«La zona volcánica perteneciente al Campo de Calatrava tiene un punto estratégico en El Peñón de Ciruela que forma parte de un volcán, el volcán de Ciruela, que a su vez está dentro de un geoparque reconocido mundialmente por la UNESCO». Esta es una primera interpretación que Federico Grande Pinilla ha dado en su charla compartida en la Biblioteca pública del Estado de Ciudad Real.






Federico ha añadido que quería explicar un poco todo este contexto geológico, el significado de esa peña tan importante geológicamente hablando. A mí pregunta sobre cómo se ha documentado me responde que «hay bastante documentación en la Universidad de Castilla La Mancha y documentación que se obtuvo en el proceso de preparación del proyecto de geoparque, fundamentalmente».
¿Y qué interés tiene para Ciudad Real y para la provincia este complejo geovolcánico? «Pues es un paisaje único en la península ibérica. Es una alineación de volcanes de tipo estromboliano y otros volcanes de tipo maar, como conocemos en Ciudad Real».
A continuación y como compañero de mesa hablo también con el presidente de la Asociación Vecinal Aldea de Ciruela, Marcial González, que me resume su intervención. «Esta es la segunda jornada que hacemos sobre la aldea de Ciruela y lo que pretendemos es dar a conocer a la gente que asiste a la charla y luego a través de los medios de comunicación el valor que tiene Ciruela, sobre todo para Ciudad Real capital, tanto la parte histórica como la parte paisajística y geológica. Lo que pretendemos es que la gente empiece a conocer qué es Ciruela y la riqueza que supone, sobre todo en aspecto histórico y geológico para la capital. Intentamos recuperar ese patrimonio y esa concienciación de que pertenece a Ciudad Real y que es una cuestión que hay que proteger y evitar que desaparezca y se olvide».
¿La Aldea de Ciruela es como si dijéramos un núcleo urbano dentro de lo que es Ciudad Real? «Sí, bueno, lo tenemos que traer al siglo XI y XII, cuando empezó a tener algún tipo de sentido la aldea, porque se hizo en un cono volcánico, se aprovechó para hacer una atalaya de una fortaleza que tenía un plan más bien de vigía, no era defensiva, sino para controlar la subida de tropas árabes hacia Toledo. Entonces en esa época alrededor del castillo se hizo el poblado con gente labriega».
Marcial relata que en el año 1260, cuando nace la constitución de Ciudad Real como Villarreal, el rey Alfonso X el Sabio, uno de los territorios ofrece para que sea grande es el territorio de Ciruela. Forma parte de la Carta Puebla y durante una serie de años tiene una relación de ciudadanía, de riqueza, de ganado, de agricultura… De hecho de las puertas que tenía la muralla de Ciudad Real, una es la puerta de Ciruel.
Con el paso de los años y sobre todo el siglo XX, los transportes empiezan a ser más ágiles y la gente empieza a abandonar las casas. Hoy en esta aldea conviven circunstancialmente cuatro personas, una persona sola y una familia con matrimonio y un niño pequeño.
Le pregunto por su asociación vecinal y me dice que «prácticamente en la asociación estamos todos los vecinos, en total unas veintitantas personas, porque es un grupo pequeño, de hecho solamente hay apenas 12 casas que están habitables». Como dato curioso, me comenta que la gente cree que la calle Ciruela tiene ese nombre por el árbol frutal y no es cierto; es por su relación con la famosa y cercana aldea…
Las ultimas palabras antes de la charla me las dice un empleado de la biblioteca, Rafael Sánchez, un virtuoso de la historia y me hace una reflexión sobre las partes que versará su intervención, basada en la hemeroteca que ha consultado. Su comentario alcanza el siglo XIX remontándose a las Guerras Carlistas, las desamortizaciones y los bandoleros ciudadrrealeños.
La concejala Mar Sánchez, como edil de Participación Ciudadana ha estado presente en este acto cultural.










