Entro en el Teatro de la Sensación y no veo a Miguel, su «alma». Me dice un compañero que lo ha mandado a su casa a descansar… Me dirijo al escenario a media luz y veo la gran tarima con un sencillísimo decorado: montones de hojas de periódico repartidos por el «stage». En primer plano, un montículo grande con un pequeño cuenco y dentro de él – una referencia histórica -, una barquita de madera de color verde… vacía… y sobre un poco de tierra. Toda una metáfora, todo un símbolo de lo que es hoy ese gran humedal que fue hace décadas Las Tablas de Daimiel. Veo a Elena que se acerca a saludarme.



Nos sentamos y le digo: con tanto como he leído sobre ti y sobre esta obra, no sé que preguntarte… Dime lo que quieras. Y Elena con un desparpajo tremendo, una gran facilidad de palabra y un espectacular sentido de la comunicación y la empatía, empieza a hablarme de esos «Ojos» que en unos minutos va a interpretar ante una sala completamente llena de público de todas las edades y con muchas caras conocidas…
Luis Mario PeaceNow: Pues cuéntame…
Elena Mora Sanroma: Pues mira empiezo por algo que hoy se me ha olvidado decir en otra entrevista es cuando me duelen preguntar: por qué ese nombre, «Un paraíso casi perdido». Pues porque lo era y lo podría seguir siendo tanto las tablas como los ojos si no fuera por la sobre explotación que han sufrido durante décadas el acuífero 23 y «casi perdido» porque me gustaría y quiero creer que a pesar de esta visión catastrofista sobre su presente y futuro, quiero creer que esto volverá a ser lo que era. Con esta obra quiero poner en valor un discurso a partir de una extensa investigación sobre este lugar, partiendo de una base muy íntima y muy familiar. Y esto no es solamente defender estos parajes naturales, es defender el acuífero con uñas y dientes contra el mal uso y gestión, del tremendo derroche… Nosotros no vivimos de beber vino ni aceite, vivimos del agua que bebemos y que nos da la vida, permíteme Luis Mario por la confianza que me inspiras que te hablé así… No podemos ni debemos andarnos con paños calientes, pues, estamos en una situación de casi no retorno.
LMP: «Respira un poquito chiquilla.» ¿Me das nombres y apellidos de causantes de esta tragedia…?
EMS: (se ríe…) No, porque esto viene de largo. Se han pasado la patata caliente de unos a otros pero también creo que la presión ciudadana y la movilización es fundamental. No solo aquí en Castilla la Mancha sino en otras partes de España como Los Arenales, Doñana, El Mar Menor,… todo esto son epicentros del robo del agua, un auténtico expolio, pozos ilegales y eso, hurto del agua… Todo esto yo no lo pongo en el escenario, son mis propias conclusiones después de reflexionar y a partir de mi investigación y espero que el público sepa verlo a lo largo de la obra.
LMP: ¿Muchas horas de trabajo?
EMS: Pues sí, casi año y medio de investigación y estudio. Yo pensaba en un principio escribir un cuento infantil, pero con el tiempo descubrí que mis hallazgos no eran para un cuento de niños, sino algo más serio y amplio. En el escenario, además de la decoración antes descrita, Elena se ha servido de unas imágenes en vídeo para entronizar y acompañar su obra.







