El año 2012 es el de la conmemoración y recuerdo de los 75 años del criminal bombardeo de la Legión Cóndor, nombre con el que se conoce a la fuerza de intervención aérea que el III Reich envía en apoyo de las fuerzas militares sublevadas para luchar en la guerra civil española, decisiva en varios frentes. Los numerosos crímenes cometidos por sus componentes, además de ayudar a Franco, sirven para probar el arma aérea alemana en una guerra convencional.
Durante la guerra, la ciudad sufre diez bombardeos al menos, de diferente intensidad y con resultados diversos. Para entender estos hechos, como explica Antonio Selva Iniesta en sus trabajos referidos al tema, es preciso recordar que Albacete es una ciudad estratégica, nudo de comunicaciones, y, además, base de las Brigadas Internacionales.
El primer bombardeo se produce el martes día 21 julio de 1936 por parte de la aviación sublevada. Desde un avión se arrojan sobre la ciudad bombas pequeñas y octavillas. Los días 22, 23 y 24 de julio recibe una serie de bombardeos aéreos, con víctimas civiles, en este caso por parte de la aviación republicana, que ayuda a recuperar la ciudad. El día 25 caen bombas de los dos bandos, primero de los republicanos en su toma de la ciudad y después de los sublevados, una vez que la consideran perdida.
Meses después, el 2 de enero de 1937, la ciudad recibe el ataque aéreo de las fuerzas sublevadas. Las bombas caen en domicilios particulares y generan grandes destrozos pues se lanzan proyectiles de gran tamaño. Ocasionan una veintena de víctimas mortales, más un buen número de heridos. No transcurren ni veinticuatro horas desde el entierro de las víctimas cuando se produce el séptimo.
El octavo bombardeo es el más cruento y se produce el 19 de febrero de 1937. Es el más duradero, causa mayor número de víctimas y deja mayor recuerdo en la población de Albacete. Las bombas lanzadas desde los aviones de la Legión Cóndor no solo arrasan la capital. Antes de llegar a Albacete realizan bombardeos de castigo que empiezan en El Bonillo y continúan por Balazote, Pozuelo, Barrax o La Gineta.
Explica Antonio Selva, que durante el ataque sobre Albacete, se contabilizan veintitrés pasadas u oleadas de bombas, durante más de seis horas y con intervalos entre diez y veinte minutos. Las zonas más afectadas son la Feria, Altozano, esquina de la Diputación, donde está el café La Caja de Cerillas, y las calles Félix Arias, Hurtado Matamoros, Marzo, Tinte y Sol. El último bombardeo sobre Albacete, el décimo, se produce el 17 de septiembre de 1938.
Hay muchos heridos y fallecidos. Según el Libro de enterramientos del Cementerio Municipal de Albacete (año 1937), pierden la vida el 19 de febrero de 1937, por la acción criminal de la Legión Cóndor, que sesenta y seis días después destruye Guernica, ochenta y una personas: dieciocho mujeres, veintisiete hombres, cinco niñas, nueve niños y veintidós brigadistas (cinco mujeres y diecisiete hombres), muertos algunos mientras auxilian a la población.
Fernando Rovetta, setenta y cinco años después, organiza un bombardeo simbólico de Albacete, con poemas y hojas de olivo, con avionetas gratuitamente llegadas del Aeroclub de Alicante, una de ellas copilotada por el último piloto de la Segunda República, Gregorio Gutiérrez, con 95 años. Escribe el coordinador del CEDOBI que “la respuesta no fue todo lo positiva que esperábamos: pese a habérnoslo autorizado, la Base aérea impidió que las avionetas sobrevolaran la ciudad; quizá por ello la participación no fue masiva pero resultó significativa, porque algunos nos dijeron que no participaban por temor a perder su trabajo si lo hacían. Los bombardeos de entonces pretendían desmoralizar a la población, y hoy la OTAN, no permite bombardeos pacíficos como se hicieron recientemente en Berlín, Dubrovnik o Guernica. Por activa o pasiva parece buscarse el mismo objetivo: una población atemorizada”.
Los actos comienzan el domingo 19 de febrero a las 10:30, en la Filmoteca, con el documental 75 años después, de Ángel Arjona Márquez, historias de cuatro brigadistas hispanos. Siguen a partir de las 12:00 horas con el citado Bombardeo de paz y concordia, a cargo del aeroclub de Alicante y, en la plaza del Altozano, poemas y gráficos en homenaje a las víctimas, realización de un mural en la valla de la Diputación, por parte del artista Cinabrio Qijano, recital poético musical a cargo de artistas y distintas alocuciones de profesores de la UCLM.
A las 19:00 del lunes 20 de febrero, hay otra actividad en el Auditorio Municipal. En su vestíbulo, Qijano expone, junto al mural pintado el día anterior, algunas obras suyas. Y Hugh Purcell presenta la nueva edición de Un capitán inglés… en la Brigadas Internacionales, publicado en 1939 por Thomas Wintringham (de la XV Brigada Internacional). Además, Elsa Osorio presenta su libro La capitana (2012), en homenaje a la anarquista argentina Micaela Feldman de Etchebéhère, única mujer que tuvo el mando de una columna española (del POUM o Partido Obrero de Unificación Marxista) durante la guerra española.
Y desde el 1 al 30 de marzo, en el vestíbulo del edificio Benjamín Palencia del Campus universitario, se puede ver una exposición de Qijano, con trabajos, murales y collages, inspirados en los bombardeos de Albacete. La muestra tiene además diferentes maquetas del artista Isidro Paterna, fotografías y textos alusivos a los hechos conmemorados. La exposición es “auspiciada por Área Project, Tecon, Nitel Shop, Hotel Universidad, Soto Palacios Colección, Las Rejas, Tegci, Dirección Obligatoria y el Cedobi” (La Tribuna de Albacete, 2-3-2012).
Los actos de la conmemoración son organizados por el CEDOBI, con la adhesión o colaboración de Aeroclub de Alicante, Albacete por la República, Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, Ateneo Albacetense, Ayuntamiento de Albacete, Diputación Provincial de Albacete, Filmoteca Municipal, Foro por la Memoria de Albacete, Juventudes Comunistas de Albacete, así como personas a título individual, entre quienes cabe destacar a los artistas plásticos Cinabrio Qijano e Isidro Paterna.
Días después, Emilio Fernández hace una entrevista a “Gregorio Gutiérrez ‘Guti’. Veterano de la aviación republicana” (La Tribuna de Albacete, 18-3-2012). Es interesante su recuerdo de la ciudad en guerra, en contestación a las preguntas ¿Se acuerda de la ciudad de Albacete? ¿Cómo era?: “Claro que me acuerdo de la ciudad. Bueno, me acuerdo de esa ciudad, porque años después, cuando nos invitó la Universidad, el año pasado, a través del Centro de Investigación de las Brigadas Internacionales, apenan la reconocí. Recuerdo una ciudad pequeña, muy bonita, una estación de ferrocarril más pequeña que la que hay ahora, el Teatro Circo y la Calle Ancha. También recuerdo una calle peatonal, con terrazas, en el centro, a la que íbamos los jóvenes, casi todos militares fuera de servicio. Y también recuerdo algo a lo que, tantos años después sigo sin encontrar explicación. Con la guerra, faltaba de todo. Por ejemplo, no había forma de tomar buen café. Pero todas las tardes recuerdo que tomábamos siempre lo mismo, champán de la marca Codomiú y latas y latas de melocotón en almíbar. Y nunca supe con toda aquella escasez, ¿de donde salía tanto champán?”.