Noelia Alegre: «Escribo lo que siento en cada momento»

César Muñoz Guerrero.- Hemos pasado una tarde con la escritora malagonera Noelia Alegre García de la Mora y su familia. Noelia tiene diecisiete años y acaba de publicar su primer libro, ‘Efectos colaterales’, que hace medio año quedó finalista en el primer premio de novela joven Leer suma, convocado por la fundación de la editorial Planeta.

El libro lo tenía escrito de antes y se decidió a enviarlo porque se ajustaba a las pautas solicitadas y porque en el jurado estaba la escritora Inma Rubiales, de quien es seguidora. Lo envió a ras del plazo de entrega, y además de finalista también fue la participante más joven.

Noelia lleva escribiendo algo más de cinco años y es una lectora devota, algo que es siempre fundamental, como reconocen los más laureados. Leerlo todo, lo mejor y lo que no. No parar de aprender: de los maestros por ser maestros, y de los que no lo son para no imitarlos. Sus géneros favoritos son el romance y la fantasía.

Y casi más importante es la otra cara de la moneda, y es que en el último lustro Noelia no ha dejado de escribir. Persistencia, continuidad, no quedarse aparcado. Y es en ese detalle donde reside el milagro cotidiano y lo que puede hacer que el sueño de Noelia Alegre se convierta en realidad.

Esta vez Noelia Alegre nos lleva volando a California, al país de los surfistas y la playa. La recreación del ambiente se debe al conocimiento que tiene la autora gracias a alguien cercano que se lo ha contado. También tiene pendiente ir ella misma a comprobarlo algún día.

Mientras tanto, se pone en la piel de Leila y de Cameron. Leila es una chica joven, a punto de entrar en la universidad, que busca un trabajo de verano. Surge un empleo de niñera. La niña a la que tiene que cuidar, Cassie, es la hermana menor de Cameron, que no es surfista sino baloncestista, y que conoce a Leila de un encuentro previo no precisamente memorable.

Ese recelo es la semilla de la historia y a partir de ahí se levanta la trama, que no desvelamos por cortesía a los lectores. Estos personajes principales están sujetos a la vida de sus allegados, Leila con la enfermedad de su madre y Cameron con la conflictividad familiar.

Y por último, valorar el recorrido del libro, que ha pasado por el filtro de varios lectores antes de presentarse al premio y de la publicación. Tiene una trayectoria detrás, cosa que juega a su favor y también de su autora, que ya tiene listo material para sorprendernos en un futuro próximo.

Estas son algunas de las preguntas que respondió Noelia Alegre aquella tarde en Malagón.

¿Cuál es la playa de tu vida y qué hay en ella?

Cuando fui a Mallorca en 2022, justo el verano en el que estaba escribiendo este libro, no sé qué había, pero dije, yo quiero estar aquí, me gusta estar aquí. Me acuerdo que fue salir del hotel y empezar a pasear por la calle y luego por la noche y me sentía conectada al sitio. No hubo un sitio concreto, pero me gustó muchísimo el ambiente, la vibra, me gustaban mucho las playas. A mí no me gustan tanto las playas largas, yo prefiero una calita con las piedras, el agua clarita, la arena blanca. A veces me sigue preguntando mi madre dónde vamos este año, y yo, podríamos ir a Mallorca otra vez. Podríamos quedarnos en Mallorca todos los veranos. Todo lo que escribo en relación con el mar o cuando Leila está nadando es tal cual lo estaba pensando y sintiendo cuando yo estaba en la playa. Todo lo que yo siento estando de vacaciones y el verano y la playita lo intenté meter en el libro porque me gusta mucho el verano.

¿Dejas que las palabras te salgan o tienes alguna técnica de escritura?

Yo a veces me sorprendo a mí misma con lo que escribo porque hay veces que estoy en un momento de inspiración y digo, me ha quedado poético, pero no lo hago pensando en estructurar la frase para que quede así. A veces sí que pienso las cosas para darles un significado y que salgan de una manera, pero no suelo. Me sale bastante solo y luego hay veces que cuando estoy releyendo digo guau, me ha salido súper bien, pero solo escribo lo que en ese momento siento.

¿En la vida te remueven las despedidas?

Sí, a ver, depende. Este verano estuve en un campamento que duró una semana y cuando me fui estaba triste porque había hecho muy buenos amigos. Son esas despedidas largas hasta dentro de un año y piensas cuándo vas a encontrarte otra vez con esas personas. Normalmente no me sale llorar, luego lloro en mi casa. Delante de la gente es como que no tiendo, pero aunque no me eche a llorar, sí que me da mucha pena. Luego me pongo a ver fotos del campamento o de lo que sea y me pongo toda triste pero pienso, bueno, voy a poder estar otra vez allí.

¿El entendimiento sería más fácil si no hubiese tantas barreras?

Depende mucho de la persona, porque igual que hay personas muy abiertas a conocer a gente, también las hay que son muy cerradas y no les gusta cambiar. Siempre hay ciertas barreras cuando vas a conocer a alguien, no puedes empezar a tratarle como un amigo desde el primer minuto. Seas reservado o no, siempre hay unas capas antes de llegar a una persona. Yo creo que también está guay conocer a una persona. Yo, por ejemplo, casi todas las amigas que tengo las he conocido durante estos últimos años y a mí siempre me gusta conocerte, pero ya un día me cuentas qué te ha pasado hoy, al día siguiente me hablas de un problema que has tenido y poco a poco se va consiguiendo la confianza. La vida debe pasar con lentitud porque estamos acostumbrados a vivir muy rápido y creo que está bien darnos un momento para estar presentes.

Como dice la canción, ¿pasaste muchas noches preguntándole a la luna si puedes volver atrás?

Me acuerdo de estar en la huerta de mi tía, en el campo. En verano fuimos una noche, estaba la luna llena y yo me tumbé allí a mirarla. No es querer volver atrás; un poco sí, porque hay cosas que dices, ojalá poder sentir o vivir este momento otra vez. Por ejemplo, fui a París y estoy todo el rato viendo fotos, y me pongo triste porque pienso que a saber cuándo voy a volver. O ahora que estoy haciendo bachillerato y echo mucho de menos 4º de la ESO, y pienso que ojalá poder estar otra vez allí con mis amigos. Tengo muchas veces sentimiento de echar de menos lo que ya ha pasado y no va a volver. Soy súper nostálgica, me gusta mucho la luna y rememorar momentos que he tenido a lo largo de mi vida, pero cosas mejores pasarán. Al fin y al cabo mientras pasaban sentía que estaba viviendo momentos guays, si estuve bien es porque merecieron la pena.

Relacionados

ESCRIBE UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


spot_img
spot_img
spot_img
spot_img