El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha subido el tono contra el nuevo modelo de financiación autonómica que ha presentado la ministra de Hacienda y vicepresidenta primera, María Jesús Montero. «Antes de que avance un atropello de esta naturaleza a lo que somos como país, y que decidan los independentistas cómo se reparte la riqueza de España, –de esa España que ellos quieren romper–, antes que eso, prefiero que hablen los españoles», ha sentenciado.
Desde el municipio ciudadrealeño de Alcoba de los Montes, García-Page ha apuntado que para él hoy «un día doloroso», adelantando que no va a participar «bajo ningún concepto» del «intento de suicidio político de la izquierda que algunos están buscando en España sólo por interés personal».
Así, ha criticado que este nuevo modelo de financiación no se haya negociado «con nadie» y ha lamentado que hoy haya tenido que escuchar por primera vez «argumentos ininteligibles y caóticos» para intentar explicar «lo inexplicable», al menos –ha abundado el presidente socialista– desde posiciones progresistas.
«Es intolerable que en España se pacte el modelo de financiación de todos con unos independentistas y luego se sirva el plato frío al resto». «No lo vamos a aceptar», y «no sólo como región afectada, sino porque es echar a la basura decenas de millones de años de pelea por la progresividad fiscal», es decir, que «pague más el que más tiene, pero no para que se lleve más el que más tiene».
A su juicio, «pasar de un modelo de progresividad fiscal a uno de regresividad fiscal es inconcebible», por lo que le «duele» –ha dicho– tener que ver «a gente» que «dice llevar la misma camiseta que los que estamos aquí», –«no sé si limpia o muy sucia», defender «lo indefendible», cosas que, según ha advertido Emiliano García-Page, «sólo defendería la derecha más reaccionaria».
Tras añadir que este nuevo modelo es «el mayor ataque a la igualdad de lo que se ha producido en toda democracia», García-Page ha avisado de que «nos estamos jugando ni más ni menos que lo más importante que se puede jugar en la vida, que es cómo compartimos los españoles la riqueza que es de todos».
«No me vale que ahora, para hablar de la financiación de las autonomías, el pastel sea más grande. Claro, el pastel es más grande. Llevamos 11 años esperando. Ha dado tiempo para que se hornee un pastel más grande. Sí, el pastel sobre la mesa es más grande para repartir, pero los trozos son mucho más injustos. Solo se ha pensado en el trozo de un territorio. E incluso se permite en el lujo de crear fondos de limosnas para algunas comunidades autónomas», ha aseverado.
A su entender, todo esto «resulta una ofensa a todos los valores progresistas que se han defendido en este país durante mucho tiempo».
Así, ha proseguido diciendo que «pasar de un modelo de redistribución justa de la riqueza que es de todos, a un modelo de ordinalidad, es probablemente el mayor ataque a la igualdad de los españoles, que yo solo hubiera esperado de la derecha más reaccionaria».
«QUE HABLEN LOS ESPAÑOLES»
Es más, ha espetado García-Page, «yo prefiero que antes de que avance un atropello de esta naturaleza a lo que somos como país, y que decidan los independentistas cómo se reparte la riqueza de España, de esa España que ellos quieren romper, antes que eso, prefiero que hablen los españoles y que lo hagan muy claro».
«Sobre esto deben opinar todos los españoles. Nos estamos jugando el futuro de nuestros hijos y el futuro de nuestros nietos», ha incidido García-Page, quien ha declarado que su gobierno no va a tolerar «más trampas y más engaños». «No se puede considerar a este país como una inmensa guardería en la que se le puede imponer un relato, un argumentario y venga a cacarear lo que son trampas unas tras otras».
«Ya está bien de barrer siempre para los mismos», ha reclamado García-Page, quien ha reflexionado que este nuevo modelo de financiación «no tiene viabilidad» y por ello «vamos a hacer todo lo posible para que no arruine por completo lo que queden de principios progresistas en este país».



