La madre del niño abofeteado por su maestra en Puertollano agradece la implicación de su nuevo centro: «Ahora es feliz»

La madre del niño abofeteado por su maestra en el colegio Ángel Andrade de Puertollano, un hecho por el que la docente ha sido condenada a una multa por la Audiencia Provincial de Ciudad Real, ha agradecido la implicación del personal del colegio Vicente Aleixandre, en el que ahora está el niño, «que desde el primer momento se volcó con él y ha hecho que sea un niño feliz en el ámbito escolar».

«A todo el profesorado le doy un diez», ha recalcado en declaraciones a Europa Press, al tiempo que ha tenido palabras de reconocimiento para su abogada, Nuria Úbeda, «que siempre ha estado a la altura, tanto en el apoyo moral como en el profesional, pese a todas las trabas».

En todo caso, ha aclarado que su denuncia sólo pretende proteger los derechos del menor y evitar que sucesos así se repitan, al tiempo que ha recordado que no ha perseguido ningún interés económico, toda vez que acudió a la Policía Nacional en un contexto determinado y que el dinero de la multa no va destinado a ella, sino al Juzgado.

La Audiencia Provincial de Ciudad Real ha condenado a la maestra del colegio Ángel Andrade de Puertollano a 60 días de multa con una cuota diaria de doce euros por un delito leve de lesiones al considerar probado que propinó un «tortazo» al niño de cuatro años, una conducta que, dicen los magistrados, «no se puede justificar». La Sala desestima un recurso interpuesto por la profesora a una sentencia del Juzgado de Instrucción número 3 de la ciudad industrial.

Así, la sentencia de la Audiencia Provincial consultada por Europa Press, de 12 de febrero de 2024, contra la que no cabe recurso, considera como hecho probado que el 26 de mayo de 2022, sobre las 13.45 horas, la docente propinó al niño un «tortazo» con su mano derecha, que impactó fuertemente en la mejilla y en el oído izquierdos, mientras con su mano izquierda agarraba las dos manos del pequeño. Como consecuencia, el menor sufrió un hematoma en el pómulo izquierdo y una ligera excoriación en el cuello.

Los magistrados condenan también a la profesora a pagar a la madre 32,91 euros por cada uno de los tres días que el menor necesitó para sanar.

Si bien la Audiencia Provincial reconoce que el niño «se portaba mal», y que pudiera requerir de una atención acorde con sus necesidades especiales, otorga toda veracidad al testimonio de la madre, quien llevó a su hijo a Urgencias, donde se constató la lesión compatible con el relato de la denunciante.

Recuerda además que la madre colaboraba con el centro para tratar de solucionar los problemas de conducta de su hijo, y que «el mal comportamiento del niño no puede justificar esa forma de proceder» de la profesora.

A mayor abundamiento, prosigue la sentencia, el testigo examinado en el plenario, un docente, declaró que, aunque no pudo ver el hecho porque le tapaba una columna, sí vio que la madre, de momento y sin explicación, se dirigió hacia la profesora, cogió al niño en volandas y se marchó de manera inmediata, lo que, según la Audiencia, abona la tesis de que «pasó algo que el testigo no vio». 

Subraya asimismo que la madre colaboraba con el centro para tratar de solucionar los problemas de conducta de su hijo, y que en el acta de la reunión que el equipo directivo tuvo con la denunciante el día después del suceso consta que la madre estaba dispuesta a retirar la denuncia si la profesora reconocía los hechos y pedía perdón.

La madre ha confirmado que ella misma fue testigo del suceso, ya que en esos momentos se encontraba en el centro, requerida por el personal docente, para observar el comportamiento del menor.

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