15 millones de muertes por el Covid-19

Jesús Millán Muñoz.- Según Naciones Unidas entre el 2020 y el 2021 se produjeron 14,9 millones de fallecimientos por esta epidemia en el mundo, según su Departamento de Asuntos Económicos…

Debemos admitir y pensar que la mayoría de nosotros, los articulistas de opinión, incluido yo, somos unos metomentodo, es decir, hablamos, y, aún peor escribimos de todo y de todos –yo, apenas hablo de nadie, menos de forma negativa-, pero no sabemos de todo, y menos conocemos a todos. Este es el defecto original del articulismo de opinión.

Pero diríamos que los abogados defensores que son una pieza esencial en un juicio y en la justicia. Al presunto reo, se le da el derecho y la obligación de tener un abogado defensor, incluso de oficio, para que haya más justicia y Justicia. Pues algo así, la sociedad y el Estado y la libertad democráticas nos permiten, a personas, de hablar/escribir/publicar de todo, valorar de todo, juzgar de todo, opinar de todo aunque no sepamos de todo, ni siquiera de las partes. (Por cierto ese dato del título, está tomado de la ONU, pero no pone la fecha de dicha nota o noticia de prensa: Las muertes por COVID-19 sumarían 15 millones entre 2020 y 2021).

¿? ¿Por qué la sociedad nos permite hablar de todo? Supongo que es una forma de pensar, que somos un poco el reflejo del pueblo, un poco el reflejo de minorías, un poco porque quizás, si a alguien, se le ocurra una idea o sugerencia tonta o loca, pero que los expertos pueden perfeccionar… Y, quizás, para ver el corazón de la sociedad. Si alguien se queja que últimamente venden en los mercados pollos con tres cabezas, pues la sociedad se siente reflejada, y, alguien se está quejando de una realidad, algo así como una catarsis del pueblo… Al final, las sociedades son como las calderas de vapor, que hay que tener una salida de vapor, para que no exploten…

Dicho todo lo anterior, no soy un experto en el Covid, -hay que decir la Covid-, no soy experto en medicina, ni menos en biología, pero si me he fijado antes de esta epidemia, un poco en la influencia, desde el punto de vista histórico, e, incluso de la filosofía de las epidemias en los fenómenos sociales. Se dice que la epidemia de Justiniano del quinientos y pico, terminó con la edad antigua definitivamente, que la de 1348-1351 terminó esencialmente con la edad medieval, y, debemos ser conscientes, que cada siglo, hasta hace muy poco, cada generación sufría por lo general, una grave epidemia… Y, existían muchas. Cuándo se terminaron en gran parte las epidemias, con las revoluciones científicas de siglos anteriores, se expandió la población.

Ahora tenemos otro problema en el aire, que se dice y no se dice. Ahora la ingeniería genética y biológica puede tener la capacidad, ya la tiene, desde hace muchas décadas, de crear o inventar o diseñar organismos y microorganismos. Es decir, pueden crear seres vivientes –virus, bacterias, no sé si priones también-, sean de la forma que sean, que son potencialmente dañinos para el ser humano. Pueden crear enfermedades, epidemias, patologías, síndromes, disfunciones, muertes, etc.

Hemos entrado desde hace unas décadas, en eso de la NBQ. La biología como arma de combate, de ataque y de defensa… Con lo cual entramos en la lógica del escudo y la lanza y la espada y la coraza… Potencialmente, todos los países y Estados, ante el temor del otro, inventará o diseñará nuevos microorganismos que son potencialmente, mortales o enfermizos para otros animales, para plantas y para seres humanos. Y, por consecuencia, que los otros gobiernos y Estados, harán lo mismo, tendrán que buscar vacunas para todos esos microorganismos potenciales, que los otros pueden estar creando y criando y diseñando e inventando y causando…

No soy un especialista, pero no creo, que en unos meses se encontrara la vacuna, si ya, en parte no estuviese diseñada, si no concretamente contra ese virus o variedad de coronavirus, –no sé que taxonomía y conceptos y palabras hay que utilizar, porque he dicho que no soy especialista, ni experto en esta temática, es más, en plena pandemia o epidemia, palabra que me gusta más, no redacté apenas nada más que uno o dos artículos sobre esto, porque pensé, que habría que tocar otros temas, para dar esperanza a los hombres, decir, que debajo y atravesados y aplastados de/por la epidemia los humanos habíamos creado cosas maravillosas de arte y de cultura y de humanidad y humanismo y de esperanza y de felicidad…-.

Por lo cual, nos encontramos que el bando A, crea nuevos organismos que pueden ser potencialmente patógenos y enfermedades, pero también, buscar vacunas y soluciones para otros posibles patógenos que el bando B, puede estar creando. En definitiva, se crea una dialéctica y escalada, de crear nuevos organismos patógenos, y al mismo tiempo, soluciones y curaciones y vacunas para ellos, y, al mismo tiempo para los que los del otro bando pueden estar creando…

Pero claro, no existen dos bandos, sino al menos existen cinco o siete o diez… ¡Son muchos jugadores, muchos jugadores para estar jugando a la misma partida de ajedrez en el mundo…! ¡Por tanto, con tantos jugadores, es fácil, que existan errores y equivocaciones, y, por tanto, es fácil, o relativamente posible, que exista algún error, en toda la cadena de investigaciones…! ¡No solo en el pasado, sino en el futuro…!

¡Porque al final, cuántos miles, decenas de miles, cientos de miles de microorganismos pueden existir en forma de virus y bacterias insertados en la Naturaleza, insertados en millones de especies vivas que existen, y, que pueden ser transformados genéticamente para crear nuevos patógenos, que a su vez, habrá que descubrir nuevas curaciones y vacunas…!

Existen ciento noventa y dos Estados en el mundo. Son demasiados jugadores para jugar la misma partida de ajedrez mundial. Existen ciento noventa y dos ejércitos, ciento noventa y dos parlamentos, ciento noventa y dos ejecutivos, ciento noventa y dos sistemas jurídicos, ciento noventa y dos… de todo…

Solo percibo una solución, debemos aspirar, en paz y tolerancia hacia una Única Autoridad Política Mundial. Cuánto antes lo consigamos, más posibilidades tendremos que una nueva epidemia, o cualquier otra realidad, no termine con nosotros… ¡Este es el grave problema y dilema…! ¡Hay artículos que no se pueden rellenar con quinientas palabras como ahora exige la sociedad…!

A los quince millones de fallecidos, que serán más, si contamos las cifras de años siguientes, solo me queda darles mi pequeño homenaje… ¡Pero qué decir a los hijos que se hayan quedado sin padres, y, estén huérfanos, qué decirles, a los padres que se hayan quedado sin hijos, qué decirles…! ¡Yo, modesto columnista de opinión, no tengo palabras…!

Relacionados

ESCRIBE UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img