Argamasilla de Calatrava desafía al temporal para renovar el Santo Voto más antiguo de la provincia

La fe, la devoción, la tradición, han sido esta mañana en Argamasilla de Calatrava más fuertes que las inclemencias meteorológicas, con el reparto, un año más, del secular guiso de patatas y bacalao del Santo Voto a santa Julita y san Quirico, una muestra de agradecimiento que este año cumple 683 años de historia.

Aunque el programa de actos previstos para el resto de la jornada se ve alterado por el temporal que hoy continúa, aunque menos visceral que en jornadas previas, el espíritu de hermandad y el compromiso con los ‘santitos’ ha permanecido intacto en el emblemático barrio de los Santos Mártires.

La estampa habitual de las grandes calderas humeando sobre hogueras de leña en la plaza ha tenido que ser sustituida por medios más de andar por casa, pues ante la imposibilidad de encender fuego en el exterior debido al viento principalmente, la directiva de la Hermandad trasladaba la elaboración del guiso a la cochera de una vecina.

Se trataba de Luisa González, vecina de toda la vida, quien no dudó en abrir las puertas de su casa dado que “llevo aquí cincuenta años y me daba mucha pena que no se hiciera por el tiempo y por eso, también emocionada por el espíritu de confraternización en su hogar, aseguraba que “lo que tengo lo doy, es una alegría ver al barrio tan hermanado”.

Feli Escobar, presidenta del colectivo organizador, explicaba a pie de fogón la alteración logística de la jornada, por cuanto “el día se ha puesto fatal y si otros años hacemos la hoguera aquí en la plaza, hoy hemos tenido que echar mano del butano porque con el agua y la leña mojada no iba a prender prendía nada”.

Escobar, quien agradecía el apoyo que un año más ha recibido del Ayuntamiento, que ha estado representado por su alcalde, Jesús Ruiz, destacaba que, pese a las dificultades, el reparto del guiso estaba asegurado para las decenas de vecinos que, pese al frío, han acudido. “Haga mal tiempo o haga bueno, nos arreglamos como sea, el voto es sagrado”.

La elaboración ha corrido a cargo, un año más, de manos expertas como las de Elisabeth Fernández, integrante también de la directiva de la Hermandad, quien hoy, a cubierto, supervisaba las dos grandes calderas que se calentaban a base de grandes paelleros a gas y el apoyo de la llama de un soplete de operarios municipales.

Reconocía que estas circunstancias motivaban no poder cumplir el horario habitual de cada año, cuando a la una de la tarde, ya bendecido por el párroco José Manuel Medina, se reparte. Este año “vamos con un poquito de retraso porque el butano tarda más en arrancar que la leña, pero saldrá adelante”, explicaba. Al final, solo media hora de demora.

Este año, los ingredientes han sido donados todos por una misma vecina en cumplimiento de una promesa personal. Las cantidades manejadas han sido de 150 kilos de patatas, unos cuatro sacos; 20 kilos de bacalao de primera calidad; 10 kilos de cebollas; 5 kilos de ajos; pimientos rojos y una garrafa de aceite.

Sobre esta comida popular que rinde tributo, tantas centurias después de que por vez, en el siglo XIV se ofreciese, cuando la intercesión de los patrones del barrio frenó las consecuencias demográficas de la terrible peste negra, el alcalde de Argamasilla de Calatrava volvía a destacar el valor histórico de la cita.

Jesús Ruiz resaltaba en este sentido la importancia de una tradición que trasciende los siglos no solo en el municipio rabanero, sino que supone todo un patrimonio cultural con alcance a toda la región y más allá. “Estamos ante uno de los votos más antiguos de la comarca, de la provincia e incluso de España”, recalcaba el primer edil.

Ruiz Valle ha hecho hincapié asimismo en el compromiso del Ayuntamiento con el rico acervo local, pues “colaboramos con todas las festividades de barrio porque entendemos que hay que conservar estas tradiciones donde los vecinos se juntan ya sea alrededor de una hoguera y de su patrón. Y nuestra obligación es estar al lado de la gente”.

El primer edil indicaba que el apoyo municipal no es solo económico, sino logístico, especialmente en un día tan complicado como el de hoy, que ha obligado a “facilitar operarios para ayudar con las calderas o el suministro de butano para calentar las ollas, pero los vecinos nos lo ponen muy fácil porque siempre hay muchísimas manos dispuestas a colaborar”.

Ruiz aprovechaba para recordar que el de hoy es el punto álgido de un ciclo festivo, que se abrió fachas atrás con san Antón, estando por delante san Blas de manera más inminente y, ya en meses estivales, san Juan y la Virgen del Carmen, referentes que también contribuyen a consolidar la identidad rabanera a través de los respectivos barrios.

El sacerdote, José Manuel Medina, también ha querido poner en valor la peculiaridad de este Santo Voto, una “fiesta que, aunque es del barrio, está abierta a la participación de todo el pueblo, que viene hoy a por su comida y luego a la misa. Es una jornada de unión muy importante”, apostillaba. Para esta tarde, las inclemencias meteorológicas obligan a cancelar parte del programa vespertino previstas, de manera que no habrá procesión de los santos mártires tras la misa de las seis de la tarde y, del mismo modo, se ha cancelado la posterior hoguera.

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