Cuando Puertollano quiere fiesta sabe hacerla inolvidable

Beatriz Muñoz.- La plaza de toros de Puertollano se transformó en el epicentro del ritmo latino con la actuación estelar de Henry Méndez, quien dio el pistoletazo de salida a las tres noches de conciertos que marcaron el pulso festivo de este mayo ferial. Con una sesión “cañera, divertida y absolutamente interactiva”, el artista dominicano conquistó al público desde el primer acorde hasta el último bis.

La noche arrancó con potencia gracias a FaFa Junior, Juanma Sound y Óscar Herrera, los tres DJs locales que, desde la cabina de La Pompa, ofrecieron una sesión de más de seis horas cargada de ritmos latinos, luces vibrantes y toneladas de confeti. Cada uno, con su propio estilo, encendió a un público que respondió con entusiasmo, convirtiendo el albero de la plaza en una pista de baile que no dejaba de moverse. Cada uno aportó su sello personal, creando una atmósfera que invitaba a mover el cuerpo sin mirar el reloj.

Pasada la medianoche, entre móviles en alto, gritos de expectación y una plaza rendida, apareció Henry Méndez. Con carisma arrollador y una conexión inmediata con el público, desplegó un espectáculo que fue mucho más allá de lo musical. El dominicano no solo repasó algunos de sus grandes éxitos como El Tiburón, Rayos de sol o Mi reina, sino que sorprendió con una selección de «hitazos» populares, como Follow the Leader, que interpretó con una soltura tal que logró que el público lo siguiera como si fuera propio. El espectáculo fue una auténtica fiesta colectiva, con coreografías espontáneas, móviles iluminando la escena y una conexión total entre artista y asistentes.

Plaza de toros de Puertollano. Beatriz Muñoz

Durante más de una hora, Méndez mantuvo la energía en lo más alto, demostrando por qué es uno de los nombres más queridos en las fiestas populares del país. “¡Puertollano, esta noche es nuestra!”, gritó entre canción y canción, y la respuesta fue unánime: saltos, palmas, coros y sonrisas.

Sin embargo, a la 1.20 horas, el cielo cambió el ritmo. Una intensa lluvia comenzó a caer con fuerza, obligando a buena parte del público a abandonar la plaza apresuradamente. A pesar de ello, el ambiente se mantuvo festivo hasta el último minuto, y muchos se resistieron a marcharse, prolongando el espíritu del concierto bajo los paraguas o simplemente empapándose al ritmo de la música.

Por lo pronto, el listón ha quedado alto. Puertollano vibró, bailó y celebró una noche que ya es parte de la memoria colectiva de esta ciudad que, cuando quiere fiesta, sabe cómo hacerla inolvidable.

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