El director general de Agricultura y Ganadería, Jesús Fernández, ha destacado que para Castilla-La Mancha, “el olivar no es solo una actividad económica, es también empleo, cohesión territorial, cultura y paisaje, no en vano, nuestra región cuenta con más de 460.000 hectáreas de olivar y 83.000 olivicultores, lo que nos convierte en la tercera región productora del mundo, solo por detrás de Andalucía y la región italiana de Puglia”.
A estos datos, el director general ha sumado que el cultivo del olivar ha generado y asentado en la región un tejido productivo muy sólido, con 264 almazaras, “la segunda cifra más alta de España, que combina cooperativas e industrias con una producción equilibrada y profesionalizada”.
El director general ha dado estas cifras en la VII Tertulia BusinessAGRO del Olivar/AOVE, celebrada esta mañana en la Cámara de Comercio de Ciudad Real con la participación de su director, Luis Enrique Rodríguez; el secretario general de Asaja Ciudad Real, Florencio Rodríguez, y la directora general de Siete Agromarketing, Gissele Falcón, a quien ha agradecido la organización de esta tertulia que nace con la ambición de situar a Castilla-La Mancha en el centro del debate, la tecnología y el futuro del olivar.
Durante su intervención en la inauguración de esta tertulia, Jesús Fernández ha reflexionado acerca del momento que atraviesa el sector, “en el que los retos son tan importantes como las oportunidades. La climatología extrema, con sequía prolongada y altas temperaturas, está afectando de forma directa a las producciones”.
A ello ha sumado las incertidumbres sobre la nueva PAC, pero también las oportunidades que abre el nuevo acuerdo con Mercosur; la inestabilidad de los precios, los cambios en las demandas del mercado global o la necesidad de incorporar procesos de digitalización y modernización en todas las fases de la cadena productiva, que “son desafíos reales, que exigen una respuesta igualmente real”.
Frente a estos retos, ha subrayado que Castilla-La Macha destaca por la calidad y diversidad de sus aceites, respaldados por cuatro Denominaciones de Origen Protegidas -Montes de Toledo, Campo de Montiel, Campo de Calatrava y Aceite de La Alcarria-, “cada una con perfiles sensoriales y características agronómicas únicas que aportan un enorme valor diferencial a nuestra producción”.
En cuanto a la innovación, ha explicado que “desde el Gobierno de Castilla-La Mancha hemos situado la innovación agraria en el centro. Hablamos de inversiones, de planificación y de una estrategia sostenida en el tiempo. Lo demuestra, por ejemplo, la reciente convocatoria de Grupos Operativos, que ha marcado un récord con 57 proyectos presentados y una inversión de diez millones de euros”.
A ello, ha añadido que también “hemos dado un paso decisivo en esta estrategia con la creación de la Cátedra de Transferencia de Conocimiento e Innovación Agraria, impulsada junto con la Universidad regional con el propósito de que la innovación llegue a cada explotación, a cada cooperativa y a cada rincón del territorio”.
Para finalizar, el director general ha manifestado que Castilla-La Mancha planifica, invierte y actúa, “construyendo un ecosistema de innovación agraria robusto, estable y orientado al futuro, en el que administraciones, empresas, universidad y sector productivo avanzan juntos”.






