Paula Fernández.- El pasado jueves, se desarrolló una jornada muy interesante en Puertollano, donde el Secretario de Acción Sindical y Transiciones energéticas de CCOO y el presidente del Grupo Español para el crecimiento verde, desarrollaron algunas ideas que conviene tener muy presentes, sobre todo destacando las oportunidades para la creación de empleo de calidad que ofrecen tanto la descarbonización de la economía como la transición energética, la economía del futuro debe ir de la mano de la transición verde, del avance de las tecnologías de las renovables y del hidrógeno.
Al hilo de estas reflexiones he recuperado un artículo titulado “ El cuento del lobo y el cambio climático”, que escribí en 2021, entonces después de una epidemia como la Covid-19 que reseteó nuestra percepción del mundo y la seguridad sanitaria, de episodios de frío intenso como la borrasca Filomena, los incendios, inundaciones y sequías, parecía que las devastadoras consecuencias del cambio climático y de la influencia que las actividades humanas tenían sobre él, eran incuestionables.
Parecía que por fin la sociedad y los gobiernos habían comprendido que el cambio climático es un fenómeno producido por la acción humana y que era necesario actuar, porque si no actuábamos las consecuencias serían devastadoras e irreversibles.
Esta toma de conciencia tuvo su traslación, en algunas partes del mundo, en la planificación y en la regulación medioambiental. En Europa se planificó cómo habría de ser la senda de reducción de emisiones hasta 2050 para alcanzar la neutralidad climática. Y además, para conseguir este objetivo, se adoptaron medidas regulatorias para modificar la conducta de los consumidores y los incentivos a las empresas nos debían conducir hacia una senda de progreso más sostenible que la actual.
Al apostar por inversiones en energías renovables, electrificación y eficiencia energética, estábamos generando nuevas fuentes de empleo. Y al transformar las ciudades con criterios de sostenibilidad, estábamos haciendo de ellas lugares más atractivos, más saludables, lugares donde viviremos mejor.
Pero hoy en 2026, el desánimo vuelve a apoderarse de mi; una ola reaccionaria recorre el mundo, los partidos conservadores de derechas como el PP y de extrema derecha como VOX niegan la existencia del cambio climático, este último condiciona su apoyo a los gobiernos de coalición con el PP a la reversión de cualquier política ecológica o medioambiental, de cualquier política que tenga que ver con el Pacto climático y en el Congreso de los Diputados votó en contra de la Ley de Cambio climático y Transición energética.
Argumentan de una forma populista que las políticas verdes dañan la economía, encarecen la energía y perjudican a agricultores y trabajadores., dan prioridad a las industrias tradicionales ( petroleo, carbón, automoción clasica) ocultando de manera descarada que responden a los intereses de los lobbies ligados a los combustibles fósiles.
La llegada de Trump a la Casa Blanca , y en solo un año , ha puesto patas arriba el tablero de juego y ha dado alas a los partidos radicales de la Unión Europea, no sólo en España; ha sido muy crítico con las EERR, llegando a calificarlas de “ carísimas, poco fiables e incluso una estafa”, ha suspendido proyectos para nuevas instalaciones ordenando detener proyectos ya iniciados con el peregrino motivo de la “seguridad nacional”.
Pero sobre todo ha dado prioridad a los combustibles fósiles, aumentando las licencias de perforación e iniciando una política agresiva contra terceros paises como Venezuela para hacer negocios con su petroleo.
En paralelo ha retirado a EEUU del Acuerdo de París sobre cambio climático. Intenta vender como verdades científicas lo que son visiones del mundo supeditadas a sus intereses, en muchos casos a sus interese particulaters y de sus propios negocios.
Hoy nos enfrentamos a un reto del que depende no solo nuestro futuro sino el de nuestro hijos y de nuestros nietos, si queremos ganar ese futuro no podemos dejar que los negacionistas del cambio climático, los negacionistas de la transición verde nos gobiernen.
Nos jugamos la creación de empleo de la mano de las EERR, el reciclaje o la economía circular.
Nos jugamos la dependencia enegética y la soberanía económica
Nos jugamos el ahorro a largo plazo, prevenir daños ambientales cuesta mucho menos que reparar desastres climáticos ( no olvidar la DANA de hace un año con un coste en vidas humansa inasumible y un coste en reconstrucción muy importante)
Nos jugamos nuestra salud, un medio ambiente más saludable reduce notablemente las enfermedades cardiorespiratorias.
En resumen apostar por la inversión en una transición verde es invertir en una transición justa.
Estoy segura que con el empuje de la sociedad, de la economía, de la política, de la ciencia y de la tecnología… conseguiremos doblegar la curva del cambio climático…porque contra el cambio climático la única vacuna que existe es la Acción, pero esa Acción nuca va a venir de la mano ni del PP ni de VOX, negacionistas del cambio climático, solo vendrá de la mano de partidos progresistas como el PSOE, que ha puesto la transición ecológica en su agenda, aprobando leyes, e impulsando proyectos industriales verdes.
En Puertollano sabemos de lo que hablamos, sabemos el retroceso en empleo de los Gobiernos de Cospedal y Rajoy y sabemos que no queremos que se repita la historia, son muchos los proyectos industriales verdes que tenemos en cartera y queremos que todos salgan adelante.






