profunda devoción a la Virgen del Prado que es la patrona de la ciudad. Un pueblo eminentemente agrícola que da las gracias a su Virgen, por los frutos recogidos. Es esta la causa por la que a partir de 1980 se generalizó el desfile y posterior ofrendas de flores y frutos a la Virgen del Prado. Este acto es más participativo según van pasando los años. Acuden gentes desde otros núcleos de población provincial, muchos de ellos ataviados con los típicos trajes manchegos. Esta vestimenta es una interpretación de la que se usó en los siglos XVIII y XIX a partir de la vestimenta tradicional de la zona. Se pueden distinguir tres tipos de trajes: la de faena, la de domingo y el de boda. Este tipo de vestimenta está definida por sus líneas sencillas y sobrias.

En 1973 un cantautor ciudadrealeño Javier Segovia Molina, compuso una canción dedicada a  la fiesta de la Pandorga. Canción que el Ayuntamiento acordó designar como himno oficial de la fiesta en 1996. Javier se inspira para su composición, en todos los elementos tradicionales que se han mantenido a lo largo del tiempo en el desarrollo de la fiesta de la Pandorga. Comienza ensalzando la tradición, porque es una fiesta fundamentalmente tradicional. Recorre el escenario de su celebración, destaca el Prado que es donde se encuentra la Virgen, siendo esta el motor de la misma. Sale a la palestra el mozo con la blusa, la sartén para hacer las migas, las enaguas de las mozas, el canto y el baile tradicional, es todo un acontecimiento y en donde por una noche los mozos y mozas en continua complicidad se divierten.

Lo que hasta ahora hemos venido desarrollando, se encuentra en el marco de la cultura tradicional. Cultura que se caracteriza por la transmisión de los conocimientos de forma oral. Sin embargo actualmente el individuo se encuentra en un engranaje, en donde su capacidad activa y creadora se ve restringida en la más burda pasividad, entre una envoltura de marketing y publicidad. Actualmente la institucionalización de la fiesta nos lleva a sobredimensionar el carácter propio de la misma. Se edita un programa oficial con actividades, que iniciándose el día 21 de julio, finalizan con la celebración de la fiesta el 31 de julio. De esta forma vemos transformada la fiesta tradicional, hasta el punto que ya podemos ver composiciones que se inspiran no en la tradición y si en las actividades de ocio y consumo de la sociedad actual. Es el caso del músico ciudadrealeño Amatria que ha compuesto la canción Techo Manchego (asiejque), inspirada en la Pandorga pero desde la óptica del botellón que se lleva a cabo en el Torreón. Aunque es verdad que no abandona su identidad como manchego que es.

                        Ciudad Real a 25 de julio de 2023

                        Julián Plaza Sánchez.

                        Etnólogo.

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