PATRIMONIO MANZANARES promoverá la restauración del Torreón de Moratalaz, el vestigio histórico más antiguo de la localidad (siglos X-XI), e impulsará una prospección arqueológica en el lugar para determinar si el terreno en el que se asienta la edificación esconde restos de un poblamiento remoto, tal y como mantienen algunas hipótesis científicas. Para ello, la asociación instará a las autoridades a que, a la mayor brevedad, arbitren una solución consensuada dentro del ámbito de sus competencias, que evite su progresivo deterioro y el riesgo cierto de pérdida irreparable.

Se trata de una de las decisiones más relevantes que la junta directiva del colectivo patrimonial adoptó ayer sábado, día 10 de enero, durante la reunión celebrada en el Castillo de Pilas Bonas para hacer balance de su trayectoria, desde su constitución a finales de junio de 2025, y establecer, asimismo, la estrategiaque desarrollará a lo largo del presente ejercicio.
Además de la pronta conclusión de los proyectos en los que viene trabajando desde hace meses, como la Senda de la muralla, la Teoría del justo equilibrio y la puesta en marcha de su propia página web, PATRIMONIO MANZANARES acometerá, durante 2026, una hoja de ruta con más de 10 proyectos de distinta temática y alcance. Entre ellos, uno de los más destacados consistirá en reclamar la elaboración de un estudio técnico e histórico del Torreón de Moratalaz, previo a su restauración y consolidación, así como la realización de una prospección arqueológica en el enclave que ponga freno al abandono y desprotección que sufre actualmente.
El Torreón de Moratalaz, situado a seis kilómetros de la localidad, en el camino de Daimiel, aún permanece en pie, humilde y maltrecho, coronando un pequeño cerro, ubicado junto al río Azuer, en las cercanías de la Motilla del Azuer, perteneciente a la Edad del Bronce Manchego (2.200-1,330 a.C.). La motilla, ubicada en el término municipal de Daimiel, constituye una muestra muy sobresaliente de una cultura prehistórica caracterizada por asentamientos organizados en torno a fuertes muros circulares concéntricos, acompañados de viviendas, que se alzaban en motas, cerros y pronunciamientos del terreno de escasa elevación, con el objetivo de vertebrar un área agrícola y ganadera gracias al control del agua obtenida mediante la excavación de pozos a gran profundidad.
Un libro de historia escrito en piedra
Los restos de Moratalaz constituyen el primer libro de Historia de Manzanares, un legado milenario escrito en piedra, joya del acervo común que, en opinión de la asociación patrimonial, debe protegerse, estudiarse y rescatarse con la implicación de la sociedad manzanareña y las administraciones legalmente responsables.
El Torreón de Moratalaz es una especie de dolmen mágico que representa la huella histórica conocido más antigua de la población y retrotrae a los tiempos de dominación musulmana, allá por los siglos X-XI, antes de que las huestes cristianas de Alfonso VIII reconquistaran el territorio en la Batalla de Las Navas de Tolosa (1212) que, posteriormente, pasaría a ser dominio de la Orden de Calatrava y acabaría acogiendo el lugar de Mançanares.

Moratalaz fue fortaleza árabe, punto de control estratégico sobre la vega del Azuer para dominar el entorno, vigilar los caminos y dar protección al pastoreo de la zona. Lo que ahora se puede contemplar es una torre desmochado que acredita más de 1.000 años de historia, construida con piedras pequeñas de caliza unidas con argamasa, que vale la pena visitar, siquiera sea para conocer los orígenes, pese a que el abandono y la desprotección presiden el escenario.
Una realidad “difícil de entender y justificar“
En opinión de PATRIMONIO MANZANARES, resulta difícil de entender y justificar que, todavía hoy, en pleno siglo XXI, nadie haya procedido a asegurarlo y restaurarlo, dado el peligro que existe de que colapse y desaparezca para siempre. La legislación de ámbito estatal y autonómico establece que la obligación de la conservación y mantenimiento de los bienes de interés patrimonial, como son los castillos y torreones, recae sobre sus propietarios y las administraciones públicas, que son, en distinto grado, corresponsables de su preservación y deben evitar, por tanto, cualquier daño o menoscabo.
En este sentido, a juicio del movimiento ciudadano, urge poner en marcha un trabajo conjunto de análisis técnico, estudio histórico, consolidación arquitectónica y, en definitiva, de dignificación integral, unido, además, a la realización de una prospección arqueológica, que cumpla los requisitos científicos necesarios y esté dotado presupuestariamente de modo suficiente para asegurar su pervivencia y determinar, igualmente, si como se presume, esconde o no restos de un asentamiento pretérito. “Una hipótesis mantenida por algunos arqueólogos, que permitiría abrir un escenario inédito y lleno de posibilidades”, concluyen las mismas fuentes.
La Motilla del Azuer, ejemplo excepcional del Bronce Manchego
La orografía y proximidad al cauce fluvial del terreno en el que se alza el torreón, así como su cercanía a la Motilla del Azuer, ejemplo excepcional del Bronce Manchego, refuerzan la hipótesis arqueológica apuntada y su potencial histórico y patrimonial. Hay que tener en cuenta que la motilla de Daimiel, cuyo valor y significación son reconocidos, incluso, en el Museo Arqueológico Nacional, es uno de los conjuntos hidráulicos más antiguos de la península ibérica y mejor conservados de Europa.
En su configuración, destaca un pozo de más de 20 metros de profundidad, que permitía el acceso al agua subterránea, y una fortificación de muros concéntricos, presidida por una torre central, que albergaba silos, hornos y áreas para el ganado, rodeado por un poblado con viviendas de planta ovalada o rectangular.
“Cuando uno comprueba”, sostiene Pablo Díaz-Pintado, presidente de PATRIMONIO MANZANARES , “que en La Mancha la vida fluía lógica e inteligente hace más de 4.000 años, se pregunta qué significa, exactamente, eso de las ‘nacionalidades históricas’ que validaron, hace unas décadas, algunos padres de la patria para repartir interesadamente el poder territorial, el dinero del presupuesto público y hasta los escaños del Parlamento, merced a una ley electoral que beneficia a los votantes de algunas regiones en detrimento de otros”.




