Anselmo Alañón Alcaide.– En estos nuevos tiempos, el tiempo de Navidad no se celebra como antes, en medio del hiperconsunismo, de tanto regalo, de tanta algarabía, no queda nada. Aquellas reuniones familiares en torno al belén en el salón de casa, cantando villancicos populares, compartiendo el espíritu hogareño, a ritmo de zambomba, en aquel ambiente en el que se reunía toda la familia, en la alegría y quietud de la Nochebuena.
Era una Navidad distinta, más entrañable, llena de esperanza y de deseos nobles, soñabamos con un mundo mejor. Valores como la Paz, prevalecían en nuestro corazón. La asistencia a la misa del gallo( Misa de medianoche), era tradicional, formaba parte del ritual de aquellas navidades.
También había regalos, por supuesto, todos esperábamos algo que nos sorprendiese, al amanecer de aquella mágica noche de Reyes, después de ver en tv la Cabalgata. La inmediatez no estaba presente en aquellas fechas, ni tampoco el exceso consumista.
Éramos felices en torno a aquel sencillo Belén, compartiendo una tableta de turrón, con aquel dulce mazapán, cantando con nuestra familia, los tradicionales villancicos: eran las fechas más entrañables del año.



