José Fernando de Gregorio Martínez, exalumno.- Imagínate cambiar tu carrera tan solo por escuchar a un hombre hablar de su trabajo. Eso fue exactamente lo que me ocurrió el día que conocí a José Luis León.
Entré a la escuela de arte de Ciudad Real con la idea de hacer diseño gráfico pero, por suerte, el día de la presentación, me equivoqué de clase. Los profesores fueron presentando sus materias mientras yo caía en la cuenta de mi error y antes de que tuviera la oportunidad de levantarme, un profesor un tanto peculiar empezó a hablar. No recuerdo ni una palabra de aquel día, seguramente habló de la importancia de la arquitectura y los espacios que habitamos, no obstante, lo que sí recuerdo es, su jersey de cuello alto y esa sensación que transmitía cada vez que hablaba de su trabajo, la sensación que me hizo quedarme y ser su alumno.
Lo que José Luis transmitía era pasión, no una pasión de persona obsesa ni con delirios de grandeza, era una pasión surgida del conocimiento y la convicción en sus propias ideas, de la convivencia constante con su oficio, desde la infancia viendo a su padre en las obras como aparejador hasta que, ya como arquitecto, se hizo profesor. Por eso llegaba en bicicleta cada día a su trabajo y por eso no comenzaba ni un solo proyecto sin ir al propio espacio y dar allí los primeros trazos en su cuaderno. Por eso cuestionaba y exigia que cada decisión en un proyecto tuviese una razón de ser. Quizás por eso sus palabras pesaban tanto, porque detrás de cada frase había una reflexión, una mirada profunda al mundo que nos rodea, quizás eso le hizo ser un profesor tan brillante.
Sin embargo lo que Jose Luis me enseño tiene poco que ver con la técnica o la teoría. Lo que mi maestro me enseñó fue mucho más importante, la importancia de amar lo que haces y hacerlo parte integral de tu vida, que para inspirar hace falta creer en lo que dices y actuar en consecuencia y nada de eso es posible sin profundizar en la mirada propia.
En una de nuestras últimas correspondencias supo cristalizar su visión en una sola frase.
“Creo realmente en la capacidad de la arquitectura de mejorar la vida de la gente y que sin su cualidad sensorial y artística, la arquitectura no es tal. “
Nunca imaginé que la muerte de un profesor podría herirme tan profundamente y es que probablemente hoy no esté despidiéndome de un maestro, me despido de un amigo, un mentor y una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Me despido de ti en nombre de todos aquellos que sufren tu pérdida, de todos tus alumnos que no encuentran cómo expresar sus sentimientos. Ve en paz, pues sin duda hiciste de todos nosotros mejores personas y del mundo un lugar mejor.





gracias por escribir esta maravillosa historia
Yo no conocí mucho a José Luis, quizás nada, pero si me di cuenta de muchas cosas, sensaciones que se repetían cada vez que me cruzaba con él, su aura, su paz al mirarte y su sonrisa al saludarte. José Luis era de esas personas que representan la bondad, el respeto y la educación. Transmitía sencillez, humildad, quizás priorizaba lo esencial y quizás vivía como pensaba, sin ánimo de aparentar, seguramente podría llevar a sus hijos al colegio en un deportivo pero iba con su bicicleta, siempre sonriente, siempre feliz, sin llamar la atención. Solo se sin saber nada que se ha marchado una buena persona. Hasta siempre José Luis
Conocí a Luis León por su afición al senderismo y la utilización de la bicicleta para su ocio o tareas en la ciudad, incluso para llevar a sus hijos pequeños, también en las marchas ciclistas reivindicativas de la movilidad sostenible urbana de los últimos viernes de cada mes, y daría cualquier cosa por no haber tenido esta noticia porque personas así no nos sobran, pero la realidad es que ya no será posible tener con él ninguna agradable charla más tampoco en la biblioteca de la que era asiduo.
Jose Luis era un Angel bajado del cielo.
He tenido la grandisima suerte de ser amigo suyo y el vacío que nos deja a todos va a ser imposible de olvidar.
Ahora nos toca a todos el intentar seguir sus pasos y consejos y ser mejores personas.
Muchas gracias José Fernando por tus sinceras palabras.
Siento mucho su pérdida. Ánimo a toda la familia, Todo el.mundo le quería. Mucha fuerza .