Visita al Museo- Centro de Interpretación- Victorio Macho, y al Cristo del Otero en Palencia

Por José Belló Aliaga

El Museo- Centro de Interpretación- Victorio Macho es un espacio cultural emplazado en el Cristo del Otero que exhibe la obra del genial artista palentino Victorio Macho, donde Palencia rinde homenaje a su artista Victorio Macho en el que propone una aproximación a su vida y su trabajo creativo. A su memoria y a los pies del Cristo del Otero, recoge una selección de sus obras.

Articulado en cuatro episodios ‘Semblanza de Victorio Macho’, ‘Artista itinerante’, ‘El legado del artista’ y el ‘Cristo del Otero’, expone planos, paneles explicativos, fotografías, bocetos, bustos o moldes de esculturas que el autor realizó a lo largo de su carrera. También pueden encontrarse anécdotas y curiosidades sobre cómo se construyó el famoso Cristo.

Ermita de Santo Toribio

La Ermita de Santo Toribio, se encuentra en la base del cerro donde se encuentra el magnífico Cristo del Otero.

Existe al menos desde la primera mitad del S.XVI. Y desde entonces, ha experimentado multitud de reparaciones. Fue construida por el Ayuntamiento para realizar algunas ceremonias cívicas religiosas.

Consta de dos plantas, y la planta baja esta excavada en el cerro. En la planta alta, un salón da salida a la ladera con un robusto balcón, parte importante en la “pedrea” del pan y el quesillo tan celebrada con motivo de la fiesta de Santo Toribio, eremita palentino de la edad media.

Recorrido por el Museo- Centro de Interpretación- Victorio Macho, y el Cristo del Otero en Palencia

“Victorio Macho. Escultor palentino universal”

Con motivo del 90 Aniversario del Cristo del Otero, dentro de los actos programados para su conmemoración, en junio de 2021 se inaugura la ampliación de la exposición permanente del artista con 24 dibujos inéditos del autor pintados a lápiz y a tinta, y el estreno del documental “Victorio Macho. Escultor palentino universal.” que narra la apasionante vida y obra de Victorio Macho y podrá verse en la sala audiovisual del museo. Existe un servicio gratuito en español e inglés del servicio de audioguías.

Victorio Macho. Escultor palentino universal

El cristo más grande de España

Cristo del Otero

El cristo del Otero es la obra cumbre del escultor palentino Victorio Macho. Se trata de la escultura de Jesucristo más alta de España, con sus 21 metros, y una de las más altas del mundo. Se encuentra ubicado en uno de los cerros que dominan la ciudad de Palencia y contrasta con la inmensa llanura de Tierra de Campos.

Cuenta la historia que el obispo de Palencia don Agustín Parrado en febrero de 1927 presentó el proyecto de erigir un monumento al Corazón de Jesús en el cerro del Otero palentino, sufragado por suscripción popular. A propuesta del arquitecto palentino Jerónimo Arroyo se propuso la realización del monumento al escultor Victorio Macho de gran prestigio nacional y espíritu innovador. El presupuesto inicial previsto por Victorio Macho ascendió a 187.000 pesetas y contemplaba que la cabeza, los brazos y los pies fueran de bronce, mientras que el cuerpo debía ser de cemento armado revestido de mosaicos con brillo metálico y los ojos de marfil y mármol pulimentado.

Segundo proyecto

Victorio Macho se vio obligado a presentar un segundo proyecto, ajustándolo a las 100.000 pesetas recaudadas, lo que afectará principalmente a los materiales. La posición de los brazos sufrirá diferentes cambios hasta que el escultor encontró la posición en que la imagen simboliza el momento de desear la Paz, como se observa hoy en día.

El domingo 15 de junio de 1930 se llevó a cabo la ceremonia de la bendición de los terrenos y la colocación de la primera piedra, dando comienzo las obras. Tan solo un año después, el viernes 12 de junio de 1931, se inauguraba el vanguardista monumento tras una ejecución complicada, como recordaría su autor: “Me costó un año de trabajo agotador, con calores tórridos y fríos siberianos y vientos fuertes que se acusaban especialmente en invierno, de tal forma que a los operarios hubo de proporcionarles cascos de aviador. El cemento sólo se podía echar a media mañana”.

El Cristo del Otero parece estar en posición de bendecir a la ciudad. Presenta un estilo que recuerda el art déco, con resonancias cubistas, y ecos del arte del Antiguo Egipto en la hierática postura de la figura.

Como curiosidad, el Cristo Redentor de Rio de Janeiro también se inauguró ese mismo año, en concreto, el 12 de octubre de 1931. Ambos Cristos de han convertido en símbolo y emblema de sus respectivas ciudades.

Altura de la estatua

Son muchos los debates suscitados entre los palentinos sobre la altura del Cristo, pero la información que se puede encontrar estima la altura entre 20-21 m de altura. Según los folletos turísticos del Ayuntamiento de Palencia, el Cristo tiene más de 20 m de altura; y se suele afirmar que es la estatua de Cristo más alta del mundo; sin embargo, figuras monumentales de Jesucristo como el de las Noas, en México, tienen una altura muy semejante (en torno a 21 m), y otras claramente superior, como el Cristo Redentor (1931) de Río de Janeiro, Brasil (30 m), el Cristo de la Concordia (1994) en Cochabamba, Bolivia (34 m) o Cristo Rey (1953) en Cali, Colombia (26 m), el Cristo de La Habana (20 m la escultura sobre 3 m de base). Desde finales de 2010 hay al menos una escultura en Europa que la supera en altura: la escultura polaca de Cristo Rey (35 m).

En cualquier caso, todas ellas se encuentran lejos de la estatua más alta del mundo, que es, desde 2018, la estatua de la Unidad (India), con 182 m.

La gran esbeltez y verticalidad del Cristo del Otero, pueden deberse a que está concebido para ser visto desde abajo. También se puede interpretar que esta obra se conformaría como una columna vertical en contraste con la horizontalidad de los campos de Castilla, cubiertos de cereal y salpicados de chopos y robles.

Desde 2014 la escultura cuenta con un sistema de iluminación inteligente, con una gran variedad de colores que pueden cambiar de manera instantánea.

Victorio Macho (Palencia; 23 de diciembre de 1887 – Toledo, 13 de julio de 1966)

Es uno de los primeros maestros de la escultura contemporánea española.

Nace en Palencia en 1887 en el seno de una familia humilde. Sus padres deciden matricularle en la escuela de Bellas Artes y Oficios de Santander, donde aprende a esculpir. En 1903, con 16 años se traslada a Madrid continuando sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Victorio Macho consiguió prestigio y fama tras la creación en 1919 de su primer monumento a Benito Pérez Galdós, una de las tres obras de este artista que se encuentran en el Parque del Retiro de Madrid.

Sale de España durante la dictadura de Primo de Rivera y se instala en Hendaya; esculpe a Unamuno y a Ramón y Cajal. En 1936 fue nombrado académico de Bellas Artes de San Fernando. Sale de Madrid al estallar la Guerra Civil, junto al Gobierno de la República a Valencia. El desenlace de la guerra civil lo llevó al exilio en Francia, Rusia, y finalmente a América. Tras residir seis meses en Colombia, inicia una prolongada estancia en Lima, donde se casó con Zoila Barrós Conti, regresaría a España en 1952. Instaló su casa y taller en Toledo, en el mismo edificio que desde 1967 aloja, el Museo Victorio Macho, creado a partir de su generoso legado, donado al Estado español. El nombre de la casa es Roca Tarpeya. De primeras nupcias contrajo matrimonio con María Martínez de Romarate, viuda de un marqués y cuñada de Guiomar, el amor platónico de Antonio Machado. Veraneaban en una finca en el pueblo de Villaldavín (Palencia).

Falleció en Toledo el 13 de julio de 1966 y sus restos fueron trasladados a Palencia, ciudad que le vio nacer, para descansar, por voluntad propia, bajo la ermita excavada a los pies del Cristo del Otero.

Vida y obra de Victorio Macho

Obras de Victorio Macho en Madrid

Tres son las obras más importantes que realizó el escultor palentino en Madrid: los monumentos a Pérez Galdós, Santiago Ramón y Cajal y Jacinto Benavente. Y el Romano en la Gran Vía, 60.

En el parque de El Retiro, de Madrid, se encuentran tres obras emblemáticas de su autoría: el monumento a Pérez Galdós, a quien presenta cubierto con una manta como un anciano rodeado por los niños que acostumbran a jugar cerca de la estatua, el impresionante monumento a Cajal, que combina la piedra granítica, el bronce y el agua como símbolos de la Ciencia, la Vida y la Muerte, o el dedicado a Jacinto Benavente, que consta de un pedestal sobre el que una cariátide levanta una máscara como símbolo del teatro, mientras que en la base se ofrece al paseante una efigie del dramaturgo.

Monumento a Pérez Galdós

El monumento fue realizado por suscripción popular, para costear el gasto de los materiales pues la obra fue un regalo del artista. Entonces se hablaba de él en la prensa como de un joven escultor de la renovación que trabajaba en su estudio de las Vistillas, alejado de salones y círculos.

La escultura es de piedra caliza, situada sobre un pedestal de granito. El monumento fue inaugurado el 20 de enero de 1919 en el Parque del Retiro, como recuerdan las conocidas fotos publicadas en la época, con la presencia del escritor que en ese momento ya estaba ciego y muy debilitado –murió al año siguiente–.

Por entonces, Victorio Macho vivía en una casa-estudio en Las Vistillas –donde luego viviría Ignacio Zuloaga–. Después se trasladó al Paseo de Rosales, donde residió entre 1920 y 1937.

Monumento a Santiago Ramón y Cajal

En 1926 realizó el monumento a Santiago Ramón y Cajal. Fue el ganador del concurso convocado por la Academia de Medicina. El monumento en el Retiro se inauguró ese mismo año.

En el centro del conjunto se sitúa la figura de Cajal. A ambos lados, dos fuentes murales, la Fuente de la Vida y la Fuente de la Muerte. Las figuras son de piedra caliza y los muros de granito.

En el jardín de su casa toledana se encuentra el boceto de la cabeza de una de las figuras del relieve de la Fons Vitae.

Con la llegada de la guerra comenzó su exilio voluntario, de Madrid a Valencia, Barcelona, Francia… hasta establecerse en Lima.

Victorio Macho regresó a España en 1952 aunque no a Madrid sino a Toledo, donde al año siguiente su amigo el arquitecto Secundino Zuazo construyó su casa-taller en la llamada Roca Tarpeya sobre el río Tajo.

Por entonces ya padecía la enfermedad que lo llevaría a la muerte, la silicosis, a causa del polvo del mármol que se desprendía cuando él lo modelaba con su cincel que respiró durante años y destrozó sus pulmones.

Monumento a Jacinto Benavente

En 1962 Macho realizó el monumento a Jacinto Benavente. En el Museo también se conserva un boceto en yeso patinado de 127 x 51,5 x 51 cm.

El monumento, homenaje al dramaturgo, pero también al Teatro, se encuentra en el centro del Jardín del Parterre en el Retiro. La figura es de bronce y el pedestal de granito.

Victorio Macho murió en Roca Tarpeya el día 13 de julio de 1966.

El Romano de Victorio Macho en la Gran Vía de Madrid

La estatua del Romano fue una de las obras más relevantes encargadas a Victorio Macho al poco de iniciar su carrera artística en Madrid en dónde había alcanzado cierta fama.

La Gran Vía de Madrid cuenta desde los años 30 con una escultura de 7,6 metros, que corona   un edificio situado en el número 60, donde el artista palentino Victorio Macho dejó su sello. La figura, conocida como El Romano, fue realizada en bronce y representa a un hombre vestido únicamente con una capa blanca y que sujeta sobre su cabeza una pequeña casa o templete, donde los expertos dicen que se trató de realizar una alegoría del ahorro.

Siguiendo el estilo art déco imperante en la época, la bonita fachada fue obra del arquitecto Emilio Ortiz Villajos. Con el paso del tiempo el edificio quedó en muy mal estado tras la Guerra Civil al ser la zona objetivo de los obuses, por lo que tuvo que ser reconstruido a su término por Casto Fernández-Shaw, en 1942. Con su peculiar forma de herradura, el frontispicio sigue siendo uno de los mejores ejemplos de art déco de la ciudad. Y según se baja por Gran Vía hasta Plaza España, el perfil del Romano se superpone al de otra escultura en una azotea, uno de las siete aves fénix que hay en la capital.

Monumentos a Pérez Galdós, Santiago Ramón y Cajal, Jacinto Benavente y el Romano, de Victorio Macho

Placa conmemorativa en el Paseo de Rosales, 64

En el año 1991 se colocó una placa conmemorativa en homenaje al escultor palentino, Victorio Macho, en el Paseo de Rosales, 64 de Madrid, con la inscripción:

“En este lugar estuvo el chalet donde vivió y tuvo su taller el escultor VICTORIO MACHO que tantos monumentos y estatuas levantó en Madrid. (1887-1966)”

José Belló Aliaga

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